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36 INTERNACIONAL JUEVES 21 s 6 s 2007 ABC Brown estudia emular a Sarkozy y nombrar a ministros de la oposición Prevé también poner plazos a una retirada de Irak para recuperarse en las encuestas EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Gordon Brown quiere dar la sorpresa cuando el próximo miércoles asuma el puesto de primer ministro británico y anuncie la composición de su Gobierno. Al igual que Nicolas Sarkozy, que ha nombrado ministros a personalidades de la izquierda, Brown parece estar pensando en integrar en su Ejecutivo a un par de dirigentes de la oposición, en concreto liberal- demócratas. Así lo aseguraba ayer The Guardian que indicaba que Brown mantiene conversaciones con Menzies Campbell, el líder liberal- demócrata, con el fin de que dos miembros de su partido se integren a título individual en el nuevo Gobierno, sin que ello suponga ningún acuerdo de coalición. Colaboradores de Campbell han negado que exista interés en la operación y recuerdan las divergencias entre ambas formaciones, especialmente en la guerra de Irak, la creación de un carné de identidad y la pretensión laborista de extender a 90 días el período máximo de detención sin cargos. El presidente polaco, Lech Kaczynski, y Angela Merkel el sábado pasado en las afueras de Berlín AP La caza del mal menor Las amenazas entre países europeos se dispararon en vísperas de la cumbre en Bruselas. Después de dos años de estancamiento, las naciones se indignan de que no haya acuerdos que nos saquen de donde todos, no solo el gentío del NO, nos metimos Es difícil creer que vayan a ser efectivas. El presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, ha amenazado a Polonia con represalias económicas si no cambia su actitud y se obstina en rechazar nuevas reglas que le quitan poder de decisión. Es cierto que Polonia se muestra soberbia e inflexible. Pero nunca hubo regla escrita en la UE que dictara que un país renunciara a mecanismos de poder previamente adquiridos y todo a cambio de nada más que cariño. Sólo un país aislado y ya hoy íntimamente condenado al desprecio de sus socios como es la España bajo el Gobierno de Rodríguez Zapatero, puede cambiar de posición, con pérdida objetiva de poder, sin mayor perjuicio del ya habido ni preocupación propia ni ajena. Su nivel de irrelevancia política en el exterior y su menesterosidad en el interior, lleva a a este Gobierno a defender la constitución europea, su reforma y todo lo contrario, sin atisbo de rubor. Hay otros países que, menos introvertidos y menos esclavos de los dictados de sus esclavitudes políticas, defienden aún sus intereses nacionales con mayor o menor acierto, más o menos irritados o irritantes. Por eso, tras dos años de parálisis impuesta, aquí en la UE se han enfadado todos, incluso los que más se han dormido antes. Enfadada parece hasta la desidia misma. Naciones enteras, ensimismadas sin perder un minuto en el proyecto europeo durante años, ahora parecen dispuestas a amenazar a otros y a indignarse porque no hay acuerdos maduros que nos saquen del atasco en el que nosotros, todos, no solo el gentío del NO, nos metimos. Los franceses y holandeses que respondieron, en alarde de ciudadanía, a un proceso que consideraban los despreciaba, nos frustraron un camino institucional que podía habernos condenado. Otros, con referéndum o sin él, respondieron de otra forma y entre ellos el nuestro. Alemania bajo Angela Merkel considera- -como muchos otros- -que han hecho una buena presidencia, también favorecida por las expectativas creadas por el triunfo de Nicolas Sarkozy, y quiere dejarla marcada como tal. Por ello, como la mayor potencia europea, Berlín quiere salir de la cumbre con un acuerdo que acabe con la agobiante parálisis en la que Europa se sumió hace dos años. No hay que ser Merlín para saber que la famosa raíz cuadrada propuesta por Varsovia no será el problema. Alemania sabe perfectamente que debe tener mucho tacto con Polonia, país capital para la nueva Europa, hoy gobernada por seres tan imprevisibles, irresponsables e inconsistentes como España. En todo caso, si baldías son las extemporáneas amenazas españolas que a nadie inquietan y las baladronadas de otros que nada suponen ante vetos efectivos, lo cierto es que puede éste ser un buen año para Europa si Merkel logra pasar a Portugal un cambio general de actitud, una ilusión común y la convicción de que los grandes se han puesto en marcha. Hermann El desafío alemán Se han puesto nerviosos hasta los más indolentes. Comienza la cumbre y no están del todo de acuerdo los 27 miembros de esta inmensa Unión Europea de la que muchos no recuerdan ni de dónde vienen, ni de las lealtades debidas ni del conocimiento de las normas. Y no hablamos sólo de los nuevos y muy serios miembros llegados con la ampliación del 2005. En este magnífico desorden en el que afrontamos la imprescindible apertura de urgentes reformas institucionales no son los polacos los únicos culpables. Ni los británicos, siempre tan a mano para culpabilizar porque en su arrogancia casi nunca se molestan en defenderse. La canciller Angela Merkel y una Alemania sólida como nadie creía estaría en su presidencia en este primer semestre, tienen el derecho y el deber de dejar ciertas cuestiones claras antes de dar el testigo a un Portugal, que tendrá asuntos políticos serios que afrontar, entre ellos la crisis de Kosovo y los Balcanes occidentales que exigen respuesta urgente. Las amenazas se han disparado en vísperas de la Cumbre. Según The Guardian Brown diseña un mandato inclusivo en el que quiere implicar a personalidades de diferentes ideologías en iniciativas que requieren una amplia base de consenso. Entre ellas está su anunciado proyecto de intentar elaborar una futura Constitución escrita para el Reino Unido, y la conveniencia de que los próximos pasos en Irak, con una definitiva retirada de las tropas, cuenten con el respaldo casi unánime de las fuerzas parlamentarias. A pesar de sus diferencias, las relaciones entre los laboris- Una constitución escrita Colaboradores del PLD niegan que exista interés en la operación y recuerdan las amplias divergencias políticas tas y los liberal- demócratas pasan por un momento de escasa beligerancia, con una escasa confrontación entre Campbell y Brown, ambos procedentes del mismo lugar de Escocia. En 1997 ambos partidos estuvieron a punto de crear un Gobierno de coalición, pero la inesperada victoria por abultada mayoría absoluta de Tony Blair en su primer triunfo archivó el proyecto. El desgaste de Blair ha supuesto en los últimos años un auge liberal- demócrata, sobre todo a partir de su enérgico rechazo a la guerra de Irak, pero en estos momentos desciende en las encuestas. Esta última es una de las razones por las que diversos dirigentes laboristas juzgan innecesario un acuerdo con los liberal- demócratas, pero Brown parece interesado en forzar un más claro bipartidismo ante la incierta batalla electoral que debe librar con los conservadores de David Cameron. En las conversaciones abiertas no se habría puesto sobre la mesa la oferta de cambiar el actual sistema de representación mayoritaria por uno proporcional, algo reclamado por los liberal- demócratas, castigados por un sistema que prima los partidos grandes. En el Parlamento, los laboristas tienen 352 escaños, los tories 196 y los liberal- demócratas sólo 63, menos de los que les correspondería.