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Sábado 23 de Junio de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.428. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Los zapatos de la suerte de Blair El premier británico ha calzado siempre los mismos zapatos en todas las sesiones de control del Parlamento durante su decenio. Cree que su par de Church s negros, que compró hace 18 años, le trae suerte EMILI J. BLASCO odos los miércoles durante diez años, en periodo legislativo, Tony Blair ha cumplido con el mismo ritual. Podrá haberse olvidado en Downing Street algún informe que debiera utilizar en el questions time la sesión de control parlamentaria, pero nunca ha salido hacia el edificio del Big Ben para enfrentarse a la oposición sin haberse calzado su par de bogues negros, un tipo de zapato de cordones, con fuertes suelas y dibujos que forman los cosidos de la piel. Blair los compró hace 18 años y desde entonces no se ha separado de ellos. Hechos a mano por la centenaria marca Church s le costaron 150 libras y hoy el modelo está en el mercado por 290 (unos 430 euros) Siempre ha creído que los zapatos baratos son un falso ahorro Lo que al principio comenzó quizá como un apego por el precio pagado, luego se transformó en materia de inocente superstición. Sé que es ridículo, pero siempre los he llevado en las sesiones de control ha reconocido al periódico The Times ahora que ya puede desvelar su arma secreta porque ya han concluido sus semanales comparecencias parlamentarias. Blair cree que sus Church s le han traído suerte. A algo habrá que atribuir si no que nunca haya tenido tres malas questions time seguidas. Esos mismos zapatos, que sólo han necesitado un cambio de suela a lo largo de casi dos decenios, han visto pasar muchos pares distintos calzados por los cuatro líderes conservadores y los dos liberal- demócratas que Blair ha conocido durante su estancia en el poder. Con tan buen resultado, material y político, no es de extrañar que el pre- DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany LA ALDEA OFICIAL os dicen, como a Jordi, que tranquilos, con expresión profunda y tono equilibrado. Si España se despliega y emulsiona en un largo menú de identidades, si los que nos escriben la Historia a trompicones- -Roviras, Ibarretxes y aledaños- -la meten en su máquina del tiempo, que lava, aclara, escurre y centrifuga, tampoco es para tanto. Si ella misma se da por liquidada, ni el sol sale de noche, ni se caen las paredes, ni llueven sanguijuelas, ni el tiempo se bifurca. Sólo ocurre que graznan y se citan los cuervos. Cuando un país no tiene alma para quererse, la vida no le sirve para nada. Eso opinan algunos. Que, como nada somos, podemos reinventarnos. Y creen que en ese viaje les sobra una palabra. Creen que ser numerosos y tener un legado que abarca varios siglos de intercambio y memoria no es más que un tosco fardo, retórica, hojarasca. Se piensan que saldrán de su agujero, desde su conseguida aldea oficializada, y hallarán una sombra de embajada por cada encrucijada de su pueblo. Que estarán a la par que otras naciones en cultura, comercio, desarrollo y potencia, y que en las camas donde vibra el mundo el tamaño es lo último que cuenta. Después de cuatro lustros de didáctico exilio, ni se me pasa ya por la cabeza decirle a un extranjero que no soy española, sino más bien murciana o madrileña. Soy todas esas cosas, pero procuro serlo de forma que lo poco no adelgace lo mucho, ni lo grande se burle de lo menos. Cuando alguien se me acerca con su pelo de aldea y me explica que España lo subyuga y asfixia, yo ya ni me molesto en llamarle insensato. Hago como que es cierto y me encojo de hombros. ¿Cómo explicarle a un burro que dos y dos son cuatro? N T Tony Blair, ayer en la cumbre de Bruselas mier se haya convertido en un propagador de la marca entre los miembros de su Gobierno. Entre las víctimas de su apostolado está David Blunkett, varias veces ministro, que juzgó el precio pasmosamente caro También Gordon Brown, que el miércoles accederá al puesto de primer ministro, adquirió unos Church s en 1999, aunque no está claro si la compra se debió a la insistencia personal del líder laborista. La revelación llega tarde para que sus compañeros de Ejecutivo le com- REUTERS pren otro par de bogues que quizá Blair necesitará en nuevos cometidos (toda suerte será poca si preside la Unión Europea o actúa de enviado a Oriente Próximo) En la última reunión del Gabinete británico, el primer ministro saliente no recibió como regalo de despedida una caja de zapatos, sino un óleo con una escena de Chequers, la residencia oficial de fin de semana, pagada con las 1.600 libras salidas de los bolsillos de los ministros.