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ABC VIERNES 22 s 6 s 2007 VIERNES deESTRENO 91 Crónicas Ecuador 2004 98 minutos Género- -Drama Director- -Sebastián Cordero Actores- -John Leguizamo, Leonor Watling, Alfred Molina De la crónica negra ANTONIO WEINRICHTER El buen momento que parece vivir el cine mexicano ha animado a algunos de sus responsables (artísticos) a unir fuerzas e impulsar proyectos latinos de alcance internacional como éste, que aparece producido por Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, y protagonizado por estrellas como el neoyorquino John Leguizamo (cuyo español cabe calificar de anglo- mix) y nuestra Leonor Watling (su inglés en cambio es impecable, como ya sabíamos) Que el director (Sebastián Cordero) sea ecuatoriano y se haya beneficiado de la financiación del instituto Sundance sirve para completar la multicultural identidad de la película, cuya cuota mexicana aparece sobradamente cubierta por Damián Alcazar, capaz de robarle plano hasta al hiperkinético Leguizamo. Cordero propone un original ángulo de enfoque sobre el manido tema del asesino en serie, ahorrándonos el ritual descubrimiento de su macabra cosecha y el motivo del investigador con el que el carnicero establece una rivalidad personal. Aquí la pesquisa policial ocupa un segundo plano respecto al seguimiento del caso de un presunto criminal, ya preso, por parte del equipo de un programa sensacionalista de televisión: el amarillismo de los medios es lo que está en juego, aunque la trama no desarrolle a fondo esta premisa. Finalmente, del trepidante argumento, contado con buen pulso, lo que parece interesar al realizador es la relación- -laboral- -entre Leguizamo y Watling y, sobre todo, entre Leguizamo y el presunto Alcazar, que es quien logra parar todo el torbellino de miseria y ruido mediático para permitir asomarnos al frío rostro inmóvil de la maldad inexplicable y la locura obsesiva. Alejandro González Iñárritu, en la Casa de América esta semana He sido pillo, mesero y bracero de lujo, pero no soy un purista Alejandro González IñárritusCineasta Este hombre a un chambergo calado, que ha llamado a las puertas del Oscar con Amores perros 21 gramos y Babel habló de cine en Casa de América. Y en un impás desentraña la babel cinematográfica que yo soy un bracero de lujo no dejo de tener enfrentamientos con estos policías y guardias que son unos animales brutos entrenados para la violencia. Pero me he encontrado también, y para hacer justicia es importante decirlo, seres humanos encantadores en las fronteras. Aunque cuando te toca uno de estos orangutanes vestidos de policía con pistola la sensación de impotencia brutal te recorre todo el cuerpo capista, o sea, de escapar de la realidad, lo cual es hermoso. Me encantan los filmes de entretenimiento puro, pero no soy un purista y no quiero torturarme. Me gustan las películas que me dan placer, pero también me da placer ver la realidad. POR ANTONIO ASTORGA FOTO: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Veinte años antes de rodar el peso del alma- 21 gramos un barbilampiño mexicano llamado Alejandro González Iñárritu vendimió en La Mancha, (La Torre de Esteban Hambrán) durante tres semanas con un tipo que se llamaba don Julián. Luego fue mesero en una discoteca de Torremolinos. Vivió en Madrid, en Pinar de Chamartín, en un apartamento quele prestóun amigo con la condición de que cuando llegaran sus familiares tenía que abandonarlo, y entonces amanecía los lunes, los martes, los miércoles... al sol del Retiro porque no tenía un peso para pagar hoteles Junto a dos amigos colombianos- -uno de ellos, el calavera- -hacía conejitos Íbamos a restaurantes, comíamos y nos escapábamos corriendo, desde el baño, sin pagar. Agarrábamos taxis y no los abonábamos. Todo el tiempo era un pillo. Fue muy ¿Rodaría su vida tal como fue en ese principio? -Sería muy aburrida. hermoso reconoce. -Te hace mejor persona, más comprometido y con necesidad de lucha. Esa vulnerabilidad te convierte en más disciplinado. Veinte años después de rodar el peso del alma, este tipo de barba cerrada es uno de los grandes directores de cine, hombre muy feliz con su familia, los hoteles de lujo se lo rifan, aunque Iñárritu no olvida quela babel dehumillaciones sufridas en las fronteras mexicano- estadounidenses me han inspirado mucho. Es una experiencia antropológica. Ver el abuso del poder y experimentar el abuso del poder es distinto a escribir o tratar de imaginarlo. Cuando uno sufre esos abusos en carne propia es mucho más enriquecedor porque esa experiencia se puede traducir mucho mejor. A mí me ha pasado muchísimas veces. Aun- ¿La conciencia del inmigrante genera mucha ansiedad? ¿Por qué la cultura del ocio de EE. UU. fomenta la creación de un público adicto al cine comercial, propenso a los finales felices, a la irrealidad, al infantilismo... -Porque yo creo que hay una satisfacción inmediata. La metáfora perfecta sería cuando un niño se hace adicto al dulce. Cuando a ese niño todos los días se le nutre con pasteles, chocolates, etcétera, llega un momento en que el carbo- hidrato es adictivo. Y el azúcar. Esa satisfacción inmediata que te da el dulce, esa adicción, es la misma que te da un cine fácil, un cine que no te cuestiona, un cine que te hace un espectador pasivo, que te da satisfacciones sensoriales y emocionales con finales felices y con cosas fáciles, que no reflejan la vida sino que te dicen cómo la vida debería de ser. O cómo soñamos que la vida es. Pero no te dice cómo la vida es en realidad, y no refleja absolutamente nada de la realidad. Es una forma de hacer adicta a la gente es- ¿Está usted en contra del proteccionismo? -Totalmente, pero el gran culpable aquí no es el cine, el gran culpable es la televisión. La televisión ha fomentado un genocidio cultural casi mundial. Yo creo que tiene que haber instancias civiles y gubernamentales que exijan un poco más de calidad y de conciencia en los programas que se hacen. ¿Es una forma de alienar la mente del espectador? -Sí, totalmente. Aplaudo que haya aquí en España una ley que pueda exigir a los exhibidores un porcentaje importante. Y me gustaría que en México existiera. Los cines tienen una responsabilidad cultural, y he oído que el Gobierno les ha ayudado a rehacer las salas. Es dinero del pueblo que tiene derecho a elegir si quiere ver cine de un lugar, de otro y no por ser español hay que verlo. Cuando la película es buena corre solita, la madera flota. Pero aplaudo que haya un espacio reservado para el cine europeo. ¿Qué rueda ahora? -Creo que voy a hacer una porno tridimensional (ja ja ja... Ya tendrán noticias mías. Sebastián Cordero aporta un punto de vista original al asunto del asesino en serie