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ABC MIÉRCOLES 20- -6- -2007 99 Y QUERERLE POR SANTIAGO SEGURA FUE CONOCERLE Antonio Carmona llegó acompañado de su esposa, Mariola El maestro Antoñete, gran amigo del cantante, acudió al tanatorio La hija, visiblemente afectada, junto a su compañero go torero y paisano, Antonio Chenel. Igualmente tuvo El Fary una gran acogida de público y crítica, en su participación en programas de televisión, incluso protagonizando una serie, en la que se rememoraban sus anteriores vivencias de taxista. También debemos reseñar su colaboración con el cineasta Santiago Segura, en las películas de la serie Torrente con canciones para bandas sonoras entre las que destaca la titulada Apratullando la ciudad Compositor de muchas de sus canciones, ambientadas generalmente en la vida cotidiana y de una muy directa expresión lírica, El Fary, tanto en las musicadas por tangos, rumbas y otros giros rítmicos, les imprime distinción personal. Con su fallecimiento, no por esperado menos sentido, la canción aflamencada ha perdido uno de sus artífices más significativos de los últimos tiempos. LUTO EN LA CANCIÓN AFLAMENCADA La peculiaridad de su voz donosa y a la par brillante, y su sentido del ritmo, eran las cualidades de su personalidad, consiguiendo gran fama en su arte POR MANUEL RÍOS RUIZ mas radiofónicos, en los que se inició su popularidad, aunque su primer disco, Tres maletillas lo grabó y editó por su cuenta, para venderlo en el Rastro, a finales de los años sesenta. A continuación, Antonio Molina le contrató para realizar una gira con su compañía. Y si como fandanguero y festero comenzaba a destacar en el género flamenco, la consagración artística le llegó a El Fary con la canción aflamencada, en un momento en que apenas había intérpretes masculinos de la especialidad. La peculiaridad de su voz donosa y a la par brillante, y su sentido del ritmo, eran las cualidades de su personalidad, consiguiendo una gran fama en su arte, creándose inmediatamente en torno a él una amplia cantidad de seguidores y un club de fans. Su discografía es muy extensa, pues además de sus discos primerizos, desde Ritmo Caló de 1975, hasta la antología aparecida en 2003, se registran veinticuatro títulos, en los que encontramos canciones popularísimas- -además de la superconocida El toro guapo entre ellas El cuponazo Cantinero El cara dura Laura Mi guitarra El que no tiene nombre Historia de amor Los 60 Esto se acaba Tu retrato Dime cuánto y Antoñete un homenaje a su ami- D e origen familiar conquense, José Luis Cantero Rada, El Fary en programas y carteles, nació en 1937 en Madrid, y creció en el barrio de Las Ventas. Puede considerarse el último cantaor- cancionero de entre siglos. Aficionado al flamenco desde la infancia y admirador del singular cantaor Rafael Farina, de quien deviene cariñosamente su nombre artístico, El Fary imitaba sus fandangos ganándose el aplauso de sus amigos y compañeros de trabajo en la jardinería y en los taxis, para seguidamente cantar en reuniones y fiestas íntimas, así como en progra- a desaparición de una gran persona, de un ser humano positivo, que te cae bien, campechano, divertido, de un actorazo, de un cantante, de un ser humano al que le gustaba mucho vivir, te deja mal, descompuesto, casi sin habla. Cuando esta mañana he encendido el móvil y he visto infinidad de mensajes y llamadas perdidas me esperaba lo peor. Siento mucha pena porque una persona tan luchadora como era El Fary haya perdido la batalla de la vida. Da rabia que no se gane esa lucha. Recuerdo una canción que hizo para los mayores de sesenta años en la que invitaba a todos a disfrutar de la vida, del sexo, a bailar, a gozar. Así era él, un ser humano excepcional, un tío con mucha marcha y enormes ganas de vivir. Él ha disfrutado de la vida hasta sus sesenta y nueve años, y da pena que no pueda seguir haciéndolo. Dicen que si yo le hice un favor homenajeándole en Torrente pero el auténtico favor me lo hizo él a mí al permitirme conocerle. Del Fary yo tenía la idea de una persona que cantaba coplas, muy especial. Un día le llamé para proponerle el proyecto de Torrente y debo confesar que en un principio yo tenía mis dudas de que le entusiasmara. Pero El Fary me sorprendió una vez más: le gustó, y entendió la coña, la ironía de esas películas. Luis Cantero era un actorazo. Te transmitía verdad. Volcaba en todas las cosas que hacía su enorme corazón. Cuando se interpretaba a sí mismo me lo creía más a él que a muchos otros actores profesionales. Me parecía un auténtico fuera de serie. No conozco a nadie a quien le caiga mal El Fary. No conozco nadie que me haya hablado mal del Fary. Cuando cae sobre ti una enfermedad tan terrible como la que El Fary ha padecido nunca se sabe cómo se va a reaccionar: o te deprimes o la llevas como puedes. Pero él siempre ha sido un ser humano muy vital. Su muerte es una pérdida de primer nivel artístico, irreparable. Debo reconocer que yo no era un fan típico del Fary, pero me gustaba lo que representaba. Como cuando te enamora el personaje. Fue conocerle y quererle. L