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34 ESPAÑA DOMINGO 24 s 6 s 2007 ABC Mareando la perdiz La banda no es creíble, pero lo que cuenta es profundamente verosímil. Se están precisando hechos que se conocían, aunque no se hayan reconocido en un silencio augusto. Usted no puede enzarzarse en una disputa con el mamarracho, ya que el mamarracho es eso, un mamarracho, y usted es una persona respetable. Se ha tocado, es inevitable que se hiciera, ese registro, que podríamos llamar el registro de la dignidad A la vez se ha dicho, hasta hace dos días, que lo verdaderamente escandaloso era la falta de apoyo de la oposición, reproche rectificado después de que ésta decidiera no salirse de los límites de una circunspección voluntariosa y quizá difícil de mantener a medio plazo. Y por último, se ha pegado la hebra a través de terminales periodísticas que intentan desactivar los mensajes de ETA con noticias que recorren el mismo itinerario pero que alteran, por así expresarlo, los énfasis y la impresión de conjunto. En este mundo de oscuridades, al ciudadano no le queda más remedio que juntar datos y hacerse su propia composición de lugar. La primera pregunta es si ETA es creíble. A esto podemos responder con una fórmula paradójica: ETA no es, ¡faltaba más! creíble. Pero lo que cuenta es profundamente verosímil. Para empezar, se están precisando hechos que ya se conocían, aunque no sehayan reconocido. Me explico: por no reconocer, el Gobierno no ha reconocido siquiera, según recordaba este diario a mediados de semana, los encuentros secretos de Suiza o de Noruega. Ahora bien, nadie, absolutamente nadie, ni aun los portavoces oficiales, cuyas declaraciones serían ininteligibles en caso contrario, ponen en duda que semejantes encuentros hayan tenido lugar. Ocurre otro tanto con la noticia de que los términos del alto el fuego fueron consensuados entre el Gobierno y la banda. No es tal noticia: medios próximos al Gobierno señalaron ese extremo tiempo ha. Según se acostumbra a decir, las hemerotecas no mienten. No hace falta, además, echar instancias para consultar los archivos de las redacciones. Los datos están en la Web, al alcance de quien quiera verlos. El siguiente motivo para no desechar los recados de Gara Álvaro Delgado- Gal ontinúa imparable el dramón informativo, o lo que fuere, que por entregas nos está sirviendo ETA. No improbablemente, la serie rematará en un clímax- ¿reproducción de un documento? ¿Desvelamiento de algo sensacional dentro de lo sensacional? -sobre cuyo contenido caben toda suerte de conjeturas. ¿Qué se replica desde el cuadrante del Gobierno o del PSOE? Nos han llegado, en esencia, tres respuestas, la primera de las cuales consiste en no decir nada. Si usted es obispo o notario, y se le acerca un mamarracho y le suelta cuatro frescas, lo natural es que se refugie C como una mera intoxicación, es que infunden sentido a cosas que en una primera aproximación no parecían tenerlo. Un ejemplo: en su irregular alocución de junio del 2006 en el Congreso, Zapatero afirmó: El Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que (sic) adopten libremente La manera más sencilla de interpretar esto, es suponer que se está reconociendo implícitamente el derecho de autodeterminación. Inmediatamente después, el presidente añadió: respetando las normas y procedimientos legales Este añadido no matiza, sino que anula la aseveración anterior: no es posible que los vascos se autodeterminen si están sujetos a las normas y procedimientos legales. La única manera de salvar la incongruencia es entender que los vascos, en la medida en que disponen del voto en las generales o autonómicas, ejercen la autodeterminación en cada acto electoral ordinario. Pero esto vale igualmente para los castellano- manchegos o los riojanos. La introducción del equívoco ominoso se explica mucho mejor bajo el supuesto de una tensión no declarada, y saldada con un compromiso verbal próximo a los actos fallidos que estudia Freud. Gara enumera enunciaciones intermedias que presuntamente circularon en- tre las dos partes y que ayudan a comprender la génesis del texto ininteligible. Es posible que ETA se las haya sacado de la manga, o si se prefiere, que haya fabricado pruebas para incriminar al Gobierno. Pero estaríamos mucho más tranquilos si el último nos hubiera ayudado a reposar en su versión sin maltratar la inteligencia. No lo ha hecho, y nos ha puesto por tanto en el brete de emular a Tertuliano: creo, porque es absurdo Somos demócratas corrientes, no iluminados hombres de fe, y necesitamos que se nos eche una mano. Lo último ha sido sólo una cala, o si se quiere, una cata. El llamado proceso de paz no se ha expuesto nunca de modo convincente. El culebrón de Gara contiene un dato en extremo interesante: ETA quería que el Gobierno le diera garantías de que el proceso sobreviviría a la propia figura política de Zapatero. La pretensión es absurda, y al tiempo coherente. Revela lo que el proceso significaba para ETA, y también cómo fue usado por el Gobierno: como un señuelo para seducir a los terroristas. ¿Hasta qué punto el señuelo sedujo a los seductores? ¿Cómo saber en qué medida se mintió a los terroristas, y en cuál a la nación? Son cuestiones muy serias que no se pueden eludir sin dañar a la democracia.