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ABC MIÉRCOLES 20 s 6 s 2007 MADRID 63 Manuel de la Fuente CIBELEANDO aya por delante que al que suscribe lo de que una Liga futbolera donde las haya como la española se decida por gol average le parece un disparate de Eto o y muy señor mío. Y vaya también que tanto el Barça, a pesar de sus altibajos, y el Sevilla, a pesar del esfuerzo titánico de llegar a lo más alto en tres competiciones, podían haber entonado el pasado domingo el alirón al igual que lo hicieron (o hicimos, para qué engañarnos a estas alturas de esta columna y del partido) Raúl y sus compinches, que a veces es lo que parecen, compinches más que compañeros, que sólo se pusieron a sudar la camiseta (no se pueden imaginar lo que era esta frase en boca del inolvidable Agustín González, aquel pozo de sabiduría humana e interpretativa) cuando vieron y sintieron, sobre todo sintieron, que esto del fútbol se siente más que se piensa, cuando sintieron, digo, que la Liga, esa señora tan codiciada (y hasta desvergonzada) se les puso más o menos a tiro, o a centro de Beckham y remate de Van Nistelrooy, que en las últimas jornadas casi ha sido lo mismo. Pero una vez que ya ha ido por delante todo lo que tenía que ir, y a pesar del fútbol troglodítico que hemos entonado a Capello durante toda la temporada, el Madrid también se merecía este triunfo. Y no sólo el Real, sino todo Madrid. Porque en los últimos años, los Madriles no habían tenido la oportunidad de celebrar algo, ni mucho ni poco, que parecía hasta el domingo que la diosa Fortuna no se pasaba por aquí. En Singapur, pronto hará dosaños, nos quedamos con la miel olímpica en los labios, aunque eso sí con el dulce sabor de aquel espíritu de concordia entre todos los políticos que se cruzaron medio mundo para apostar juntos por nuestra candidatura. Pero sí, ya estaba bien de reveses. Un gol no borra los terribles momentos de amargura a los que la ciudad se ha visto sometida durante tanto tiempo, los últimos, con sabor ultramarino y ecuatorial, hace apenas medio año en la T- 4 Las ciudades no sólo crecen en el dolor, por supuesto. Y este trago de alegría blanca quiero y deseo de todo corazón que lo sienta sobre su piel, tantas veces martirizada, toda la ciudad. Mi ciudad, Que así sea. V Una de las coreografías que presentará el Ballet Nacional en el teatro Gran Vía ABC El Ballet Nacional recupera sus últimos trabajos en el teatro Gran Vía La compañía que dirige José Antonio actuará desde mañana y hasta el próximo 28 de julio s Todas sus coreografías ya han sido estrenadas JULIO BRAVO MADRID. Las actuaciones del Ballet Nacional en la capital se producen con cuentagotas; habitualmente, una al año, y con apenas dos o tres semanas en cartel. Por eso su presencia a partir de mañana en el teatro Gran Vía, donde permanecerá hasta finales del mes de julio, resulta tan singular. También el hecho de que la compañía que dirige José Antonio actúe en un teatro comercial y no en uno de titularidad pública es algo inusual; en cualquier caso, es una nueva oportunidad para comprobar el estado actual de un conjunto que, por su repertorio, características y posibilidades, resulta único en el mundo. No presenta ninguna novedad el Ballet Nacional en esta nueva temporada madrileña, ya que todas las coreografías que incluyen sus distintos programas han sido estrenadas ya con anterioridad. Una de las piezas, La leyenda creada por José Antonio como homenaje a Carmen Amaya, es el elemento común de toda la temporada, y se alternará con otras tres piezas: Cambalache creada por Antonio Canales sobre música de Livio Gianola, Diego Losada y el propio Canales (21, 22, 23, 29 y 30 de junio) Dualia coreografía de Rojas y Rodríguez sobre música de José Nieto (del 2 al 14 de julio) y Caprichos una creación de Fernando Romero con música de Juan Manuel Cañizares y Juan José Amador (del 16 al 28 de julio) La leyenda es el homenaje que José Antonio ha rendido a Carmen Amaya, sin duda uno de los grandes mitos de la historia del flamenco. Con música de José Antonio Rodríguez, el director del Ballet Nacional creó esta coreografía cuando todavía se encontraba al frente de la Compañía Andaluza de Danza, y la incorporó al reper- Un taller para formar a futuros profesionales La temporada del Ballet Nacional en el Gran Vía va a servir para que se ponga de largo uno de los proyectos en los que José Antonio ha puesto mayor ilusión: el Taller Estudio del BNE, que según el coreógrafo se trata de un empeño de la propia ministra de Cultura. Para ellos ha creado José Antonio un ballet titulado Amanecer en el XVIII una pieza en la que vuelve a la escuela bolera, arte apenas transitado hoy en la danza española. El taller- -que no quiere ser una segunda compañía- -pretende impulsar la danza en nuestro país y con el objetivo de recuperar y divulgar la tradición cultural del baile español El taller formará a futuros profesionales de la danza. Para conseguir objetivos lo principal es la preparación y que todos estén involucrados dijo ayer José Antonio. J. B. torio del Nacional nada más asumir su dirección (en la que era su segunda etapa en la compañía) Cambalache por su parte, es uno de los últimos trabajos de Antonio Canales; el propio bailaor sevillano la estrenó hace unos meses en el teatro de la Zarzuela, y es, según dijo el propio artista durante la presentación de la obra, un ballet sin argumento, porque el flamenco es como un cambalache, un mestizaje, una vía de intercambio; y esta coreografía recoge ese viaje, lleno de aromas y sabor mediterráneo También flamenca es Caprichos en la que Fernando Romero ha tratado de rendir un homenaje a tres grandes guitarristas clásicos- -Sabicas, Ramón Montoya y Niño Ricardo- apoyado en la música de Juan Manuel Cañizares y Juan José Amador. El triple programa se completa con Dualia un aplaudidísimo trabajo de Rojas y Rodríguez sobre música de José Nieto, que en su presentación en la Zarzuela deslumbró al público por su brillantez, su emoción y su sabor. Más información sobre la compañía http: balletnacional. mcu. es