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96 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos DOMINGO 24- -6- -2007 ABC El Pompidou revive el espíritu (de hierro) de Julio González El museo parisino le dedica una gran retrospectiva al escultor catalán JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. El Centro Georges Pompidou consagra a Julio González (1876- 1942) una gran retrospectiva con más de doscientas cincuenta obras, que permiten seguir, desde sus orígenes, las sucesivas evoluciones de uno de los patriarcas fundadores de la escultura en hierro, desde sus primeros trabajos de joyería y artesanía hasta sus esculturas monumentales, desde su formación clásica hasta la desaparición de las formas tradicionales, rastro capital de todas las convulsiones del gran arte del siglo XX. Gracias a la generosidad de Roberta González, la hija del maestro, y de sus ejecutoras testamentarias, Carmen Martínez y Vivianne Grimminger, el Centro Pompiou tiene, con el Ivam valenciano, una de las más hermosas colecciones de Julio González. Hace apenas cuatro años que el Estado francés compró y declaró tesoro nacional una Cabeza, en profundidad, que es una de las joyas de esta retrospectiva. Brigitte Leal, comisaria, ha dividido la exposición en seis grandes trayectos 1. Joyería y arte decorativo del primer Julio González, orfebre y artesano del hierro forjado, a caballo entre su Barcelona nacional y París, donde transcurrió toda su vida, hasta su muerte, en Arcueuil, en 1942. ciones del fin de siglo y el Noucentisme catalán. con Gargallo (el otro gran patriarca español de la escultura en hierro) y Picasso lo abre a nuevos rumbos artísticos. Tête en profondeur (Cabeza en profundidad) obra de 1930 que Francia declaró tesoro nacional a finales de 2003 2. Pinturas, dibujos, esculturas de su primera época, entre las tradi- 3. La gran transición de los años 20, cuando su diálogo personal Femme se coiffant otra de las obras que integran la retrospectiva parisina fluctúan entre las tradiciones cubistas y la desaparición en ciernes de la figura humana. 4. Las obras de los años 20 y 30, nó a todas las tentaciones. González comenzó a explorar los atormentados territorios de su abstracción, sin abandonar jamás la nostalgia de la patria artística y terrenal, como bien ilustran sus variaciones sobre Montserrat. Dibujante, artesano, maestro del hierro forjado, González encarna por sí todo los orígenes, metamorfosis y angustiosa incertidumbre de la escultura de la primera mitad del siglo XX: sus ángeles casi invisibles hablan del tormento del espíritu en busca de formas que den un sentido perdido a la vida del hombre moderno. 5. Las grandes esculturas monumentales de los años 30. 6. La obra última, donde se con- funden el monumentalismo, la nostalgia de la patria y el tormento de la historia inmediata. A través de ese largo viaje, esta retrospectiva no sólo ofrece una visión global de las metamorfosis de la obra de un maestro muy mayor: esas metamorfosis de una obra personal se confunden con las metamorfosis del arte contemporáneo. El primer González y Pablo Gargallo introdujeron a Picasso a la escultura en hierro forjado. Y ese diálogo a tres iluminó buena parte de la escultura que vendría. Baltasar Lobo y Chillida, entre tantos otros, fueron los herederos casi inmediatos. Gargallo preservó hasta el fin un diálogo íntimo con la figura humana, rechazando el nihilismo insondable de su desaparición fáustica. Picasso se abando- Juan Manuel Bonet Crítico, ex director del IVAM PUREZA, INTEGRIDAD Y CONCENTRACIÓN e la experta mano de Brigitte Léal, el Musée National d Art Moderne de París rinde este verano homenaje al catalán Julio González, uno de los padres fundadores de la escultura moderna. Doscientas D cincuenta piezas, pertenecientes al propio centro, que les dedica un catálogo razonado, cuentan, de la Barcelona de Els Quatre Gats al sombrío período de la Ocupación alemana de Francia, una aventura artística que presenta concomitancias epocales- -con Picasso, en primer lugar, pero también con Gargallo o con Torres- García- y que es a la vez excepcional, sólo suya. Nacido en una familia de orfebres, Julio González aspira al primitivismo. Utiliza técnicas modernas, como la de la soldadura autógena, aprendida durante sus años en la Renault, y que le permite trasladar a las tres dimensiones, el concepto de collage Cuánta pureza e integridad en él. Cuánta concentración. Qué admirable capacidad para sugerir un rostro, un cuerpo, un casco, un pie, una mano o un ropaje, simplemente plegando una plancha, o articulando varias, o trazando unas líneas en el aire... Reacio al encasillamiento, es él mismo cuando forja máscaras primero clasicistas y más tarde cubistas, cuando construye hierros tan esenciales como el Hombre- cactus o la Mujer ante el espejo cuando se acerca a los supuestos de la Abstraction- Création También, más que nunca- -aunque parezca paradójico- cuando con las Montserrats y otras obras del mismo período final, retorna a la masa, al realismo, incluso a la talla directa... Página del Centro Pompidou: http: www. centrepompidou. fr