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ABC SÁBADO 23- -6- -2007 Plácido Domingo ficha a Woody Allen para la Ópera de los Ángeles 79 Dos escritores y un azar Paul Auster y Enrique Vila- Matas conversan en la sede del Instituto Cervantes de Nueva York sobre la literatura del azar y la literatura del no, sobre sus afinidades, sus coincidencias y sobre sus respectivos mundos ahora reunidos en la Gran Manzana ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. La literatura del azar frente a la literatura del no. Así, con cierta reverencia pugilística, presentó el jueves pasado el director del Instituto Cervantes de Nueva York, Eduardo Lago, a sus invitados Paul Auster y Enrique VilaMatas. Sin duda, hay cosas menos gratas en el mundo que oficiar de intérprete en la primera conversación cara a cara de dos escritores así, que antes de saltar al ruedo público rompieron el fuego en privado y en francés puesto que Auster no habla español y a Vila- Matas le sucede otro tanto con el inglés. Por lo demás, todo son coincidencias dignas de sus libros. Auster y Vila- Matas nacieron respectivamente en 1947 y 1948. Ambos huyeron a París para escribir por la misma época. En esa ciudad, y en francés, descubriría Auster a Bartleby y compañía. Acto seguido, empezó a zamparse uno tras otro los libros de Vila- Matas. Éste le confesó que siempre que viene a Manhattan (ésta es la segunda vez) lo primero que hace es ponerse a dar vueltas por Central Park, como las criaturas austerianas. Otra coincidencia es que los dos han biografiado a Sophie Calle, la excéntrica escritorafotógrafa- artista conceptualoulipista y francesa. Excéntrica o corajuda, según se mire: Auster se declara aún atormentado por la terrible responsabilidad de escribir la vida de alguien no después, sino antes de que la viva, y con el compromiso firme del biografiado de cumplir al pie de la letra su biografía. Si escribo que Sophie se tira por el puente de Brooklyn, ¡ella lo hace! se horrorizaba Auster. La versión de Vila- Matas de este horror estará disponible en septiembre, en su último relato, Exploradores del abismo Además, en su primer viaje a Nueva York, Vila- Matas se citó con Nora Volkow, la nieta de Trotsky, que es médico. Auster y su mujer conocieron en Méjico a la otra nieta de Trotsky, que es poeta. Pero aún hay coincidencias más prosaicas: ambos comparten editores en España y ahora también en Estados Unidos. Vila- Matas acaba de ser captado por el sello New Directions, que se da el lujo de ser una editorial cazadora de autores y no de best- sellers. Un lujo necesario para quien conmovió las paredes del Cervantes con un hermosísimo alegato a favor de la escritura entendida como luchar por escribir, no por ser rico o famoso, renunciando a grandes porciones de vida Incluso en esto, Vila- Matas acabó reconociéndose en el casi cinematográfico Auster. Ahora sé que escribiendo, la vida cunde más; ya no escribiría que hay que renunciar a vivir para escribir nos contó. Mientras que Auster atribuyó a un mal día unas palabras suyas, en el sentido de que sus libros podrían haberse extinguido para siempre. Quién no sienta este vértigo a cada rato no es escritor advirtió. Finalmente, ya que en público y en Nueva York decidieron que estaría feo hablar en francés, optaron por autoleerse a cuatro manos y quedaron para volver a verse hoy sábado en Brooklyn. Mientras, Vila- Matas se fue a ver el edificio Dakota, la Estatua de la Libertad... Estaba ansioso de comprobar si lleva una antorcha o una espada- -Kafka dixit- -y menos ansioso de acercarse a las Torres Gemelas, convetidas en la Zona Cero. Ya habló largamente con su nuevo amigo de esas Torres, pero no sobre cómo eran en el día aciago que todos sabemos, sino el día que las recorría el funambulista Philippe Petit. Auster vio a Petit en acción en Notre- Dame. París no se acaba nunca. Militaria, una colección de novelas de armas tomar que da un paso al frente M. de la F. MADRID. Ardor guerrero gritan estas páginas, y está de amor patrio henchido el corazón del nuevo sello Militaria (Planeta) verdadera y marcialmente, una colección de armas tomar dedicada a la novela bélica y de historia militar. Una apuesta destinada a plantar batalla con un puñado de títulos que abarcarán todos los periodos históricos hasta la II Guerra Mundial, ya que los responsables de la serie, aunque existe material sobre hechos bélicos recientes (desde Vietnam a Irak) prefieren correr el tupido velo de la distancia temporal para mantener la objetividad. Lo dejó escrito Ángel González, la Historia y la morcilla de mi pueblo se parecen, las dos se hacen con sangre Y de nuevo, al fin y al cabo, y como se preguntó en voz alta Fernando Reinlein, teniente coronel de infantería y periodista, en la presentación: ¿Qué es la Historia? En su mayor parte el relato de continuo de guerras y batallas Parecidos argumentos sostuvo el historiador Gabriel Cardona, pero subrayando la cantidad (y la calidad) de novelas que han tenido como escenario una contienda: La Ilíada Guerra y paz Los tres mosqueteros Como mandan los cánones del género, la colección ya se ha desplegado por tierra, mar y aire y ya han desfilado por las librerías: Cuarteles de invierno de Alfred Duggan, una de galos y romanos; La gran cifra de París de Julio Albi, ambientada en la España de las guerras napoleónicas; El oro de Stonewall una de yanquis y confederados, de Robert J. Mrazek; y De los vivos y los muertos de Konstantin Simonov, con las tropas soviéticas y nazis combatiendo en la la II Guerra Mundial. Mientras, la marinería se ha enrolado en las 312 páginas de Bautismo de fuego de Alexander Fullerton, quien recoge los restos del naufragio de la batalla de Jutlandia, una de las más cruentas de la historia de la guerra naval. Finalmente, también ha despegado la Escuadrilla Azor de Derek Robinson, que cuestiona si los aviadores de la I Guerra Mundial eran tan héroes como siempre nos pintaron o guardaban en la manga el as de la villanía. Escritura como lucha Paul Auster (izq) y Enrique Vila- Matas, en Nueva York I. CERVANTES De la Feria de Fráncfort, el sol de Barcelona y las mujeres hermosas Estaba el mundo mítico e indemostrable que compartían. Y luego estaba el mundo real. A Vila- Matas le fastidió bastante que le preguntaran por la Feria de Fráncfort. Explicó que él no estará porque va a Fráncfort justo la semana siguiente, invitado por el editor alemán de Doctor Pasavento. Negó conspiraciones. Yo avisé desde el principio de que no pensaba ir, aunque pensaba que algún otro iría zanjó. Todavía de peor humor se puso cuando le preguntaron por Barcelona, ciudad que ya considera vendida a un turismo devastador que la hace invivible. Y le hemos regalado la cultura a Madrid se lamentó. Auster, más diplomático, se permitió recordar que él conoció Barcelona huyendo de unos días en Londres, donde todo el mundo le pareció demasiado cínico, deprimido, irónico y feo Fue aterrizar en Barcelona y encontrarse el sol brillando, las calles llenas de gente y todas las mujeres eran hermosas, y todo el mundo andaba contento y con confianza En fin, que hay turistas y turistas. Rompieron el fuego en privado y en francés, porque Auster apenas habla español ni Vila- Matas inglés