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ABC LUNES 25- -6- -2007 Ehud Olmert, primer ministro israelí El Gobierno israelí desbloquea fondos palestinos para ayudar a Abbás 37 Sarah no será Cherie Blair La mujer de Brown dejó claro ayer que la discreción es una de las virtudes de las que puede presumir. Descrita como inteligente e instruida, ha puesto todo su empeño en mejorar la imagen pública de su marido E. J. B. CORRESPONSAL MANCHESTER. Sarah Brown no saldrá en camisón a la puerta del 10 de Downing Street a recoger ningún ramo de flores en sus primeros días de primera dama. No es Cherie Blair. Ayer lo dejó claro, con un muy discreto papel, en la ceremonia de entronización de su marido como nuevo líder laborista e inminente nuevo primer ministro. A diferencia de su antecesora, que ha mantenido su apellido de soltera, Booth, y continuado con su profesión de abogada, Sarah Macaulay dejó su nombre familiar cuando en el 2000 se casó con el canciller del Tesoro y abandonó su actividad de relaciones públicas. Descrita como inteligente, instruida y bien conectada, Sarah ha huido de la atención de los medios. No ha concedido hasta ahora ninguna entrevista a la prensa y ha preferido desarrollar en silencio las labores benéficas en las que se ha embarcado desde que se casó con Gordon Brown. Aconseja a su esposo en la necesaria mejora de su trato personal y expresividad emocional en público, pero no muestra el ímpetu intervencionista en cuestiones políticas que ha hecho tan polémica a Cherie Blair. Procedente de Fife, la misma zona de Escocia en la que se crió el nuevo primer ministro, y de un entorno familiar igualmente impregnado por los principios de rectitud, sobriedad y deber- -no tuvo tanta influencia presbiteriana como Brown, aunque su abuelo fue misionero- Sarah también siguió una juventud inclinada hacia la izquierda. Pero su laborismo no ha sido especialmente militante, más allá de trabajar para el partido como consultora en la organización de actos a través de la empresa Hobsbawm Macaulay Communications de la que fue cofundadora tras sus estudios universitarios de Psicología. Consciente de que no podía continuar con su trabajo, con una cartera de clientes, sin provocar sospechas de tráfico de influencias debido al puesto de su esposo, Sarah se ha centrado en el proyecto Brown arropando al canciller y contribuyendo a ofrecer de él una imagen algo más cálida. Soltero hasta los 49 años, Brown parecía la típica persona con tiempo sólo para la política. Con Sarah, nacida en 1963 y con doce años menos que su marido, llegó el equilibrio familiar. Se conocieron a raíz de un trabajo que su compañía prestó al Partido Laborista. El no- Brown y su esposa, Sarah, a su llegada a la asamblea del partido viazgo comenzó hacia 1996 y se hizo público a los dos años. Para la boda en el 2000 ella eligió un champán de oferta, etiquetado por una cadena de grandes supermercados, lo que indica que el espíritu ahorrador es algo que también les une. EPA Volcada con la infancia AP Tras la muerte de su primera hija, a los diez días de nacer, Sarah se volcó en actividades be- néficas, con la puesta en marcha de la fundación PiggyBankKids para la ayuda de niños con problemas. También patrocina otras entidades, como Maggie s Cancer Caring Centre y Women s Aid dedicada al apoyo de las víctimas de la violencia doméstica. El posterior nacimiento de dos hijos, uno de ellos con fibrosis cística, le ha obligado a una mayor atención a la familia.