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12- 13 S 6 LOS SÁBADOS DE ¿Es correcto hablar de tensión arterial descompensada? No. El término descompensada es una expresión popular y alude a valores de presión arterial muy próximos. En realidad no se corresponde con ningún concepto científico. Los límites de 140 y o 90 mmHg para la presión sistólica y diastólica, respectivamente, son el punto de corte que sirve para el diagnóstico de la hipertensión, sea cual sea la diferencia entre ellas. Coloquialmente se utilizan desde hace tiempo los dos primeros dígitos para definir la presión arterial y por eso se acorta a 14 9 Una costumbre incorrecta porque no es lo mismo 140 que 149. Con un valor de 140 90 se considera que ya existen una ligera hipertensión; por encima de 160 100 hipertensión moderada y si se sobrepasan los valores 180 110 se habla de hipertensión severa. Se considera que los valores de presión arterial óptima son los que están por debajo de 120 80. Puesto que la presión cambia en diferentes lugares y por diferentes circunstancias, unas cifras altas aisladas no significan nada. Pero una elevación permanente de la presión arterial indica una situación anómala de las arterias y aumenta el riesgo padecer problemas cardíacos (infarto, angina o insuficiencia cardíaca) renales (insuficiencia renal) y cerebrales (hemorragia o infarto cerebral y, a la larga, demencia) La terapia sonora y el consejo terapéutico combaten los acúfenos RAFAEL CARMONA pio paciente a la hora de conseguir unas metas que han de estar muy claras, muy bien definidas y muy bien pactadas desde el principio El motivo para incumplir la prescripción no es otro que la falta de síntomas, que a su vez provoca una falsa percepción de ausencia de riesgos: La mayoría de los hipertensos no tienen síntomas, afortunadamente no han tenido ninguna complicación y, como se encuentran bien, les cuesta tomar varios medicamentos de forma permanente para lograr el control de su presión arterial señala Armario. Esta falta de síntomas lleva a muchas personas a ignorar que la hipertensión arterial destaca sobre otros factores de riesgo por su relevancia a la hora de desarrollar patologías coronarias, ictus y otros trastornos cardiovasculares. Un factor que además es modificable y que puede eliminarse en muchos casos con el seguimiento de un tratamiento adecuado y una dieta especial. Ruido Contra el ruido Esos molestos sonidos o zumbidos que oímos en el interior de los oídos se pueden combatir con un tratamiento que, sorprendentemente, produce más ruido TEXTO: N. R. C. Relación de confianza Para Armario si el médico explica qué se pretende conseguir con el tratamiento prescrito es más fácil establecer una relación de confianza con el paciente que le permita expresar los motivos por los que incumple lo prescrito: Porque no acaba de estar convencido, porque la medicación tiene efectos secundarios que, aunque poco frecuentes, son importantes para él. En muchas ocasiones es una cuestión de convencer al paciente de por qué tiene que tratarse si él se encuentra bien señala Armario. Aunque para eso habría que ampliar la duración de las consultas según las necesidades del enfermo, prescribir pautas de tratamiento farmacológico sencillas y promover hábitos de vida saludables entre los usuarios del sistema sanitario. El programa exigirá a los profesionales el esfuerzo extra de trabajar on- line para poder evaluar con mayor precisión la respuesta del paciente y permitir al médico de atención primaria- -en el que caso de que su paciente sea tratado por otro especialista- -estar al tanto de su evolución. Permitirá también analizar si los pacientes que ven su evolución on- line controlan mejor su hipertensión L os acúfenos o tinnitus (en latín, zumbido o campaneo) son sensaciones auditivas fantasma que sólo percibe una persona sin que haya una fuente exterior de sonido. Ruidos que pueden ser un síntoma de lesiones del aparato auditivo, de la presencia de un tapón de cerumen o de una infección. Aunque, en la mayoría de los casos, se desconoce su origen y cómo tratarlos. La mayoría de las personas afectadas- -entre un 10 y un 17 de la población- -convive con este trastorno, sin mayores consecuencias. Pero para algunos se convierte en una auténtica tortura que puede ocasionar problemas de ansiedad y estrés. Una de las opciones de tratamiento para los acúfenos de origen desconocido es una estrategia que combina el apoyo psicológico con la terapia sonora. El objetivo de este tratamiento es luchar contra el ruido, con más ruido. Se busca que el paciente se habitúe al ruido hasta conseguir que el acúfeno deje de molestar explica Teresa Heitzmann, otorrinolaringóloga de la Clínica Universitaria de Navarra. La terapia sonora tiene diferentes aplicaciones. Con la mayoría de los pacientes se recurre a un sistema que emite un ruido blanco (neutro) El paciente debe colocarse este aparato en los oídos durante unas 8 horas diarias, siempre sin que el ruido llegue a tapar por completo al acúfeno. A las personas con pérdidas auditivas, se les adaptan sus audífonos. El fin es el mismo: dejar de ser conscientes de la presencia del ruido. Algo parecido a lo que ocurre con la ropa que llevamos: normalmente no notamos que la tenemos puesta y si la notamos, no molesta. Con la terapia sonora dejamos de notar el acúfeno y si se nota que no moleste y se olvide explica esta especialista. La terapia sonora se apoya en el consejo terapéutico para ayudar al paciente a restarle la significación negativa que causa en el paciente. Así se facilita que el sonido pase a un nivel inconsciente. Sin estas sesiones de ayuda, la terapia sonora no logra resultados asegura Heitzmann.