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40 INTERNACIONAL JUEVES 21 s 6 s 2007 ABC Alfonso Rojo VERGÜENZA AJENA o ganamos para disgustos. Es de cajón que no puedes invitar a alguien a tu casa y ponerlo como un pingajo apenas cruce la puerta, pero lo ocurrido con el rey Abdulá bin Abdelaziz es de vergüenza ajena. Como todo pecador, tengo más tendencia a comprender que a juzgar y debido a eso hasta me parece disculpable el bochornoso espectáculo que todos los veranos se monta en Marbella, cuando aterriza allí el monarca saudí. Se entienden las colas kilométricas que se forman ante su mansión, porque estos emires petroleros pagan bien y dan espléndidas propinas. También que se revolucionen hasta las putas de postín, porque la comitiva real es numerosa y llega con ganas. Lo que no es de recibo es que el Estado español otorgue a Abdulá el Toisón de Oro, que el Rey Juan Carlos lo agasaje como si fuera su primo y que el presidente del Gobierno, el mismo que presenta el matrimonio homosexual como un triunfo histórico, se limite a hablar de lo jodida que está Palestina, del Líbano y de la evanescente Alianza de Civilizaciones. Estoy seguro que al opulento Abdulá le duele escuchar que los facinerosos del 11- S eran súbditos suyos, como lo son muchos de los que perpetran carnicerías en Irak. También, que buena parte de los millones donados por príncipes y emires para obras caritativas sirven para financiar las redes del odio. No hubiera sido educado y habría desatado un incidente diplomático de proporciones siderales, que Zapatero empujara la conversación por esos derroteros. O que hubiera preguntado si Arabia Saudí- -que financia la construcción de mezquitas en España- -planea autorizar la apertura de una iglesia cristiana en su territorio. Aunque sea para la colonia diplomática y los trabajadores extranjeros. No se trataba de inquirir por el letal destino que las autoridades saudíes reservan a los homosexuales. O sobre el trato dispensado a las mujeres, a quienes se prohíbe conducir, en cuyos carnet de identidad no aparecen sus caras, sino la foto de su respectivo padre. No había necesidad de faltar, pero tampoco era obligado ponerse de alfombrilla. N Algunos de los niños hallados en estado deplorable en un orfanato públido de Bagdad por una patrulla de Estados Unidos AFP El mal se ceba en el orfanato La constancia del horror fatiga la compasión. Aunque el infierno siempre esté en la Tierra, la frecuencia de las matanzas apenas conmueve lejos de Rumanía, Sudán o Irak. Hacen falta orfanatos abandonados a su suerte y una cámara para romper el maleficio ALFONSO ARMADA MADRID. Perdida la cuenta de las víctimas civiles, de los atentados, de los episodios más sangrientos de la guerra civil que libran dos facciones del islam, de los soldados estadounidenses muertos en combate, pocos cartógrafos dudarían a la hora de situar en Irak una de las bocas contemporáneas del infierno. Pero Bagdad, la capital iraquí, se ganó este mes otro galón en el gradiente del espanto. Una patrulla americana encontró el 10 de junio a 24 niños de entre 3 y 15 años de edad en condiciones tan penosas- -desnudos, embadurnados en sus propios excrementos, a oscuras en un cuarto sin ventanas, algunos atados a las camas- -que pensaron que estaban muertos Un sargento, Michael Beale, lo contó así: He visto niños a los que se podían contar todos los huesos del cuerpo, de lo flacos que estaban, no tenían ningún tipo de energía para moverse, ni expresión en la cara Otro sargento, Michael Gibson, dijo: Uno de los niños levantó la cabeza, la giró un poco, miró y volvió a quedarse como estaba El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, ha prometido investigar el caso y castigar a los responsables. Inferno Así se titula el sobrecogedor libro negro de James Nachtwey. En blanco y negro, formato casi de lápida para la tumba de un recién nacido, el libro se abre con la serie de imágenes que el sobrio fotógrafo estadounidense tomó en un orfanato de Rumanía tras la caída de la dictadura de Nicolae Ceausescu. Todavía duelen. No desaparecen al cerrar el pesado volumen que parece un libro de salmos. Pero a nachtwey no le gusta la retórica. En una breve introducción al apartado rumano, el fotoperiodista recuerda que para crear un paraíso de los trabajadores el sátrapa rumano instó a las mujeres a tener el mayor número de niños posibles. El fracaso de la economía planificada llevó a todo tipo de carestías, abortos clandestinos y abandono de niños. Los orfanatos, en condiciones infrahumanas con niños semiabandonados y en muchos casos infectados de sida, se conviertieron en el emblema atroz de un régimen cuya crueldad ha retratado Norman Manea en libros como Felicidad obligatoria gir para añadir capítulos a la Historia universal de la infamia que empezó a elaborar Jorge Luis Borges cuando el siglo XX no había mostrado toda su capacidad para hacer del otro un campo de maniobras de la crueldad. En la medida en que los niños son proyectos de adultos, su pupitre está lleno de carreteras. Pero el lugar de nacimiento marca de antemano su destino. Así lo aprendieron los niños reclutados a la fuerza durante las guerras civiles que diezmaron Sierra Leona y Liberia, y donde eran obligados a matar a sus familiares. Sus comandantes les concedían diplomas de humanidad cuando se esmeraban en el arte de cortar manos y pies. Durante el éxodo masivo de ruandesese al este de Zaire (hoy República Democrática de Congo) en el verano de 1994, la epidemia de cólera en los campos de refugiados que acogieron a centenares de miles en torno al lago Kivu atrajo a los mejores fotógrafos del mundo, como el propio Nachtwey, que dieron cuenta de la muerte en directo. Pero fue en el orfanato de Nyundo, instalado en un triste almacén, donde se vivieron algunas de las estampas más atroces. Grabadas en la retina y en las lentes, las fotos cultivaron la compasión por unos días antes de desaparecer. La constancia del horror fatiga la compasión. Olvido y horrror Pero el horror es tan constante como el olvido. En junio de 2005 se difundieron imágenes del maltrato que sufrían los pacientes infantiles del psiquiátrico de Braila, en una Rumanía que ya había supuestamente emprendido la senda democrática. Hay otras estampas que ele- ABC. es Una de las niñas maltratadas en un psiquiátrico rumano en 2005 AP Galería de imágenes del orfanato descubierto en Bagdad en abc. es internacional