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20 ESPAÑA JUEVES 21 s 6 s 2007 ABC Desmontando a Pettit El politólogo de cabecera de Zapatero, Philip Pettit, padre del republicanismo cívico visita estos días España para examinar a su Telémaco monclovita s Recibido con alborozo, los expertos dudan mucho de la profundidad del sustento teórico del pensador POR JOSÉ MARÍA LASSALLE Tomarse en serio la hondura intelectual del pensamiento de Philip Pettit podría hacerlo con solvencia Woody Allen en una de sus divertidas comedias de ambiente neoyorquino. De lo contrario estaríamos ignorando lo que es, en realidad, su libro Republicanismo. Una teoría sobre la libertad y el gobierno (1997) una simple vulgata de lo que es una robusta tradición teórica que tuvo en la Roma de Cicerón y en Maquiavelo, Moro, Milton o Harrington a algunos de sus más ilustres antecesores. Que Zapatero haya hecho del ensayo de Pettit su libro de cabecera dice mucho de él. Sobre todo cuando podía haber encontrado en autores como Skinner, Pocock o, incluso, Habermas un pensamiento de más calado y consistencia a la hora de reivindicar una libertad republicana a la altura del siglo XXI. Claro que, para ello, tendría que haber dedicado al asunto más ambición intelectual y estudio; cosas de las que nunca anduvo sobrado nuestro presidente debido a sus numerosas ocupaciones políticas, especialmente desde que fue elegido secretario general del PSOE en su XXXIV Congreso en julio de 2000. No cabe duda de que el estrés provocado por las negociaciones que hicieron posible tan ajustada elección y, sobre todo, la canícula veraniega pasaron factura a Zapatero y su entorno. La prueba de ello está en haber elegido a Pettit como sustento teórico de la renovación del PSOE. Con cambios así se entienden muchas cosas. La clave del republicanismo invocado por los socialistas es el principio de ausencia de dominación. Para Pettit un Estado libre es aquel que no está sujeto a coacciones ya que se rige por la voluntad de todos los miembros de la comunidad. Para lograrlo los ciudadanos tienen que sentir que controlan colectivamente al gobierno y que son políticamente activos, algo que sólo puede producirse si se evita que algunos ciudadanos sean más libres que otros. El objetivo final del modelo republicano sería alcanzar un marco de convivencia virtuoso donde todos puedan mirarse directamente a los ojos y disfrutar de la misma dignidad política. ¿Ha cumplido este objetivo Zapatero? Pettit cree que sí. El mentor ha venido a España a examinar a su Telémaco monclovita y ha calificar su gestión como sobresaliente de acuerdo con los patrones del republicanismo cívico. Incluso ha afirmado que nuestro país es un modelo para las democracias avanzadas ¿Cuáles han sido las bases empíricas en las que ha fundado estos elogios? Produce vértigo conocerlas: los libros que han estudiado el fenómeno Zapatero; los artículos publicados sobre su gestión de gobierno y los informes de prensa que le han suministrado desde España. Con fuentes así, no hace falta entrar a considerar siquiera el rigor de sus conclusiones. Si asumimos la visión de Pettit sobre su principio de no dominación, ¿alguien cree que Zapatero ha contribuido realmente a que los ciudadanos controlen más a su gobierno cuando se han producido detenciones ilegales, dossieres, opas dirigidas y órganos reguladores desacreditados? Y si fuéramos a las leyes aprobadas durante esta legislatura ¿puede afirmarse que todos los ciudadanos, o siquiera una amplia mayoría de ellos, las sienten como suyas? Es más, ¿alguien puede afirmar que esto es así tras la reforma del Estatuto catalán o la Ley de la Memoria Histórica? Pero lo más grave, ¿se puede considerar satisfactorio en términos republica- nos que haya ciudadanos que en estos momentos sean menos libres de lo que eran respecto de otros hace tres años? Si Pettit fuera sincero consigo mismo tendría que cambiar la nota que ha dado a Zapatero. Sobre todo si hubiera tenido la experiencia de campo de asistir a la constitución de numerosos municipios vascos y navarros. Entonces hubiera comprendido que la única nota que se merece su discípulo es un monumental suspenso, pues, ¿alguien cree que en los ayuntamientos chantajeados por ANV se ha hecho realidad la virtud republicana de ver cómo todos los ciudadanos pueden mirarse directamente a los ojos? La duda ofende. Chávez besa el vientre gestante de su hija durante una entrevista concedida a la agencia Efe en su residencia de Barinas EPA Chávez la emprende contra Moratinos y Garzón, y Aznar dice que prefiere la foto de las Azores a la del dúo bolivariano L. AYLLÓN M. M. CASCANTE MADRID MÉXICO D. F. Hugo Chávez avisa al Gobierno español de que empieza a tomar distancia. Se han terminado las buenas palabras. No le ha gustado que Miguel Ángel Moratinos expresara su preocupación por el cierre de Radio Caracas Televisión (RCTV) que lamentara que se hubiera producido. Menos aún le ha gustado que tales manifestaciones las hicicera flanqueado y al unísono con la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y que lo haya repetido después en varias ocasiones en el Parlamento ante las reiteradas preguntas de los grupos de la oposición. Ayer, Chávez, en una entrevista con la agencia Efe calificó las palabras del ministro de Asuntos Exteriores de falta de respeto hacia Venezuela. Sin duda, Chávez, hubiera preferido que la reacción del Ejecutivo español hubiera sido la de la secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE, Elena Valenciano, quien consideró que el cierre obedecía simplemente a una decisión administrativa Aunque el mandatario cree que Moratinos dijo lo que dijo porque se encontraba presionado. En cualquier caso, Chávez lanza una advertencia al Gobierno español: no se valora el esfuerzo que uno hace para tener unas relaciones de afecto Asimismo, altos funcionarios de Venezuela criticaron ayer al juez español, Baltazar Garzón, quien hizo un discurso en Caracas. La presidenta del Tribunal Supremo, Luisa Estela Morales, calificó a Garzón de mercenario por su discurso. Repudiamos al juez Garzón, ejemplo negativo, ejemplo de la falta de ética y de moral de un juez dijo Morales. Por su parte, el vicepresidente venezolano Jorge Rodríguez, quien lo llamó payaso en un acto público. Pueden traer payasos, acróbatas. Son tarifados que vienen y repiten lo que la oligarquía quiere que digan dijo Rodríguez. Igualmente, el canciller Nicolás Maduro lo llamó cobarde A la vez que se producían estas declaraciones, José María Aznar manifestaba al diario mexicano Milenio que prefiere que se conozca a España por la foto de las Azores que por los flirteos de su sucesor, José Luis Rodríguez Zapatero, con Hugo Chávez y Fidel Castro. A mí la foto de España entre Hugo Chávez y Fidel Castro no me gusta. La de España entre Tony Blair y George Bush, sí, porque ahí está la base de la política atlántica y de los grandes valores que quiero que se queden y extiendan Aznar vuelve a la foto