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ABC SÁBADO 23 s 6 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 83 Sevilla puede ver, de momento, Santa Rufina de Velázquez El cuadro del pintor sevillano, que será subastado por Sotheby s el 4 de julio, fue presentado ayer en el Ayuntamiento ALBERTO GARCÍA REYES SEVILLA. A las once de la mañana llegó Santa Rufina al Ayuntamiento de Sevilla por cortesía de la casa de subastas Sotheby s, que se encargó de llenar de publicidad toda la zona. Ante el cuadro se reunía el Consejo de la Cultura, la asociación Velázquez por Sevilla el alcalde de la ciudad- -Alfredo Sánchez Monteseirín- la duquesa de Alba y el profesor de la Universidad de Alcalá de Henares Benito Navarrete, discípulo del historiador y experto en la obra de Velázquez Alfonso Pérez Sánchez. Nada más colocarse la obra en el caballete, Navarrete se opuso a las dudas de Jonathan Brown, catedrático de Historia del Arte en el Institute of Fine Arts de la Universidad de Nueva York, acerca de la autoría del cuadro. Velázquez pintó Santa Rufina en 1928 ó 29 se atrevió a afirmar el ponente. Y explicó por qué: La primera mención a esta obra aparece en un inventario que se hizo como consecuencia de un pleito en el que se cita el cuadro entre las pertenencias del marqués del Carpio. Ahí se dice que es original de Diego Velázquez Primer enfrentamiento con Brown: La obra procede de la casa de Alba y después aparece en la colección de Sebastián Martínez, amigo de Goya. Brown, en cambio, dice que este cuadro no era el mismo que aparecía en la colección de Martínez, en la de Casado de Torres o en la de Celestino García Fernández. Pero un estudio que hemos realizado determina que sí lo es, lo que pasa es que el título del cuadro ha sido confundido entre Santa Justa y Santa Rufina pero estamos hablando siempre de la misma pintura. Es más, cuando pasa a la colección del marqués de Salamanca aparece como Santa Clara y también se especifica ahí que es original de Velázquez Para Navarrete, Santa Rufina ha ido cambiando de atribución. De Velázquez a Murillo tras su subasta en París. De Murillo a Juan Bautista Martínez del Mazo en 1830. pero eso es imposible Momento de la primera aseveración rotunda: Es evidente que pinta a alguien muy cercano a él, que bien podría ser su hija Francisca o su hija Ignacia. Por eso creo que es de 1628 ó 29 Y tras la afirmación, las pruebas: El golpe de blanco y de brillo que tiene en la nariz yo lo considero fundamental para justificar la autoría de Velázquez. Y otro dato es cómo limpia el pincel. Esos golpes de limpieza de pincel, que son como la firma del artista, están en el Santa Rufina y eso no lo hace ningún otro pintor A pesar de la contundencia de los datos aportados por Navarrete, el anticuario José Antonio Algarrada se levantó entre el público y pidió al Ayuntamiento que solicite un informe al Museo del Prado, a la Real Academia de San Fernando y a la Junta de Calificación del Ministerio de Cultura. El alcalde lo desdeñó y afirmó que este cuadro lideraría una sala de Velázquez en el Museo de Bellas Artes, porque lo más importante es que el pintor sea un icono de la cultura sevillana También la duquesa de Alba, presidenta de honor de Velázquez por Sevilla creyó ciegamente en la defensa de Navarrete e hizo un llamamiento para conseguir la obra: Vale la pena luchar por ese cuadro para que quede en Sevilla, puesto que aquí no hay apenas cuadros de Velázquez Un sevillano lo pintó, una santa sevillana lo protagoniza y una duquesa de Sevilla lo reclama. El cuadro tiene que volver aquí decía el director de pintura antigua de Sotheby s. Fue un encargo de un importante patrón de Sevilla y representa a una de las hijas de Velázquez. Estuvo en España hasta 1867 y después se fue, tras subastarse en París, 50 años a Inglaterra. Más tarde estuvo en Estados Unidos y Sudamérica. Y ahora es un gran placer para nosotros traerlo aquí El 4 de julio se sabrá si para siempre. Colección Biblioteca Oro La muerte tiene un precio LUIS CONDE- SALAZAR INFIESTA Recién terminada la Primera Guerra Mundial Agatha Christie creó a su personaje más conocido, Hércules Poirot, protagonista de más de 30 de sus novelas. Durante el conflicto, Christie trabajó como enfermera en un dispensario, una experiencia que le permitió empaparse de conocimientos sobre drogas y venenos, lo que unido a su fértil imaginación produjo un cóctel de excelente retrogusto criminalístico- literario. Poirot, antiguo oficial de la policía belga jubilado, es un detective poco corriente. En extremo ordenado casi hasta la obsesión, este hombre de modales refinados, gustos excéntricos, cierto amaneramiento sofisticado, bigote estrafalario, tranquilo, paciente y con grandes dotes para quedarse con los detalles más insignificantes con la ayuda de sus pequeñas células grises quedó de por vida unido a su creadora. Tras la separación de su marido, el coronel Archibald Christie, en 1928, la Reina del crimen emprendió un viaje en el Orient Express rumbo a Bagdad, una ruta poco aconsejable por entonces para mujeres sin compañía. En el tren, donde ideó su Asesinato en el Orient Express conoció a Max Mallowan, un arqueólogo 15 años más joven que ella con el que se casó en 1930 Cásate con un arqueólogo. Cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará llegó a decir la autora) acompañándole en sus viajes por Oriente Medio y obteniendo allí inspiración para varias de sus novelas, entre ellas esta, Poirot en Egipto Death on the Nile su título original, publicada en 1937) Una de las mujeres más ricas de Inglaterra, la inteligente, algo maliciosa y guapísima Linnet Ridgeway, se casa con el novio de su mejor amiga, la no menos guapa pero insolvente Jacqueline de Bellefort, después de haberle dado calabazas a un multimillonario llamado Windlesham. Él, Simon Doyle, es un aristócrata arruinado de modales toscos. La noticia de la boda corre como la pólvora y un buen número de También atribuido a Murillo Poirot en Egipto de Agatha Christie, se puede conseguir mañana con el diario ABC y 10 céntimos más personas de diferentes rincones del planeta y con intereses diversos se traslada a Egipto, donde la pareja va a pasar su luna de miel, emprendiendo un crucero por El Nilo a bordo del Karnak. Jacqueline, la joven despechada, entre ellos. Linnet no acabará el viaje: es asesinada de un tiro en la nuca. Un crimen al que irán sucediendo otros que Poirot, en viaje de placer, deberá investigar para desenmascarar al asesino. Toda una galería de personajes se da cita en el barco: Mrs. Otterbourne, una escritora alcohólica acompañada de su marido; El joven Tim Allerton, El Dr. Bessner, la enfermera Mrs. Bowers... Cada uno en su sitio y muchos de ellos sospechosos desde el principio. La receta principal de esta obra es la misma que sigue Christie en la mayor parte de sus novelas: que el detective no debe saber nunca más que el lector Tirando del hilo Poirot va desenmarañando la madeja, en un permanente juego de vacilaciones, dudas, sorpresas y sagacidad, sobre la base de un comentario que el propio Poirot realiza tras conocer la muerte de Ridgeway: Es peligroso pensar que Dios escoge sus instrumentos Un delicioso entretenimiento que engancha de principio a fin. Esos golpes de limpieza de pincel, que son como la firma del artista, están en el Santa Rufina La duquesa de Alba y el delegado de Cultura de Sevilla, ayer ante el cuadro RAÚL DOBLADO