Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 21 s 6 s 2007 ESPAÑA 23 Una juez prohíbe a una mujer ver a su hija por crearle fobia contra su padre La magistrada considera a la madre y su familia responsables del rechazo que la menor siente hacia su progenitor, a quien otorga la custodia de la niña M. J. F. BARCELONA. La titular del Juzgado de Instrucción 4 de Manresa (Barcelona) ha retirado a una mujer la guardia y custodia de su hija de 8 años, a la que no podrá ver al menos en seis meses, por considerarla causante de la fobia severa que la niña le tiene a su padre, con quien rehúsa el contacto desde que sus progenitores se separaron, hace casi cuatro años. La juez estima la demanda de divorcio presentada por Jesús D. R. le concede la custodia de su hija y suspende la comunicación de la madre, Adriana L. A. y la familia de ésta con la niña por un período mínimo de medio año. La magistrada establece que la pequeña viva al menos un mes en un domicilio neutro que será el de sus abuelos paternos. Jesús D. R. podrá visitar allí a su hija para retomar los contactos, en horarios que no perjudiquen la actividad escolar de la menor. La sentencia prohíbe al padre pernoctar en la vivienda durante ese mes y le recomienda un acercamiento progresivo a su hija. Un especialista hará un seguimiento continuado del estado de la pequeña y será él quien decida la frecuencia de las visitas. Transcurrido el mes, y después de que el médico evalúe la evolución de la niña, se decidirá la conveniencia de que vaya a vivir con su padre. En cuanto a la madre y a la familia de ésta, a quienes se considera responsables de la situación que vive la menor, la juez impide que al menos en seis meses tengan relación alguna con ella. Pasado ese tiempo, y siempre a la vista del informe médico, podrán recuperar la relación gradualmente. que el progenitor lo intentó, ya que la menor sufre un problema relacional o una fobia hacia su padre Esa fobia ha ido en aumento y de nada ha servido el tratamiento psiquiátrico permanente para que la menor la supere. El padre denunció la situación ante los Mossos y, el 5 de diciembre de 2006, el juzgado dictó un auto de medidas provisionales que le daba a él la custodia y que ahora ha sido ratificado por la juez. Adriana L. A. que siempre se ha amparado en que es la niña la que no quiere ver al padre, se ocultó con su hija para eludir la decisión judicial. Desde entonces la pequeña no va al colegio. Por ello, la juez imputa a la madre y su familia un delito de sustracción de menores y otro de abandono, y prohíbe la salida de la menor de España. La mujer argumentó que su hija no quiere ir al colegio porque piensa que el padre irá allí y se la llevará. La juez cree que esos temores sólo pueden ser inducidos desde el ámbito familiar que ejerce la custodia Síndrome de alienación parental o angustia La juez señala que los seis informes médicos sobre el caso coinciden en un dato objetivo: La menor siente fobia, animadversión o temor hacia su padre aunque discrepan sobre el origen. Sin embargo, donde algunos peritos ven fobia, otro considera que es un cuadro de ansiedad y alguno que la niña sufre el síndrome de alienación parental. La magistrada entiende que, en base a esos informes, la menor padece cuanto menos una fobia severa a su padre, si no el denominado síndrome de alienación parental Cree que no puede negarse a priori la existencia de ese síndrome, que la Organización Mundial de la Salud no considera una enfermedad, sino un problema relacional, lo que podría ocurrir por ir esta organización detrás de la realidad Según la sentencia, la niña defiende a ultranza a su madre y llama papá a su compañero sentimental, con absoluta negación del padre Malos tratos no acreditados Jesús D. R. y Adriana L. A. se separaron en 2004, siete años después de casarse y cuando su hija tenía cuatro años y medio. La madre obtuvo la custodia e incumplió el régimen de visitas otorgado al padre, a quien la mujer acusaba de agresiones físicas y psíquicas a ella y su hija. La juez entiende que esos supuestos malos tratos no han quedado acreditados, entre otras cosas, porque nadie los ha denunciado ante los organismos competentes. Como consecuencia de la sentencia de separación, y ante el incumplimiento de las visitas, en febrero de 2006 se estableció que éstas se hicieran en presencia de un psicólogo al que, según la sentencia, le fue imposible reanudar los contactos entre padre e hija, por más