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Viernes 22 de Junio de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.427. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno VAN GOGH uando se suicidó Van Gogh ya estaba muerto, y en ese vivir sin vida dio sus últimas pinceladas, en las que todas tienen el trazo y el surco de una lágrima muy ancha. El bosque en el que aparecen dos figuras podría ser un bosque de álamos a la orilla de un río, una chopera en la que se oye el rumor de agua de las hojas y del río mientras la hierba se inclina hacia los troncos por el peso de su propia vida ya espigada. Como Tolstoi, vio Van Gogh la manera en la que se doblegan la hierba alta y el trigo, y vio los caminos que no se sabe dónde acaban y el campo y su soledad y su intento de huida. Pero ¿adónde vas? si estás solo, porque se te ha dado otra forma de comunicarte con el mundo, con los antepasados y los contemporáneos y con todos los que no han nacido. Pero a cambio, has muerto en vida. Sólo con esa premisa se puede hacer algo. O se muere mientras se hace, febrilmente, como Mozart componiendo su Requiem. ¿Para quién trabaja? ¿por qué de esa manera? Las últimas horas de Van Gogh, el misterio, están expuestas hoy en el Museo Thyssen, sin que tengamos ninguna respuesta. Ya en la manera de retorcerse, de caerse sus lirios a la tierra, se notaba que no esperaba nada, ni lo hubiera querido, ni hubiera hecho del éxito una profesión de haberlo tenido en vida. Al contrario, hubiera huido porque no trabaja para él la obra de arte. Y ése, con el origen de la vida, es el más grande misterio aún no resuelto. ¿Para quién trabaja Van Gogh? ¿para Dios o para el peor de sus demonios? ¿es un don o un castigo divino? ¿para quién? ¿para qué? ¿para el hoy, para el ayer, para el mañana? No sabe para quién trabaja el que hace una obra de arte. C Begoña Villamarín, a la derecha de la imagen, durante el programa Sabor de España EFE Miña terra nipona La viguesa Begoña Villamarín lleva cuatro años intentando que el español de los japoneses vaya más allá de las socorridísimas paella, vino tinto y flamenco en un programa del tercer canal de la televisión pública nipona MANUEL DE LA FUENTE i este mismo verano, cuando usted pasee por los alrededores de la Alhambra, o cuando se detenga extasiado ante la catedral de Burgos o de Santiago, incluso si usted está tirando de cámara digital frente a la Sagrada Familia o la Plaza Mayor de Madrid, ve que se le acerca el entrañable y familiar grupo de japoneses (ya tan tópica y típicamente hispanos como el toro de Osborne) no salga por piernas, porque incluso es probable que, en vez de dirigirse a usted en la milenaria (e incomprensible a ojos, bueno a oídos, occidentales) lengua de Mishima y Kurosawa, le pregunten por una buena, bonita y barata paella en un español más que aceptable. Y no sólo eso. Porque hasta podemos señalar desde aquí a la presunta culpable de este súbito don de lenguas de la gente de la Nikon en bandolera: una gallega de apenas treinta y una primaveras, de nombre Begoña Villamarín, que desde hace cuatro años enseña, según informa Efe, en el tercer canal de la cadena estatal NHK, a los Hijos del Sol Naciente la lengua de Cervantes, en la que, de antiguo, a ese córner oriental del planeta se le conocía como Cipango, tal y como Marco Polo dixit. Begoña viajó por primera vez a Japón hace ya más de quince años. Y no fue, precisamente, en busca de un plato de sushi (una bagatela al lado de un pulpo a feira o unos percebes de Cedeira) sino que lo hizo movida por la curiosidad que había despertado en ella su tío materno, César Fraga, misionero salesiano en el país asiático durante cincuenta años, con lo que se cierra lacuadratura del círculo de la pasión nipona de Begoña, ya que fue precisamente otro misionero, San Francisco Javier, el primer español que puso pie en el archipiélago, el 15 de agosto de 1549. En 1999, la joven viguesa volvió a Tokio para aprender japonés y, de paso, se echó un aplicado novio del país, Yohei, quien dirigió un restaurante español con el nombre (cuál iba a ser) de La Begoña apreciado entre los gastrónomos de la zona. Sin embargo, en 2004, Begoña Villamarín sintió algo de morriña y acabó por tomar las de Villadiego, las de miña terra galega, para ser más exactos. Pero nada más llegar, le comunicaron que había sido seleccionada para trabajar en la cadena de televisión. Desde entonces, presenta (con una audiencia de más de medio millón de personas) Sabor de España que se emite los jueves antes de la medianoche y se repite los martes. En el espacio, además de español, se enseñan recetas patrias, se lleva a invitados españoles, como Amenábar y Bisbal, y se pretende ofrecer una imagen de España que vaya más allá del flamenco, los toros y el porrón. Japon sí que is different. S