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23 6 07 EN PORTADA Los domingueros estaban obligados a pasear a la familia, incluida la suegra, que había pagado la entrada para el Seiscientos ABC la carretera nacional es tuya el Seiscientos circula por la prosa de Delibes Cinco horas con Mario o García Hortelano El gran momento de Mary Tribune Feliu se encarga de poner en perspectiva el significado político, económico y sociológico de un utilitario que supuso el banderazo de salida de la sociedad de consumo en España. El proceso de industrialización culmina con el desembarco tecnócrata en el gobierno de 1957 y el Plan de Estabilización de 1959. La reforma está conducida por miembros del Opus Dei, pero con una concepción más moderna que mira a Europa y busca subirse al carro del crecimiento europeo un cuadro que se completa en 1962 con la sustitución de Planell en Industria por el joven ingeniero naval Gregorio López Bravo. Todos ellos tendrán mucho que ver con la política productiva de Seat, con sus anhelos de exportar y con la capacidad adquisitiva de la clase media española, que hará del Seiscientos su emblema El turismo cobra fuerza como actividad económica recuerda Feliu, con la llegada de Manuel Fraga al Ministerio de Información y Turismo, bajo cuya égida se acuñó el polisémico Spain is diferent En 1970, cuando al general Franco le quedaban sólo cinco años de vida, 24 millones de turistas ya había pisado la piel de toro. El tándem turismo y Seiscientos retrata la época y abre las compuertas de otra España. Lo describe Antonio Lobato en el prólogo al Atlas ilustrado del Seat 600 Al igual que mi familia, en aquellos años muchas otras cruzaron España cada verano con sus Seiscientos. Conquistadores del asfalto, astronautas de un espacio para muchos desconocido. Porque el Seiscientos fue a los españoles lo que el Apolo 11 a la Humanidad: una cizalla con la que romper los límites, un instrumento para abrir caminos, una herramienta de libertad. Gracias al cohete, Armstrong, Collins y Aldrin llegaron a la Luna; gracias al Seiscientos muchos españoles llegaron al mar o dicho de una forma menos poética, llegaron a donde les dio la gana La demanda superó con creces el ritmo de producción. En el verano de 1957 hay 20.000 solicitudes. A fin de año son 100.000 y su gestión implicaría una demora en la entrega de cinco años. Hasta mediados de los 60 no se solucionará un problema del que se quejan figuras como Tony Leblanc o Grosso: Que mi solicitud sea atendida pronto; porque el coche me hace muchísima falta. Pierdo mucho tiempo en los desplazamientos y los nervios se alteran cada vez que no viene el autobús El cochecito Así era la España del Seiscientos POR ALFONSO ARMADA Spain is different El coche familiar nació con el nailon, el rock, el duralex, el turismo y la tecnocracia que puso al franquismo en la carretera del consumo País sin televisor En 1963 no llega a una décima pate de la población la que dispone de frigorífico, y todavía algo menos de televisión y automóvil, un 8 por ciento. En 1969 casi dos tercios de los españoles tienen frigorífico y televisión, y un 27 por ciento disfruta del automóvil. A esto hay que añadir que buena parte de ellos son flamantes propietarios de un Seiscientos o ahí no subo! ¡Yo voy en mi coche! protesta José Isbert cuando lo meten a la fuerza en un Seiscientos para devolver a la ortopedia el vehículo motorizado, una suerte de motocarro para inválido que da título a El cochecito la tercera película que Marco Ferreri dirigió en España y que es todo un tratado de antropología cultural. Pero el verdadero cochecito será ese Seiscientos que, como señala en el prólogo a Novelas con Seiscientos Carmen Cabreres Molla, nació rodeado de una era de modernidad buscada y deseada, fue la era del nailon, el café soluble, el tergal, el rock, el duralex, el vinilo y el plástico A lo que agrega José Feliu en el exhaustivo Atlas ilustrado del Seat 600 Materiales, músicas y sustancias que ponen Y el énfasis en la rapidez y la duración y que sirven a la industria de la confección, a la del entretenimiento y los electrodomésticos. Una década antes, aún vigentes las cartillas de racionamiento, a nadie se le hubiera ocurrido tal eclosión de objetos de consumo De mito por antonomasia de la motorización española califica la antropóloga Eulalia Solé al 600, un vehículo al que dedicó un estudio con el título de un coche de leyenda Objeto de deseo en los albores del desarrollismo (los más viejos recordarán un patético estribillo: Adelante hombre del Seiscientos De mito por antonomasia de la motorización española califica Eulalia Solé al 600, un coche de leyenda sin el que no se puede explicar el desarrollismo de los sesenta