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26 ESPAÑA Polémica por la irrupción de Educación para la Ciudadanía LUNES 25 s 6 s 2007 ABC EDUCACIÓN Objetar o vigilar, ese es el dilema en Ciudadanía Unas 7.000 familias han recurrido a la objeción de conciencia para impedir que sus hijos cursen la asignatura de Educación para la Ciudadanía, obligatoria según la LOE. Otras optan por vigilar los contenidos POR M. ASENJO J. BASTANTE MADRID. Cinco millones de alumnos de Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato, más de un millón y medio de ellos escolarizados en centros privados y concertados, iniciarán en septiembre próximo el curso en que, parcialmente, se implantará la discutida asignatura de Educación para la Ciudadanía. Desde el 16 de marzo pasado, al menos 7.000 familias, según Profesionales por la Ética- -una de las organizaciones promotoras de la iniciativa- -han recurrido a la objeción de conciencia para evitar que sus hijos cursen la nueva materia. A éstas objeciones, hay que sumar aquellas que se están dando pero que no se hacen públicas asegura Leonor Tamayo, portavoz de Profesionales por la Ética y primera madre que planteó la objeción de conciencia en la Comunidad de Madrid. Las cifras, con ser importantes, no resultan tan espectaculares como en un principio se esperaba. Los datos suministrados por las asociaciones en pro de la objeción de conciencia (la mencionada Profesionales por la Ética, la plataforma HazteOir, el Foro Español de la Familia, el Instituto de Política Familiar o la confederación católica de padres Concapa, entre otras) reflejan que se han producido objeciones en todas las comunidades autónomas, aunque no en todas las provincias Los datos ofrecidos deparan que las provincias con mayor número de objeciones son Madrid (1.800) Toledo (1.500) Andalucía (600) y Murcia (unas 500) Destaca la afluencia masiva producida en algunas localidades como Lucena (Córdoba) donde se registraron 300 al mismo tiempo, o Cieza (Murcia) con 170 objeciones en un mismo acto. La historia comenzó hace ahora un año, cuando aparecieron los borradores de los contenidos de la nueva asignatura. Los grupos más beligerantes con la Ley Orgánica de Educación (LOE) iniciaron una lucha contra Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (nombre completo de la disciplina) que, lejos de desvanecerse, cobra cada día más dureza. Su punto álgido puede derivar en un otoño caliente en la escuela, objetivo que no ocultan las organizaciones que promueven las campañas contra la naciente disciplina. Mientras, intentan concitar el mayor número posible de objeciones para fortalecer la resistencia a la asignatura. Leonor Tamayo considera que se dan más casos de objeciones en pueblos que en ciudades La inmensa mayoría de las presentadas lo han sido por iniciativa de los padres. Los alumnos mayores de 16 años pueden hacerlo por sí mismos, pero apenas 120 han utilizado este recursos para rechazar la asignatura. La primera en utilizar la fórmula de oposición a Ciudadanía fue Blanca María Díez Ponce, una estudiante de 16 años, de Madrid. Los impulsores de esta iniciativa consideran que la objeción de conciencia es un derecho constitucional, ratificado por diferentes sentencias. En este contexto, Samuel y Carmen han protagonizado uno de los últimos casos conocidos de objeción de conciencia, que encierra la singularidad de ser el primero de las islas Canarias. Este matrimonio, con cua- La familia Del Pozo Cavallé. primera que ha presentado la objeción de conciencia en Canarias tro hijos en edad escolar- -los chicos cursarán el próximo año 6 de Primaria, 2 3 y 4 de ESO- -han decidido objetar porque Educación para la Ciudadanía, tal y como está planteada en sus contenidos, objetivos, materiales de apoyo y forma de evaluación, tiene evidentemente como pretensión que el Estado suplante a los padres como primeros responsables de la configuración de la conciencia moral de los hijos Los primeros objetores canarios- -él licenciado en Filosofía y ella doctora en Farmacia- cuyos hijos acuden a un colegio de ideario católico, indican que bajo el discurso de la tolerancia, el diálogo, el respeto a las diferencias... se encuentra un proyecto ideológico que impone desde el Estado el relativismo moral, el positivismo jurídico, la ideología de género y el laicismo que pretende arrinconar nuestras convicciones religiosas en la sala de estar de casa Aun en el caso de que el centro lograse adaptar la asignatura a su ideario, Carmen sostiene que continuaría a favor de la objeción, dado que las consecuencias de impartir esta materia se notarán en toda la sociedad. Y en esa misma sociedad es en la que crecerán nuestros hijos. Y que el Estado tenga la responsabilidad de la educación moral de mis hijos, además de ser ilegal, es inaceptable concluye. Otros padres permitirán que sus hijos cursen Educación para la Ciudadanía aunque estarán vigilantes. Pilar Ramírez forma parte de la Asociación de Padres de ABC Todas las comunidades No para mis hijos El Gobierno avisa del riesgo de no cursar la materia Ante la creciente ofensiva de los defensores de la objeción de conciencia, las autoridades educativas y otros miembros del Ejecutivo han intensificado la defensa de la asignatura y han atizado la polémica. Como premisa fundamental, todos insisten en que Educación para la Ciudadanía no encierra el riesgo de adoctrinamiento y es una materia recomendada por el Consejo de Europa que forma parte de todos los sistema educativos de la UE. Las declaraciones oficiales hacen hincapié también en que es obligatoria por ley y, por tanto, su incumplimiento, es decir, el no cursarla, podría conllevar consecuencia para los alumnos. Entre esas consecuencias, podría estar el no obtener el título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria (ESO) En el cruce de reproches entre partidarios y detractores de la materia, ha saltado la acusación ministerial de que llamar a la objeción de conciencia equivale a promover la desobediencia civil, El propio Ministerio ha sugerido a los objetores que si no están de acuerdo con la ley recurran a los tribunales. Alumnos (APA) de un colegio público de Madrid. De sus tres hijos, sólo la menor está en edad escolar y el próximo curso estudiará 2 de ESO. No objetará porque considera que vivimos en una sociedad donde hay que enseñar valores éticos y democráticos Además no tengo razones- -dice- -para oponerme a los contenidos de la asignatura, no los veo mal Pilar resalta, no obstante, la necesidad de una estrecha relación entre la familia y el centro educativo para, como en el resto de las materias, hacer un seguimiento de los contenidos y de los profesores que los imparten. Me entristece- -asegura- -que no se valore el que los alumnos se formen en la autoestima, el diálogo, la tolerancia o en el respeto a los demás, que conozcan el proceso de las sociedades democráticas o el devenir de las instituciones En esta polémica, las escuelas católicas, sus dirigentes, salen malparados. porque no se han sumado a la campaña por la objeción y reciben duros críticas de las organizaciones promotoras de la misma. David Rasero, director del Colegio de la Sagrada Familia de Madrid, un centro con más de 2.000 alumnos, califica la asignatura de innecesaria Sin embargo, una vez aprobada la ley, tenemos obligación de darla Reconoce también el derecho inalienable de los