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22 ESPAÑA La inmigración en España LUNES 25 s 6 s 2007 ABC Edurne Uriarte RAJOY EL PAPEL DE arte de la derecha y hasta del centro está repentinamente muy impacientada por que Rajoy denuncie y desmonte cuanto antes la falta de credibilidad de Zapatero, por que evidencie sus mentiras, por que se plante al frente de la manifestación nacional de repulsa contra Zapatero, por que abra los ojos de los españoles sobre la debilidad de los principios democráticos o éticos del presidente del Gobierno. Descuidan tres elementos sobre el papel de Rajoy en todo este proceso, imprescindibles para entender el momento actual. Y el futuro. El primero, que Rajoy lleva tres años haciendo precisamente eso. Es decir, haciendo el marciano, como unos cuantos más que hemos denunciado todo lo que figura en el primer párrafo con una notable incomprensión ambiental. No sólo de la izquierda, sino también de otros sectores a los que la traición a los muertos les pareció excesiva hace unos meses, hasta que las últimas revelaciones les han abierto los ojos. El segundo, el esencial, que la credibilidad de Zapatero no ha sido construida por Rajoy, sino por un amplio sector de los líderes de opinión. Los que le creían un ingenuo, o los que confiaban en la honestidad de su concepto de paz, en las buenas intenciones, a pesar de todo. Los que pensaban que había que dar un margen de confianza al presidente. Los que no se enteraban de nada, ni del significado de la mesa de partidos. Los que toleraban el ocultismo del ejecutivo, por aquello de la materia delicada. Son esos líderes de opinión, que no Rajoy, los que deben poner en evidencia ahora los agujeros de una credibilidad que ayudaron a construir o mantener. No sólo porque la sostuvieron, sino porque, en materia de opinión pública o de credibilidades, el campo de acción de los líderes políticos es limitado. Y tercero, como aspirante a la presidencia de la nación, Rajoy tiene una responsabilidad que no tienen los líderes de opinión. Sostener al Estado en la lucha antiterrorista, asumir su liderazgo y ofrecer una salida a los españoles mientras se desmorona el bluff Zapatero y ETA asoma su garra criminal. P Bakari Koné aguarda en Tánger una oportunidad para entrar en España; el año pasado fue repatriado desde Fuerteventura De África a Europa en muleta Que le falte una pierna no impide al marfileño Bakari Koné ser tozudo. En 2006 llegó en patera a Canarias, fue devuelto y ahora está en Tánger llamando de nuevo a las puertas de Europa TEXTO Y FOTO: LUIS DE VEGA CORRESPONSAL TÁNGER. El de hace un mes no fue un aniversario para soplar las velas, es más, lo recordará de forma amarga. A Bakari Koné lo sacó el 17 de mayo de 2006 de Fuerteventura un avión español rumbo a Mauritania, y eso que fue desde el Sahara Occidental desde donde él había partido en patera. Ni es mauritano ni había pasado por aquel país magrebí. Hacinado en una furgoneta que ni para cabras y junto a sus compañeros de desventura llegó a la frontera de Rosso, que parte en dos el río Senegal. Ya en Thiaroye, un suburbio de Dakar, y aún lejos de su país, Costa de Marfil, relató a ABC su historia junto al imponente esqueleto de un baobab, ese árbol sagrado bajo el que no está bien maldecir. Un año después este corresponsal logra reencontrarse en Tánger con Bakari, castigado hace 26 años por la madre naturaleza a nacer con una sola pierna. Sigue armado con su muleta y en compañía de su fiel escudero y compatriota, Ismael Fofana. Los dos llegaron juntos en patera a Canarias y los dos fueron devueltos a la otra orilla. Ahora, en el norte de Marruecos, comparten entre cuatro inmigrantes una habitación con letrina, camping gas y televisión en el barrio de la plaza de toros de esta ciudad desde la que se ve España al alcance de la mano. Pagan como pueden los 600 dirhams (unos 55 euros) que les cuesta al mes el alquiler. Subir por las empinadas calles sin asfaltar y embarradas por las aguas fecales es todo un ejercicio para Bakari, que con frecuencia termina rodando cuesta abajo. No quieren hablar mucho de cómo financian su vida y sus viajes. Bakari, que llegó el pasado diciembre a Marruecos desde Senegal vía Mauritania, Malí y Argelia, explica que a veces pide por la calle. Fofana trabaja de vez en cuando en alguno de los cientos de talleres textiles del Tánger industrial por unos cinco euros al día. Tengo un primo en Getafe, pero creo que ha cambiado de móvil porque le llamaba mucho para que me ayudara Pero Tánger no es hoy el famoso embarcadero desde el que salieron en los años noventa miles de emigrantes hacia el otro lado del estrecho de Gibraltar. El Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) que controla la Guardia Civil hace que llegar en patera por esta zona sea ya misión casi imposible. Los ven con sus artilugios antes de abandonar la orilla africana. La seguridad, explica Fofana, se ha incrementado además desde que en las últimas semanas Marruecos ha elevado el nivel de alerta por la amenaza de atentados terroristas. No podemos ni ir al centro de la ciudad a buscarnos la vida. Está todo lleno de policías de civil La vida aquí es muy dura, más dura que en Senegal añade Bakari frotándose la cara fatigado. ¿Por qué entonces este viaje a Tánger sabiendo que aunque esté muy cerca de España es difícil entrar? Tenía un contacto que me iba a pasar, pero ahora no se puede, no se puede... dice Fofana. Su madre está en Ghana y ya piensa en arrojar la toalla y bajarse hasta allí. Pero el joven marfileño tiene aún una última posibilidad a la que asirse. Cuando las autoridades españolas ordenaron su repatriación en 2006 Fofana tenía 17 años, era por tanto menor de edad. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) está intentando que, con la ayuda del Defensor del Pueblo, se dé marcha atrás, aunque reconocen que a toro pasado será casi imposible reabrir el dossier explica el abogado Alberto Revuelta. Bakari, sin embargo, es un simple clandestino más para el que no hay piedad legal. Guarda como si de un tesoro se trataran los papeles de su expulsión de España con la esperanza de que algún día por arte de magia se conviertan en visado. Las medidas de seguridad hacen cada vez más ancho el Estrecho y su muleta no corre tanto como su mente. Sin piedad Luces y sombras Ismael Fofana era menor cuando las autoridades ordenaron su repatriación; se agarra a esa esperanza Bakari guarda los papeles de su expulsión como si fueran un visado