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ABC VIERNES 22- -6- -2007 La tercera entrega de las aventuras de Shrek llega hoy a la gran pantalla 81 Cuando sesenta años no son nada Los Rolling Stones exhibieron un estado de forma envidiable en el primer concierto de su gira española, anoche en el Estadio Olímpico de Barcelona. San Sebastián, Madrid y El Ejido completan la ruta de la banda británica DAVID MORÁN BARCELONA. El solsticio de verano, los festejos del Día Internacional de la Música y, claro, el mito de la eterna juventud contado y cantado por los Rolling Stones. Todos los astros se alinearon anoche sobre Barcelona para que Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts plantaran bandera en la cima de la montaña de Montjuic y descongelaran cuatro décadas de historia del rock que tiene en estos británicos a sus más célebres, longevos e hiperactivos protagonistas. Antes, sin embargo, ya habían puesto a prueba los nervios de las cerca de 40.000 personas que se apiñaban frente al gigantesco y faraónico escenario con un retraso de quince minutos que hizo temer lo peor a más de uno. Los precedentes no eran nada halagüeños pero, por fortuna, todo quedó en un pequeño susto. Las luces se apagaron, sonó el primer acorde de Start Me Up y la memoria pulsó la tecla de autoborrado. Atrás quedaban los conciertos suspendidos, las crisis de afonía e incluso la cómica caída de Keith Richards de un cocotero. Los Rolling Stones, sus excéntricas y sexagenarias majestades, habían venido a saldar la deuda que contrajeron después de cancelar todas sus actuaciones españolas del verano pasado y, de propina, dejaron un par de recaditos a todos aquéllos que apuestan por retirarlos, criogenizarlos o, simplemente, enterrarlos. El primero lo soltaron en cuanto pudieron, rescatando una atropellada y briosa Let s Spend The Night Together que, además de ser una declaración de principios en toda regla, sirvió para que Mick Jagger se dirigiese por primera vez al público. Sentimos que el concierto llegue tan tarde, pero gracias por venir. Nos los vamos a pasar muy bien aseguró en un más que correcto catalán. El segundo, quizá más evidente, había que buscarlo en un repertorio mutante que, sobre todo en el primer tramo del concierto, rompió por completo los esquemas de la gira europea. Cayeron, siguiendo un hilo argumental que por momentos parecía improvisado sobre la marcha, Start Me Up y Let s Spend The Night Together Rough Justice Rocks Off Streets Of Love y una sensacional Midnight Rambler en la que Jagger sopló la harmónica como en los viejos tiempos y la base rítmica se transformó en un caldero de lava hirviendo. I ll Go Crazy préstamo de James Brown transformado en ciclónico homenaje, achicharró el mercurio por completo y Tumbling Dice rememoró los días de juerga sin freno de Exile On Main Street A esas alturas de la noche, el concierto ya se había convertido en una agotadora tabla de gimnasia en la que Jagger correteaba sin parar de un lado a otro del escenario, Richards y Wood se encorvaban sobre sus guitarras y Watts, petrificado e inmóvil, le arreaba a la batería como si la cosa no fuese con él. La orgía de vientos, teclados y coros que se cocía a sus espaldas no hacía más que acelerar el ritmo y subir la temperatura. La cuota vocal de Richards, solventada con la muy bucanera You Got The Silver y la inflamada I Wanna Hold You dio paso a uno de los momentos estrella de la noche y de toda la gira: la aparición de una pasarela retráctil que, al ritmo de Miss You les trasladó a un pequeño escenario situado en medio de la pista. Desde allí escupieron sucias y desafiantes versiones de Respectable It s Only Rock And Roll y Hony Tonk Woman De vuelta al escenario principal y bajo una lasciva lengua hinchable de proporciones descomunales, la traca final fue de las que quitan el hipo. El sueño de una noche de verano, tornando en pesadilla por obra y gracia del rojo infernal y las llamaradas que se apoderaron del escenario mientras Jagger- -con levita roja, claro- -culebreaba al compás de Sympathy For The Devil Y en la barra libre del fin de fiesta, la locura: Jumpin Jack Flash Brown Sugar y la inevitable Satisfaction Al final será verdad eso de que en el principio fueron los Rolling Stones. De hecho, ellos mismos se encargan de recordarlo antes de cada concierto con un saludo audiovisual en el que una suerte de big band intergaláctico sirve de presentación del espectacular show. Y, claro, no hay que ser ningún lince para buscar el juego de palabras entre big band y A Bigger Band título del último álbum que han grabado hasta la fecha. Big band intergaláctico Todos los astros se alinearon anoche sobre Barcelona para que Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts plantaran bandera en la cima de Montjuic Un repertorio con sorpresa Mick Jagger y Keith Richards, durante el concierto de anoche en el Estadio Olímpico de Barcelona EFE