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82 CULTURAyESPECTÁCULOS SÁBADO 23 s 6 s 2007 ABC CLÁSICA Festival América España Obras de Golijov, Sanchéz- Verdú (estreno) y Revueltas. Int. J. E. Lluna, clarinete. ONE Dir. M. Harth- Bedoya. Auditorio Nacional. Buena voluntad ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE No puede decirse que el Festival América España haya calado en la afición. La paupérrima entrada registrada en el segundo de los conciertos sinfónicos demuestra que el cajón de sastre que en realidad define a este nuevo proyecto auspiciado por la Orquesta y Coro Nacionales de España y su director artístico y musical, Josep Pons, ha generado, en el mejor de los casos, indiferencia. La discutible línea general se ha impuesto al interés de muchas propuestas individuales realmente valiosas, de manera que, paradójicamente, los más afectados son ya aquellos a quienes se trataba de servir. Entre ellos, la propia Orquesta Nacional que en este concierto se aplicó como pocas veces. Se escucharon detalles de calidad y una sincronización general que demuestra que las cosas pueden (deberían) ser siempre de otro modo. Algo de responsabilidad tendrá el maestro peruano Miguel Harth- Bedoya quien trajo con él dos obras del nuevo continente: Last round del afamado Osvaldo Golijov y la siempre aplaudida Noche de los mayas de Silvestre Revueltas. La claridad en los planos, la ausencia de falsos efectismos, la intensidad melódica y el equilibrio en el que se mantuvo la muy poderosa percusión maya hicieron que estas obras acabaran por decirse de forma sentida por mucho que la última se rematara con un punto de frialdad. Perjudicado también José María Sánchez- Verdú quien, de no ser por la transmisión hecha por Radio Clásica, habría estrenado su Elogio del horizonte sin pena ni gloria. Así, al menos, ha habido ocasión de propagar aquello a lo que el compositor se aferra: la ausencia antes que la presencia, los entresijos de la materia sonora antes que la afirmación en cualquier rotundidad. De manera exquisita desarrolló sus solos el clarinetista Joan Enric Lluna, envuelto por el aire sonoro de Sánchez- Verdú, por conclusiones dialogadas entre extremos de la sala sinfónica del Auditorio y, sobre todo, por una orquesta que termina siendo un gigante que respira y abraza. Una vez más, Sánchez- Verdú ha dejado oír lo que nunca se oye. Lo ha hecho con la soltura que da el manejarse con medios y convicción. Habría merecido tener oídos a los que cortejar. AFP Una obra de Hirst, la más cara de un artista vivo Una vitrina de acero inoxidable y cristal con 6.136 píldoras de colores creada por el artista británico Damien Hirst se ha convertido en la obra de arte más cara de un artista vivo vendida jamás en una subasta, en una semana de precios récord. Lullaby Spring creada por Hirst en 2002, se adjudicó este jueves en una puja celebrada en la casa de Sotheby s de Londres por 14,3 millones de euros. Wystan Hugh Auden, poeta de la moral y el pensamiento del siglo XX Los señores del límite recoge una amplia selección de poemas y ensayos del gran vate inglés, con prólogo de Jordi Doce MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Fue, junto con Pound y Eliot, uno de los tres grandes colosos de la poesía inglesa del siglo XX. Autor de una obra tan intensa como extensa, tan sugerente como variada en cuanto a formas y registros, Wystan Hugh Auden (1907- 1973) es el protagonista de Los señores del límite selección de sus poemas y ensayos (Galaxia Gutenberg C. de Lectores) en edición bilingüe de Jordi Doce. Casi quinientas páginas para llamar a la puerta, suave pero decididamente, de la casa encendida de la obra de este vate que también practicó con fortuna géneros moderadamente menores como la canción de cabaret, sin dejar por ello de prestarle pluma y oídos a palabras muy, muy mayores, como los libretos operísticos, entre los que El progreso del libertino para Stravinski, fue su más significativo Do de pecho. Además, Auden escribió igualmente algunos de los poemas Una noche de verano En memoria de W. B. Yeats Calibán al público Otro tiempo En memoria de Sigmund Freud y versos (como los bellísima y rabiosamente contemporáneos Como el resto de fugitivos, como Y las diversas bestias que no tienen recuerdos, hoy es el día en que hemos de vivir más representativos de nuestro siglo XX cambalache, problemático y febril. Y hasta fue también el autor de España probablemente el mejor poema escrito en lengua no castellana inspirado en nuestra Guerra Civil (desechado rotundamente por el poeta posteriormente) en la que sirvió como conductor de ambulancias del ejército republicano: Las estrellas han muerto, los animales ya no miran: Aquí estamos con nuestro día a solas, y el tiempo es breve y la Historia a los vencidos puede ofrecer su pena pero no ayuda ni perdón Para Jordi Doce (prologuista y traductor) el autor de El baile de la muerte que en 1946 obtuvo la nacionalidad norteamericana, fue también y a su vez un gran inspirador de poetas, como Derek Walcott, Robert Lowell, Joseph Brodsky y John Ashbery, y los españoles Jaime Gil de Biedma y José Ángel Valente, que admirararon en él su maestría formal y la variedad de sus intereses líricos, porque él creía firmemente que en poesía se puede hablar de todo Un hombre y un poeta, Auden, pegado a la tierra, a las estrecheces de este mundanal ruido, sin duda. Auden- -prosigue Doce- -es uno de esos poetas que viven al máximo en su propio tiempo, que no se refugian en ningún tipo de arcadias, que asumen en el día a día su condición de poetas conscientes de que la poesía en una sociedad como la suya, la nuestra también, al fin y al cabo, no ocupa nada más que un lugar marginal, lo que no implica que el poeta deba convertirse en un escapista Finalmente, Jordi Doce subrayó que en este libro se recogen poemas de las tres épocas que se distinguen en la copiosísima obra del artista de York: La primera podríamos situarla entre los años 1927 y 1929, y es la parte que, sobre todo los propios ingleses, suelen recordar con más cariño. En ella, Auden manifiesta un complejo mundo simbólico, pero que a su vez capta a la perfección y sencillamente el malestar de la época, esa época dura y difícil que concluirá con la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. En segundo lugar, está su poesía escrita a partir de 1940, una vez instalado en Estados Unidos, que se nutre de poemas extensos en los que Auden se mide con sus propios maestros como Voltaire, Freud, Henry James, Yeats. Por último, en los años sesenta y hasta su muerte, su poesía se hace formalmente más conservadora, y ya se atisba en ella cierto cansancio Poeta de poetas