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ABC VIERNES 22- -6- -2007 Emilio González, director de los Servicios de Inmigración norteamericanos EE. UU. cobrará entre 1.000 y 5.000 dólares a cada ilegal para su regularización 35 Zapatero, Sarkozy y Prodi apoyan la iniciativa alemana España, Francia e Italia, dispuestos a impedir que haya cambios estructurales al reformar el Tratado constitucional LUIS AYLLÓN ENVIADO ESPECIAL BRUSELAS. España, Francia e Italia dieron ayer un paso al comienzo de la cumbre europea en defensa de los elementos estructurales contenidos en el Tratado constitucional de la Unión Europea, que los Veintisiete intentan reformar. José Luis Rodríguez Zapatero, Nicolas Sarkozy y Romano Prodi se reunieron en la sede de la delegación española para expresar de manera pública su apoyo a la propuesta que la presidencia alemana puso sobre la mesa para sacar a la Unión de la crisis política en que se encuentra. Este movimiento tiene la virtualidad de ser prácticamente el único que se registró en la tarde de ayer, aunque, en la práctica, no añade nada nuevo a la iniciativa alemana. Eso sí, lanza un mensaje al resto de los países de que tres de los grandes están dispuestos a dar la batalla para que cuestiones fundamentales del Tratado no desaparezcan del mismo por la presión de otros. Además, se trata de España, el primer país que dijo sí al Tratado en referéndum y de Francia cuyo no en la consulta popular provocó el bloqueo. Y de tres países, con gobiernos de distinto color, que esperan arrastrar a otros más de los que ya ratificaron el texto. Ayer, el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, aseguró que los tres gobernantes se han comprometido a buscar fórmulas que ofrecer a quienes plantean los mayores problemas- -británicos, holandeses, polacos y checos- mientras el secretario de Estado de Asuntos Europeos, Alberto Navarro, el principal negociador español, citó, entre las cuestiones estructurales cuyo mantenimiento se han conjurado a defender, que no se devalúe la figura del ministro europeo de Relaciones Exteriores y que la Carta de Derechos Fundamentales sea jurídicamente vinculante, algo que cuestiona el Reino Unido. Además, insisten en la defensa del sistema de votación por doble mayoría- -de Estados (55 y de población (65 al que se opone Polonia. Según Navarro, los tres países del compromiso están dispuestos a ofrecer a los británicos un opt- out (opción de salida) para que la carta de Derechos Fundamentales no sea vinculante para Londres. Menos receptivo se mostró a cesiones en cuanto al ministro de Exteriores de la UE. Podemos aceptar- -dijo- -que haya un cambio de denominación, pero no que se toque la función del ministro, por ejemplo que no presida el Consejo de ministros de Relaciones Exteriores Sobre el sistema de doble mayoría, Madrid, París y Roma pueden asumir una fórmula que que no afecte de modo estructural las reformas institucionales del Tratado, pero Navarro indicó, en concreto, que España no aceptaria rebajar del 65 al 62 por ciento el porcentaje de población necesario para sacar adelante un acuerdo, como han propuesto los checos. Zapatero prevé reunirse hoy con el primer ministro británico Tony Blair, y con el portugués, José Sócrates, que presidirá la UE desde el 1 de julio. No se descarta un encuentro con el presidente polaco, Lech Kaszinsky. El presidente del Gobierno trata de salir del anonimato en la Unión L. A. BRUSELAS. Nadie podrá decir que José Luis Rodríguez Zapatero es un obstáculo para alcanzar acuerdos en Europa. Todo lo contrario. Desde que hace tres años sorprendiera a sus colegas europeos cediendo a las primeras de cambio en las demandas que mantenía su predecesor en la presidencia del Gobiero, José María Aznar, en defensa del sistema de votos del Tratado de Niza, Zapatero ha pasado por los consejos europeos de perfil. En esa línea, mientras los técnicos de la delegación española sí han lanzado veladas amenazas de no aceptar acuerdos que diluyan la esencia del Tratado Constitucional, al jefe del Ejecutivo no se le ha oído ni una palabra que pueda poner de los nervios a sus colegas europeos. Hace sólo unos días, en Madrid, ante Sarkozy, Zapatero se rindió casi sin pelear y, sobre todo, sin haber logrado ningún tipo de compromiso de que los asuntos que, con prioridad, defiende España y que fueron aprobados por los españoles en referéndum, no acabarán heridos de muerte en esta nueva batalla de Bruselas. Ayer, sin embargo, a Zapatero se le pudo ver en la primera línea de combate, aunque sólo fuera para dar un respaldo político a la presidencia alemana. Lo hizo del brazo de Nicolas Sarkozy, de quien espera que le ayude a defender las prioridades españolas, y junto a Romano Prodi, uno de sus tradicionales aliados. Conscientes de que el relieve de Zapatero ha sido muy bajo hasta ahora, los servicios de prensa de La Moncloa, además de afirmar que la intervención de Zapatero en la reunión de líderes socialistas europeos había sido importantísima se ocuparon ayer de airear el compromiso de los tres mandatarios, mostrándolo como una gran iniciativa y subrayando que se había producido en la delegación de nuestro país, Paralelamente, en la delegación francesa se presentaba el pacto tripartito sencillamente como una expresa declaración de apoyo a la propuesta presentada por la presidencia alemana de la UE. Buscar fórmulas EPA dum de ratificación, como la señal de que es posible recomenzar todo el proceso, aunque sea bajo otra fórmula. Salvo esta reunión con Zapatero y Prodi, a Sarkozy se le ha visto prudente y más discreto que a su predecesor, célebre por convocar las ruedas de prensa a contrapelo de todas las demás y preferentemente en horario de telediario de gran audiencia. Se esperaba con interés ver los efectos que pueda tener esta inyección de juventud en la sala de reuniones, pero por el momento se han visto pocos cambios. Ayer Sarkozy participó como todos en la cena en la que estaban convocados solamente los jefes de delegación, y puesto que ya ha dicho con Zapatero y Prodi que acepta con entusiasmo la iniciativa alemana, van a permitir que la canciller se centre hoy en las reuniones bilaterales con los que no están de acuerdo. Un poco más de presión sobre Polonia y sobre Gran Bretaña para preparar un día largo de reuniones que en Bruselas se llaman de confesionarios que consisten en que la presidencia- -Merkel- -debe escuchar por separado a los que tienen algo que negociar. De su habilidad para dirigir este preceso hoy debe salir el camino de una solución. Ofensiva de imagen ABC. es Especial sobre la Constitución Europea en abc. es internacional Sarkozy, Zapatero y Prodi, durante su reunión vespertina en la cumbre de Bruselas EPA