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ABC VIERNES 22 s 6 s 2007 OPINIÓN 3 LA TERCERA ¿Y AHORA? DOS POLÍTICAS FRENTE A ETA Sí, todos querían el fin de ETA, las intenciones de todos eran buenas, en principio, pero había dos Políticas, la A y la B, y Zapatero eligió la equivocada. Recibe, lógicamente, los reproches de todos. Ahora medio quiere rectificar. Nadie se fía. Si se quiere (y se quiere) que desaparezcan ETA y su entorno, hay que volver a la legalidad plena, a la Política correcta. Y el que tiene que rectificar es el Gobierno: dimitir. Y los que han estado con él... RAS las elecciones municipales y autonómicas escribí un artículo para ABC especulando sobre lo que los dos grandes partidos podrían hacer con el futuro de España una vez que el ala zapaterista fuera desplazada, como ya estaba siendo desplazada. Pero el fin de la tregua indefinida de ETA hace más claro el problema. Reescribo el artículo. Dice la vicepresidenta que las posiciones del PP frente a ETA son políticas. Pues claro: y no solo para tratar de ganar las elecciones, todo movimiento amplio de opinión en un gran problema nacional es política. También el del ala Zapatero del PSOE, que trataba de vencer, a su vez, a ETA mediante otra política. Que ha sido derrotada, ETA se ha mofado de ella. Hoy tiene enfrente a ETA y a todos los demás. Hay, pues, una política nacional frente a ETA, como la hubo contra los franceses tras 1808, contra los musulmanes tras 714, entre otros ejemplos. Pero hay dos variantes de esa política. La Política A, la de Aznar, trataba de asfixiar a ETA legal y económicamente y en el terreno de la propaganda. No le dieron tiempo. Llegó la política B, la de Zapatero, que en su primera fase pedía la entrega de las armas a cambio de ciertos beneficios que podríamos llamar humanitarios Antes la habían intentado González (dejemos que salven los muebles, le oí decir) y Aznar. Cuando vieron que era imposible, desistieron de ella y se pasaron a la política A, Aznar la culminó. Pero no le dieron tiempo. Llegó Zapatero con su política B, la blanda, tras ser vendida de una manera subliminal a buena parte del país. Y fracasó la primera fase: ETA no entregaba las armas, sus aliados ni siquiera condenaban verbalmente la violencia. En vez de retroceder y girar 180 grados, como sus predecesores, Zapatero aplicó una segunda fase: el Gobierno, sus aliados en varios sectores, esto es, aquellos que creían aún que ETA y sus aliados cederían ¡y que vendría el gran vuelco, el triunfo electoral decisivo! hicieron concesiones y concesiones, abrieron el caminos de la política a las formaciones pro- ETA. O medio se lo abrieron. E hicieron rectificaciones: abrieron las puertas de la cárcel para De Juana, metieron en ella a Otegui. ¿Cosa legal? Desde luego, pero primariamente política. ¿Qué sucedió? Está a la vista. ETA llamó fascista a Zapatero, rompió la tregua indefinida El PP y gran parte del país se le puso enfrente. Zapatero recibía todas las bofetadas, como un payaso de circo. aturalmente, un hombre que fracasa en tan grande empeño sólo tiene, en política, una salida: dimitir. Alguien del otro partido o del suyo propio, alguien con prestigio, debe ensayar otro movimiento. En definitiva, volver a la Política A, la única efectiva, como bien se ha visto. Pero Zapatero quiere conducir el nuevo giro a su manera. Dice que se mostrará implacable y doblegará a ETA. Sus medios afines piden la unidad de los demócratas. Su vicepresidenta se queja de la T ruptura de la lealtad. Dicen que toda la culpa es del PP y de ETA. ¡No de ellos mismos, los que estiraron su Política, la B, hasta extremos increíbles! Se veían a sí mismos como una especie de mediadores entre dos bandos equiparables. ¿Cómo va a haber unidad en esos términos? Y ¿cómo puede pedirse lealtad, ni al PP ni a nadie, que jamás consensuaron ningún pacto ni, por tanto, rompieron ninguno? Esa Política fue original de Zapatero y de un sector en principio muy estrecho, luego más ancho cuando había esperanza (ilusoria) luego más estrecho todavía, conforme iba agrandándose su derrota y recibiendo las bofetadas desde más sectores. Si quiere salvar al Partido Socialista, el sector zapateril debe dejar, sin más, el centro del escenario. Y no seguir atribuyéndose, de una manera prerracional, la Verdad, ni empujando a todos a servir, bajo su mando, a esa Verdad que ha resultado ser absolutamente falsa e imposible. Las contraofensivas nunca las han hecho los generales derrotados. o que han logrado ese gobierno y sus afines es: 1. Más violencia por parte de ETA, Batasuna y los demás, más insultos, puestos municipales y quizá autonómicos para ANV más distancia, miento del PP. Atribución a ETA y al PP de los propios errores. 2. Distanciamiento de la ciudadanía española, como se ha visto en las elecciones municipales y autonómicas, pese a que el PSOE trató de escamotear el tema. 3. Distanciamiento de tantos socialistas, miedo a perder las elecciones generales. Sí, todos querían el fin de ETA, las intenciones de todos eran buenas, en principio, pero había dos Políticas, la A y la B, y Zapatero eligió la equivoca- L da. Recibe, lógicamente, los reproches de todos. Eso es todo. Ahora medio quiere rectificar. Nadie se fía. Si se quiere (y se quiere) que desaparezcan ETA y su entorno, hay que volver a la legalidad plena, a la Política correcta. Y el que tiene que rectificar es el Gobierno: dimitir. Y los que han estado con él. La Democracia es la unión en lo fundamental, dejando lo demás a los votos. Y en 2004 se propuso una versión extremista supuestamente para siempre- -una versión que, fracasada, frente a ETA y en otros temas se ha echado encima a casi todos- En fin, hay que pensar que la base socialista es sólida, resistente a los excesos de la cúspide (los que no resisten votan a Izquierda Unida, o al PP o se quedan en casa) Zapatero se ha metido en un buen lío: no sabe qué hacer con el País Vasco y Navarra, ni con los terroristas, que lo han simplemente utilizado. ¿Qué hacer con ETA? ¿Con el PSE? ¿Con los filo- ETA navarros? No puede estar ni en un lado ni en otro, cumplir o incumplir sus promesas y semipromesas. De un lado, ETA le amenaza con bombas y follones. De otro, pierde el apoyo de la nación y hasta de su partido. Recibe bofetadas por todos lados. Fracasada su política, ¿por qué no vuelve (o deja que otros vuelvan) a la propiamente española? Nadie cuestiona su buena intención, sí su juicio político. La Política B, la suya, era inviable. Lo que desde el principio se veía. Esa vuelta, ese giro, pondría la base a una recuperación socialista. Y no solo en este tema, también en otros. Ha entrado en alianzas antinaturales. ¿A qué eso del catalán obligatorio, que dice el nuevo Estatuto? todos los ciudadanos de Cataluña tienen el derecho y el deber de conocerlas- -las dos lenguas oficiales- A más de anticonstitucional, es irreal y fantasmático, por más tornillos burocráticos que se apliquen. El catalán sería la lengua común de Cataluña. Esto no es cierto. Las dos lenguas pueden vivir y convivir perfectamente, pero el eliminar o reducir la lengua española, materna de muchos y común de todos, es erróneo y fracasado de antemano. en otros temas más. Naturalmente, en el futuro hay que llegar a soluciones razonables. No todo lo de Zapatero es desmantelable: tiene que haber una continuidad, incluso con los que rompen la continuidad. Porque la verdad es que, pese a sus errores, ha operado en ocasiones desde una plataforma amplia. No es que vaya a venir el socialismo, hoy socialistas lo somos todos, con los matices que sean. Pero tenemos juicio político, sabemos mucho, no nos tientan las soluciones ilusorias. Este Gobierno se ha pasado. Incluso para los socialistas. Y, creo, para muchos nacionalistas, que saben que todos esos excesos son cosas dichas de boquilla que al final tiran contra ellos. Tensar demasiado la cuerda no es conveniente a la larga. Y un poco de sentido común es necesario. Y un cambio. Y N FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS de las Reales Academias Española y de la Historia