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18 ESPAÑA ETA rompe la tregua s Análisis DOMINGO 24 s 6 s 2007 ABC El plan de Zapatero Sabiendo que todo entre el Gobierno y ETA estaba de algún modo pactado, el proceso resulta una prueba más que grave de la imprudencia estratégica y la falta de principios con los que el presidente y sus negociadores abordaron esta cuestión nes lo que no es mucho negar) está la negociación con ETA de los términos de su declaración de tregua e incluso de la del propio presidente al anunciar ante los periodistas en el Congreso el comienzo del diálogo con ETA. En aquella ocasión, el presidente Zapatero relacionó este diálogo con el compromiso de respetar las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente Este tipo de palabras pertenecen a las que un presidente debería evitar en todo caso, incluso haciendo referencia- -como hizo- -a la legalidad y a la ausencia de precio político. todo caso, digo, porque los vascos, como el resto de los españoles, deben saber que la soberanía con la que se puede establecer el status constitucional corresponde a todos los españoles y porque, como es sabido, el nacionalismo disfraza retóricamente el inexistente derecho de autodeterminación como la defensa de un hipotético ámbito vasco de decisión Más aún, como se puso de manifiesto entonces, teniendo en cuenta que la declaración de alto el fuego de la banda decía expresamente, y en este sentido, que al final de ese proceso los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro que todo ello estaba de algún modo negociado y pactado, el proceso y la búsqueda de una sintonía en estas expresiones y en significado- -por mucho que después se quiere acudir a su ambigüedad- -resulta una prueba más que grave de la imprudencia estratégica y la falta de principios (es decir, de límites) con los que el presidente y sus negociadores abordaron esta cuestión. Pero, atendiendo a las palabras, que es lo que podemos analizar, ya pueden ir desilusionándose quienes piensen que todo ello era posible en unas circunstancias especiales que ya no se dan. Y callando pudorosamente los que aseguran que subrayarlo ahora es un ejercicio de furor antigubernamental que, anclándose en el pasado, trata de impedir una consensuada política para derrotar a ETA. Lo anoto porque el mismo presidente Zapatero, en su declaración tras conocer que la banda daba por formalmente terminado el ya inexistente alto el fuego dijo que los vascos debían saber que su futuro depende y dependerá de ellos mismos en el marco de la ley y de la democracia contraponiéndolo al que podría proporcionar la violencia. Otra vez la misma frase. Es más, añadió que él, hasta ese momento, había pretendido abrir (sic) un espacio de convivencia en el que pudieran defenderse todas las ideas sin violencia. Germán Yanke De la Vega saluda a Alfonso Guerra ayer en Salamanca DAVID ARRANZ De la Vega tampoco cierra la puerta a un pacto UPN y PSN S. E. MADRID. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, no descartó ayer que el PSN pueda llegar a pactar con UPN para constituir gobierno en Navarra. En declaraciones a la cadena Ser, De la Vega abrió la puerta a la posibilidad de que se llegue a un acuerdo de gobernabilidad con cualquiera de las otras fuerzas políticas, ya sea UPN o un tripartito compuesto por la coalición nacionalista Nafarroa Bai e IU. Asimismo, la número dos del Ejecutivo se mostró absolutamente segura de que los socialistas navarros cumplirán con las premisas que se han puesto, es decir, no contar con los votos de Acción Nacionalista Vasca (ANV) -esto parece sencillo pues la marca etarra no tienen representación en el Parlamento foral- -sino propiciar un pacto que facilite la convivencia y que se haga pensando siempre en los intereses de los navarros y en los de todos los españoles Respecto al descontento que originaría en un sector de los dirigentes socialistas que el PSN renuncie finalmente a un acuerdo con Nafarroa Bai y deje gobernar a UPN, De la Vega dijo entender que haya personas que aspiren a que la voluntad de cambio expresada en las urnas se traduzca en un ejecutivo progresista. Eso está ahí, y es legítimo que haya personas que deseen un gobierno progresista comentó. La división en las filas socialistas es más que evidente, sobre todo después de que el propio José Blanco abriera una línea de entendimiento con UPN. Los socialistas reacios a estrechar la mano a NaBai mantienen que este pacto perjudicaría a la imagen del PSOE de cara a las próximas generales, por lo que se decantan por permitir gobernar a UPN bajo estricto control parlamentario. En Barañáin, municipio donde ha pactado PSN y NaBai, los socialistas ya mostraron su disgusto con la decisión del partido. MADRID. La doctrina oficial es que cualquier referencia a lo que ha pasado durante la vigencia del proceso de paz (convertido ya en un esperpento) cualquier pregunta o petición de aclaración sobre lo que en realidad se hizo, es un modo más de torpedear la política antiterrorista del Gobierno. El consenso, la buena voluntad y la aceptación del principio de que la dirección de esa política corresponde al Gobierno significa, según esa doctrina, el silencio en las críticas y el desistimiento de las propuestas alternativas. Sin embargo, lo que vamos conociendo, las esperadas explicaciones de la propia banda (que en muchos de sus extremos no hacen sino confirmar revelaciones periodísticas, a menudo de ABC) las mentiras oficiales, etc. abonan lo contrario: que no se podía permanecer en silencio, que se estaban desbordando todas las previsiones, incluso las del sentido común. Entre las cosas más pasmosas de lo que vamos sabiendo de ese periodo, más grave aún que las reuniones posteriores al atentado de Barajas (que el presidente llama especulacio- En La soberanía Déficit democrático Sabiendo La breve declaración era ya un engendro intelectual. De un lado, una suerte de reconocimiento del viejo análisis etarra: padecemos un déficit democrático el espacio para defender todas las ideas no está aún abierto. De otro, la referencia, también nacionalista, a la solución del ámbito vasco de decisión Este entusiasmo presidencial en el final dialogado iba, ciertamente, más allá que, por ejemplo, el del ex lehendakari Ardanza que, en su viejo Plan, reconocía, al menos, que no había tal déficit de democracia y derechos, que si se proponía la negociación era, aunque resulte impresentable para muchos, porque había que resolver un problema. Insistiendo el presidente en su tesis tras la ruptura, incluso formal, de la tregua- -y sabiendo como se prepararon anteriores declaraciones sobre lo mismo- se diría que Zapatero lanza a la banda, en vez de la contundencia del Estado de Derecho, otro mensaje contemporizador, como si lo hablado, negociado o pactado fuera todavía posible. El absurdo de insistir en que ETA se había equivocado (en vez de demostrar su barbarie de siempre) tiene, desgraciadamente, más sentido en este escenario que en el del sentido común.