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42 INTERNACIONAL DOMINGO 24 s 6 s 2007 ABC HORIZONTE Ramón Pérez- Maura Washington D. C. ¿SABE USTED QUIÉN ES FRED THOMPSON? n Europa, casi todo el mundo sabe que Hillary Clinton se presenta a las elecciones presidenciales. Algunos- -pocos- -saben también que tiene en su partido dura competencia de otro senador de verbo encendido: Barak Obama. Y sólo los que tienen algún interés casi personal en la política norteamericana saben algo de los demás candidatos. Dato relevante es que ni siquiera el que fuera alcalde de Nueva York el 11- S, Rudy Giuliani, cautive la atención. Probablemente porque Giulani tiene tantos problemas entre algunos sectores del Partido Republicano como el alcalde madrileño del 11- M dentro del Partido Popular. Pero en las últimas semanas se ha empezado a mover el escenario y la figura en ascenso es alguien cuyo nombre conviene recordar: Fred Thompson. En toda elección presidencial hay un candidato que dice que él no quería presentarse, pero que la petición del pueblo le ha obligado a hacerlo. La última vez, en 2004, fue el general Wesley Clark. Pero en el caso de Thompson parece más verdad que nunca. Miembros de su partido por todo el país han ido a verle y suplicarle para que se presente. En primer lugar, porque ninguno de los precandidatos republicanos representa bien los valores del sur sin los que es imposible ganar. Y en segundo lugar, porque el resto de los candidatos en liza tienen un futuro que se parece al de Bob Dole en 1996 más que al de nadie en el mundo. Thompson, de 64 años, no sólo comparte con Ronald Reagan el ser actor; además tiene una posición ideológica casi mimética con la de Reagan. Y a diferencia de él, su carrera como actor tiene bastantes éxitos. El último de ellos es uno de los papeles principales en la serie Ley y Orden en la que entró en 2002 al dejar de ser senador y que acaba de dejar para estudiar seriamente su candidatura presidencial. Sólo un dato más. Entró en política en 1993. La elección de Al Gore como vicepresidente hizo entonces necesario celebrar una elección parcial para cubrir su escaño en el Senado. Thompson derrotó al hombre de Al Gore. Ya apuntaba maneras. E Militantes de los Mártires de Al Aqsa, fieles a Al Fatah, en una manifestación de fuerza en la localidad cisjordana de Nablús AP Los hijos de la ira palestinos Los miembros de las milicias que hoy se matan entre sí en Gaza y Cisjordania son los que sufrieron el trauma de ver a sus padres torturados y humillados por Israel. Sin Ejército hebreo sobre el que descargar su cólera, las ansias de represalia son hoy autodestructivas LAURA L. CARO CORRESPONSAL GAZA. ¿Qué está pasando en Gaza? ¿qué les está pasando a los palestinos para que unos sean capaces de arrojar a otros a sangre fría desde un decimoquinto piso, se acusen de herejía antes de fusilarse mutuamente y asalten casas, mezquitas, universidades? ¿qué está pasando para que algunos de los niños jueguen a fabricar cohetes Kassam con arena, simulen suicidarse para matar a sus amigos y otros se nieguen a salir a la calle por miedo? Diecisiete años al frente del Programa de Salud Mental de la Franja han servido al doctor Ayead El- Sarraj, psiquiatra palestino formado en El Cairo y Londres, para darse muchas respuestas. Respuestas que hablan de una situación de intoxicación crónica de violencia social de deshumanización, y de un grado de desesperación colectiva. El factor de las diferencias políticas no basta para explicar la progresiva brutalización que ha desembocado en un baño de sangre de todos contra todos. Para comprender la escalada de salvajismo y la actual furia con que los jóvenes palestinos desempeñan el rol de combatiente al servicio de una u otra facción hay que remitirse al trauma de una generación. La de los hijos de la ira. Los hombres de hoy, los de la segunda Intifada- -señala el doctor- -son los niños que sufrieron la experiencia insoportable de ver cómo sus padres eran sistemáticamente torturados bajo la ocupación israelí. Un estudio que realizamos hace años con 3.000 adolescentes nos desveló que el 55 por ciento había tenido delante de sus ojos a un soldado dando una paliza a su padre, y aquel sufrimiento ha dejado una marca indeleble en su psique: ver cómo, sin que nadie pudiera hacer nada por evitarlo, los militares hebreos castigaban a los jefes de sus familias rompiéndoles los huesos, humillándolos, hiriéndolos, matándolos, demoliendo las casas Una experiencia así ha turbado a toda una generación, que ha crecido no sólo entre deseos de profunda venganza, sino también ante el manifiesto deterioro de la figura del padre y de los valores morales que representa Por ese motivo- -añade Ayead El- Sarraj- -la juventud se ha lanzado a sustituir ese referente familiar vulnerable y oprimido por una nueva identidad enérgica, fuerte, que han encontrado en el marco de las organizaciones armadas, donde uno puede alcanzar un status quo, llegar a ser un héroe o un líder intocable y poderoso si es capaz de cometer crímenes atroces La facción, la milicia, es el padre con el Corán, el que impone la disciplina estricta que hace desaparecer el fantasma del desamparo, el que da el apoyo a cambio de lealtad subraya el psiquiatra a este diario. Pero de la pertenencia a grupos diferentes a la lucha fraticida entre ellos media otro factor: la no presencia de un enemigo común contra el que canalizar la furia y la rabia de la venganza, -la salida de las tropas de Israel de la Franja en agosto de 2005- -que, según el médico, ha llevado a redirigir y diversificar las ansias de represalia entre individuos, familias y facciones que pelean por el poder Y todo ello, abonado por el desorden y la falta de ley, el fracaso de la Autoridad Nacional Palestina que no sólo provocó entre la población el tremendo impacto psicológico de la decepción sino también la confirmación de que el único lenguaje posible es el de la fuerza. El gran enemigo ya no está a su alcance, y por eso han buscado dentro de la comunidad enemigos más pequeños: Fatah y Hamás lo han hallado en la división política explica el médico. La situación se agravó además con la victoria de Hamás, cuando muchos vieron el momento de ajustar cuentas con Fatah por las torturas que les infligieron, pero sobre todo por considerarles cómplices de la conspiración internacional que asedió desde el primer momento al Gobierno islamista La abrumadora disponibilidad de armas y de dinero para alimentar lealtades a las milicias ha hecho el resto en la espiral de brutalización En la primera Intifada, los hombres tiraban piedras a los israelíes, en esta hay explosivos para matarse entre sí, la siguiente será peor Ajuste de cuentas En la primera Intifada había piedras; en esta hay explosivos para matarse; la siguiente será peor