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100 DEPORTES Final de la Copa del Rey s Un duelo entre los mejores técnicos del año VIERNES 22 s 6 s 2007 ABC Bernd Schuster s Entrenador del Getafe EL ARTISTA ENSEÑA A PINTAR técnico que se hunde en la miseria. Pero él no se rindió. Hizo las maletas hacia España camino de Jerez. Fue allí donde empezó a tomarle el pulso al cargo, y también a los jugadores, aunque no a los dirigentes. Rozó el ascenso durante dos años, pero le fallaron los poderes fácticos de la ciudad, entrometidos más allá de lo razonable, submarinos inconscientes, o no, torpedeando sin pausa la línea de flotación de la nave jerezana. Aprendió mucho de aquello, aunque lo primero que se llevó en la mochila fue la decepción, otra más que añadir a la maleta de la experiencia. El siguiente paso fue Ucrania, el Shaktar, destituido un segundo antes de alcanzar la gloria y hacer campeón de Copa al equipo. Ya era tarde. Vuelta a España, al Levante, que era un polvorín en potencia. Allí empezó a forjarse su leyenda negra: equipos como una bala en la primera vuelta y como un casquillo caído en la segunda. Fue un sendero raro, abrupto, lleno de extravíos, confusión y muescas que grabar en el arma. Cayó a cinco jornadas del final, Hay una máxima no escrita en fútbol: el que ha sido artista enseña a juntar ladrillos, quien fue albañil quiere dar clases de violín. Él huye de esa ley POR JOSÉ MANUEL CUÉLLAR MADRID. Puede que sea algo freudiano, tocante a lo subconsciente, pero el caso es que Clemente, que era un virtuoso jugando al fútbol, es amigo del pelotazo y ensayo, y viceversa. Pero Bernd Schuster no es así, preconiza lo contrario. Juego equilibrado pero arriesgado, toque de balón, esférico al piso y brillo siempre que se pueda. Ha dado muestras de ello. Y ha aprendido. Un jugador de leyenda que ganó títulos con tres camisetas diferentes, y las tres de los grandes del fútbol español: Real Madrid, Barcelona y Atlético. Tenía por entonces un carácter arisco, desasosegado, machacado por la tensión del momento y por su propio endiosamiento, que se acrecentaba a medida que era mejor jugador, por encima de la mayoría. Pero aprendió de todo aquello. Ahora ya sabe vivir con el entorno futbolístico, bien porque le convenía o bien porque endulzó su forma de ser, pero no es el mismo. Más taimado, suave, con una mano izquierda que lo parece y con muchas más tablas. Y es que su aprendizaje ha sido largo y duro. Comenzó en el Fortuna de Colonia, en 1997, un equipo aficionado porque su carácter había dejado poblado de minas su camino como futuro técnico. Su siguiente paso fue también discreto. Intentó llevar al Colonia, recién descendido a Segunda, a Primera, pero fracasó, y no pudo superar la gravísima crisis futbolística y directiva que sufría el equipo alemán. Una piel curtida Muchos pensaron entonces que su periplo se había acabado. Otro jugador más metido a Su equipo: Luis García; Contra, Belenguer, Pulido, Palacios; Cotelo, Casquero, Celestini, Nacho; Manu del Moral y Güiza cuando el equipo se encontraba cinco puntos por encima del descenso. Error. Sin él, el equipo se fue al infierno. De ahí a la gloria. Por fin un equipo donde le dejaron pintar lo que sentía: un cuadro dinámico, con fútbol vivaz y bonito, atacante, con orden, un equipo equilibrado. El Getafe ha dado lecciones de fútbol en estos dos años (y antes) pero su línea de continuidad ha sido ejemplar y le ha valido para dar el gran salto. El Madrid espera y el Bernabéu está ansioso por ver las líneas maestras de un técnico que enseña a jugar como él lo hacía: con el arte por bandera. ABC. es Descárgate los himnos de los finalistas en abc. es Juande Ramos s Entrenador del Sevilla EL MÉTODO COMO VÍA PARA SER CAMPEÓN Lo suyo es trabajar y, si puede ser, callar. A Juan de la Cruz Ramos Cano lo que le gusta es aplicar el estudio mediante un método; ya es tricampeón POR G. TORRES SEVILLA. Un consejero del Betis le dijo que no se le renovaría, a pesar de su excelente trabajo en la temporada 2001- 2002, porque cuando se tiene un Mercedes, para qué circular en un Renault Y eso le dolió. En aquel momento Juande era para los dirigentes béticos un utilitario, el Renault, y Víctor Fernández, un cochazo, el Mercedes. Pero las prestaciones posteriores del manchego, con dos Copas de la UEFA y una Supercopa de Europa, demostraron que quien hizo la comparación era, al menos, corto de vista. Porque Juande cotiza ahora como un Aston Martin. No es amigo de los experimentos. Cree que hay que hacerlos con las probetas del laboratorio y apuntar los resultados. Se aplica sólo lo que ya está probado. Es un estudioso y un metódico, y el empirismo es básico en su forma de trabajar. Por eso la acumulación de la experiencia le hace crecer. Es de esas personas que de verdad aprenden de las cosas buenas y más aún de las malas, y por lo tanto cada vez es mejor entrenador. Le tocó vivir una situación difícil. Cargó con la herencia de Caparrós y con el estigma de haber salido del Betis con lágrimas en los ojos. Pero tuvo fe en sus posibilidades, trabajó y El de Pedro Muñoz es el ejemplo del afán por triunfar a base de fe y voluntad, del éxito sin necesidad de padrinos a la vuelta de Eindhoven, donde había conquistado su primer título, cuando desde el centro del campo del Sánchez- Pizjuán aplaudía a sus jugadores- -reclamados uno a uno por el Gol Norte- alguien tuvo la idea de encaramarle a sus hombros y llevarle al calor de la zona Biris. Fue Monchi. Y hubo respaldo. Juande, por fin, se sintió aceptado. Juande es un hombre hecho a sí mismo. Es el ejemplo del afán por triunfar a base de corazón, trabajo, estudio y fe, y también es la muestra evidente de que con esa voluntad se puede llegar al éxito sin tener padrinos. Tuvo una corta carrera como centrocampista ofensivo por una lesión de rodilla y su techo estuvo en el Elche (tres temporadas en Primera) Como entrenador, Juande empezó en el Alcoyano; a partir de ahí, a base de moral, ascendió al Logroñés, y sacó buenos jugadores con el Barça B, y quedó quinto en Segunda con el Lérida, y ascendió al Rayo, con el que llegó a cuartos de final de la UEFA, y después metió en Europa al Betis, y casi logró lo mismo con el Málaga. En 16 años sólo ha sido despedido una vez. Y hoy es triple campeón de Europa.