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ABC LUNES 25 s 6 s 2007 OPINIÓN 3 LA TERCERA EUROPA REANUDA LA MARCHA ¿Qué ha ocurrido en Bruselas? Los optimistas esperaban un suspenso alto, cuatro sobre diez. Los euroescépticos querían un cero, esperaban un dos. Para un sherpa alemán, la nota es siete. Un contacto del Foreign Office, otro siete. Un funcionario francés, ocho. Un español, presente allí, siete... UÉ ha ocurrido el jueves y el viernes en la cumbre europea? La Unión se jugaba la vida: ha conseguido ponerse en marcha otra vez, levántate y anda. Después de la fractura, no avanza, es evidente, con brillantez: pero va. Europa vuelve al camino con más gas del esperado, alto octanaje. Dos asuntos, entre otros muchos: Europa comunidad de derecho. Centro crucial, defendido por los tres grandes europeos, Alemania, Francia y Reino Unido. Se discuta o no, RU es la cabeza del mundo anglosajón, hoy desbordado por el enorme cuerpo americano y por otros cuerpos, canadiense, australiano, neozelandés... Los jueces británicos son escrupulosos, cumplidores del derecho comunitario. Tony Blair ha insistido en la posibilidad de que Reino Unido opte por quedar fuera de algunos marcos legales, la Carta de Derechos en sus párrafos comprometedores para la City o para la Confederación de Industrias británica. Los magistrados de Su Graciosa Majestad aplicarán siempre, ordenadamente, la jurisprudencia y las normas de la Corte de Justicia europea. La UE debe tragarse este opt out, además, con una amarga redacción. Merkel ha preferido deglutir este piano de cola con tal de obtener dos grandes objetivos. Y los ha obtenido, vaya si los ha obtenido. l segundo punto de la batalla germanofrancesa frente a Reino Unido se refiere al Responsable de Asuntos Exteriores y Seguridad. Aquí el lenguaje no es tan violento: las principales atribuciones de Javier Solana o de su futuro sucesor quedan a salvo (funciones triples, en materia diplomática, de seguridad- -terrorismo- -y defensa) No olvidar que los británicos mantienen una fuerte vocación en materia de defensa europea. Ya Blair y Chirac acordaron en Saint- Mâlo, noviembre de 1998, una política militar europea, promovida por Francia y Reino Unido, potencias nucleares. Europa ha conseguido algunas grandes conquistas en 50 años. La moneda única no es la menor. Pero Europa necesita empezar por el Derecho. El Derecho frente a la fuerza, la arbitrariedad, el desorden. La defensa militar es el mecanismo para proteger en última instancia el orden jurídico. Por eso las tres primeras potencias europeas, Alemania, Francia, Reino Unido, defienden la Europa de la defensa y la seguridad, entendida como erradicación del terror. Europa necesitaba acordar sus nuevos mecanismos para decidir. Lo ha hecho. Al pasar por el estrecho pasadizo, ha recibido no solo arañazos, también heridas. Todas cicatrizan, ninguna es irremediable. Entre los mecanismos, había dos especialmente difíciles: el sistema de doble voto (por estados y habitantes) en el que los polacos reclamaban el regreso al tratado de Niza de 2001. Los hermanos Kaczynski obtienen satisfacción, en tanto que lo acordado en Niza se prolongará, hasta 2014 (o hasta 2017, sub conditione) Pero no más. Los hermanos ganan (tiempo) y pierden (el fondo de la cuestión) Polonia tiene, como todos, derecho de veto. Pero hubiera quedado sola quizá. Los hermanos hubieran perdido oxígeno. El siguiente gobierno polaco hu- ¿Q biera reconducido la decisión. Los hermanos son cuestionables (no nos atrevemos a respaldar el juicio del antiguo líder de Solidaridad, Lech Walesa, Dos Perfectos Hijos de Puta) Volvamos a términos académicos: el otro mecanismo esencial era el avance de la norma mayoritaria sobre la unanimidad. Ha sido el gran triunfo de Merkel- Sarkozy. No se hubiera logrado sin la complicidad británica, además de Italia, España y 16 estados más. Veremos su desarrollo en la Conferencia Intergubernamental recién convocada. uropa tiene que dotarse de procedimientos para decidir. Transparentes, eficaces, democráticos. Europa habrá de enfrentarse ya al cambio climático (no olvidar aquí el interés británico plasmado en el informe Stern) Tendrá que decidir sobre defensa y seguridad, sobre terrorismo, sobre cobertura frente a ataques (aunque Europa no cree en Irán como amenaza próxima, piensa más bien que es un pretexto de Cheney para vender armas y ganar dinero) Europa quiere encabezar una nueva seguridad de la que apenas se habla, las nuevas pandemias. Ha de pactar cuanto antes una política europea sobre migraciones sin olvidar esa zona gris, imprecisa, de los refugiados: solo en Irak hay más de 3.000.000. Son muchas letras vencidas, imposibles de renovar: desde el descenso de las patentes europeas hasta el aprovisionamiento energético. Aquí se impone una derivada: Europa lo tendrá difícil separada de EE UU; pero EE UU lo tendrá igualmente difícil, si no más. Son alianzas anudadas por la historia. El segundo Bush ha sido demasiado temerario, torpe. Hoy entra en su año final. Pero los americanos dan por pasado a George W. Bush (aunque Europa recuerde durante siglos su incompetencia. También recordará el talento de Franklin D. Roosevelt) Para Europa, Bush ha sido un seismo, un corrimiento de placas tectónicas. Europa no se dividió tanto como dicen. Su eje francoalemán se opuso a la invasión de Irak como se opu- E E sieron diez estados europeos (también Rusia y China en el Consejo de Seguridad) Hay que recordar, ahora que no existe ya, al entonces ministro francés, Dominique de Villepin, por su coraje y su razón en aquel discurso, 7 marzo de 2003, Nueva York, única ovación que se recuerda en el Consejo de Seguridad. Pero vamos a lo esencial. Europa salió noqueada por Bush. Lo ocurrido después, en Irak y en todo Oriente Próximo, lo sabemos. Los 300.000 muertos iraquíes (no muertos por Bush sino a consecuencia de la invasión de Bush) serán computados por la historia. Blair apoyó a Bush en parte por razones históricas; en parte por instinto de la oportunidad. Erró. Blair saldrá medio condenado pero también medio a salvo de esta decisión (no puede decirse lo mismo de algún otro europeo) Europa dijo en marzo de 2003: atención, señor presidente, usted no puede ir a esta invasión en solitario, respaldado tan solo por su fuerza, su dinero y su capacidad de ocultación. Usted no tiene derecho a jugarse el prestigio de América, la imagen de América. Durante siglos, Europa ha sido una mezcla del genio del bien y del mal, prostituida, heroica, avariciosa y generosa... Desde 1945 Europa ha quedado horrorizada ante sí misma. En 1950 hizo tabla rasa, emprendió un nuevo camino. Sin arrancar la raíz, no podrían superarse los campos alemanes, tampoco Drancy o el parisino Vélodrome d Hiver, 1942. Europa necesita afirmarse en el camino del Derecho. América respeta, ciertamente, el Derecho. Qué influencia tendrán los climas, los mares, los genes, las latitudes, no lo sabemos. Pero es claro que América sufre alternativos golpes de talento y arrebatos de brutalidad, como ocurrió tras el 11- S. Abu Ghraib, Guantánamo... uropa sale adelante gracias al talento y al tesón de la canciller Merkel. Ha empujado un hombre de asombrosa energía, del que no acaban de fiarse los gobernantes europeos, Nicolas Sarkozy. Otros han empujado también. El dúo BlairBrown no quiere apartarse de Europa. Quiere que Europa avance. Blair ha defendido, sobre todo por razones electorales, la libra, la independencia de la City y la Confederación de Industrias británica (librándola de la sujeción a la Carta de Derechos, que interferiría en su independencia empresarial) Blair ha utilizado pretextos como nuestra amada reina y otros elementos simbólicos. Blair está harto de recibir bofetadas de la actual Casa Blanca (cuando esa ha sido una casa habitualmente cortés, desde Roosevelt a Clinton) La cuestión de fondo es otra: ¿se deslizará América, como parece deslizarse hace 30 años, por la rampa del solo dinero? Todos amamos el dinero, como amamos, dígase una vez más, el aire que respiramos: pero defenderlo como valor único... Los europeos, de cuyo vientre nació América, habrán de mantenerse cerca, advirtiendo, recordando, avisando. Solo así podrá permanecer algunos siglos más el conjunto occidental. De otro modo, China y sus aliados, creen los buenos observadores, acabarán por imponerse. E DARÍO VALCÁRCEL