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24 ESPAÑA SÁBADO 23 s 6 s 2007 ABC De la Vega advierte de que la asignatura Educación para la Ciudadanía no se puede objetar P. C. M. A. MADRID. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, advirtió ayer de que la asignatura Educación para la Ciudadanía no se puede objetar después de la decisión de la Conferencia Episcopal de realizar una llamada al uso de todos los medios legítimos contra la obligatoriedad de esta asignatura en los colegios. De la Vega se mantuvo firme y, a pesar de no considerar este desafío de la Iglesia como un pulso al Estado, recordó que está muy claro que no puede haber título académico sin esta asignatura, como en el caso de las matemáticas o la física. La vicepresidenta mostró su respeto por la Iglesia Católica, pero matizó que esta polémica asignatura no se ha concebido para enfrentarla a las clases de religión Asimismo, el Ministerio de Educación ha reiterado que la asignatura es obligatoria por ley y que con ella no se suplanta la imprescindible labor de los padres en la educación de sus hijos Por el contrario, la Confederación Católica de Padres (Concapa) criticó la, en su opinión, pasividad de algunos colegios frente a la asignatura. En alusión a la objeción de conciencia, entiende que no caben excusas para ningún centro Pese a que Educación ha reconocido que los centros con ideario propio podrán acomodar los contenidos a su proyecto educativo, Concapa opina que la materia no resulta coherente con el ideario y debe impedirse que se imparta por todos los medios legítimos Edurne Uriarte HOMBRES DESPROTEGIDOS l sexismo funciona en dirección contraria a la habitual, es decir, contra los hombres, probablemente, en un solo ámbito. Lo que ocurre es que es muy importante porque afecta al ejercicio de la paternidad. Me refiero a la ley del divorcio y a su aplicación en relación con la custodia de los niños. Si la sentencia de Manresa que retira la custodia de su hija a una madre ha tenido tanta repercusión no sólo se debe a la apreciación del llamado síndrome de alienación parental provocado por la madre. También a que pone el foco en un aspecto hasta ahora socialmente poco relevante, el de la deficiente protección ofrecida por la ley al teóricamente igual derecho de los hombres al cuidado de sus hijos. La custodia de los hijos es otorgada a las madres en más del 90 de divorcios en España. Y aunque la actual ley del divorcio ha introducido la custodia compartida, lo ha hecho con tantas limitaciones que, en la práctica, los hombres que aspiran al cuidado de sus hijos tras el divorcio se encuentran con enormes dificultades para obtenerlo. Y esto se debe al sorprendente hecho de que las reticencias hacia la doble custodia son ampliamente compartidas por todo tipo de sectores, desde la derecha, la izquierda, hasta, sobre todo, una buena parte del feminismo. Es hasta cierto punto comprensible el peso de la tradición en los legisladores y en los jueces, la idea de que lo natural es que los hijos se queden al cuidado de las madres. Pero lo es mucho menos que una buena parte de las asociaciones feministas combatan la custodia compartida al mismo tiempo que reclaman la igualdad en la familia. Y que antepongan los efectos perniciosos del uso de dos casas sobre el de la práctica desaparición de los hombres, cuatro días al mes, de la vida de sus hijos. O que consideren que la falta de acuerdo desaconseja la custodia compartida pero no que desaconseje la custodia monoparental. Algunos presumen de que nuestro país es uno de los líderes europeos en reformas para la igualdad de género. Pero no en este asunto donde más bien lideramos las más viejas tradiciones de género. Y con amplia colaboración feminista. E