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ABC MIÉRCOLES 20 s 6 s 2007 INTERNACIONAL 43 Muere Vilma Espín, cuñada de Castro y figura histórica de la revolución Guerrillera en los primeros tiempos, ejerció como primera dama del dictador cubano CARMEN MUÑOZ MADRID. La histórica guerrillera Vilma Espín, esposa del mandatario en funciones de Cuba, Raúl Castro, murió el lunes en La Habana a los 77 años. Las notas oficiales del régimen se referían al agravamiento en las últimas semanas de la larga enfermedad que le aquejaba sin aportar más detalles sobre su mal. Vilma Lucila Espín Guillois será recordada como una de las mujeres de mayor peso político de la dictadura cubana. Guerrillera en los primeros tiempos, primera dama de facto en los últimos, fundó en 1960 la Federación de Mujeres Cubanas con el propósito de incorporar a sus compatriotas a la revolución. La cuñada de Fidel Castro fue miembro del Consejo de Estado, del Comité Central del Partido Comunista desde su fundación en 1965, del Buró Político de 1980 a 1991 y diputada de la Asamblea Nacional a partir de 1976. Espín desaparece en un momento crítico para el régimen cubano, cuando su esposo ocupa de forma interina la Presidencia del país desde hace casi un año, después de que el octogenario Fidel Castro fuera sometido a una urgente operación quirúrgica intestinal y, de momento, no parece que vaya a regresar al poder. Su muerte- -como ocurrió en 1980 con la de otras rebeldes como Celia Sánchez o Haydée Santamaría- -recuerda que las vidas de aquellos que acabaron con la dictadura de Fulgencio Batista en 1959 e instauraron más tarde un régimen comunista se aproximan a su fin y se abre un incierto futuro para el país. Mientras expertos y grupos del exilio se referían ayer a su muerte como un símbolo del fin del régimen totalitario, los medios oficiales describían a la compañera Vilma como una heroína de la clandestinidad, combatiente destacada del Ejército Rebelde e incansable luchadora por la emancipación de la mujer y la defensa de los derechos de la niñez Cuba amaneció ayer con las banderas a media asta en edificios públicos y centros militares, en señal de un duelo que se prolongó hasta anoche. Con sus 76 años a cuestas, Raúl Castro aparecía conmovido y con los ojos llenos de lágrimas junto a la cúpula del régimen, en una ceremonia dentro del Me- Las negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario seguirán en agosto en Nueva York LUIS DE VEGA CORRESPONSAL RABAT. Las conversaciones que desde hace dos días han mantenido el Frente Polisario y Marruecos en Nueva York se han cerrado con el acuerdo entre ambas partes de volverse a ver cara a cara en la segunda quincena de agosto en el mismo sitio, según anunció esta madrugada un comunicado de Naciones Unidas. Esa fue la principal conclusión de las negociaciones bilaterales impulsadas por la ONU en la localidad de Manhasset. Nada se sabía anoche de avance alguno para resolver el conflicto que rodea desde hace 32 años la ex colonia española, pero dado el elevado grado de enfrentamiento entre las partes ya se había dado por bueno el conseguir que vayan a reunirse de nuevo. Las posturas eran inamovibles por más que entre charla y charla estos enemigos acérrimos hayan llegado a degustar juntos, que no revueltos, el menú propuesto por la ONU en la misma mesa. Los marroquíes insistían en que su plan de autonomía es negociable siempre que no se vaya más allá de lo que ellos consideran su soberanía sobre el territorio en disputa. Los independentistas argumentaban en que no celebrar un referéndum que incluya la posibilidad de la independencia es ilegal. Brahim Ghali, uno de los negociadores del Polisario, dijo ayer que no cederán sobre el derecho de autodeterminación Rabat ha mantenido su posición intransigente añadió Ahmed Bujari, otro miembro de la delegación independentista. Posturas inamovibles Raúl Castro aparece con uno de sus nietos junto al retrato de su esposa, Vilma Espín, muerta el lunes morial José Martí de La Habana, según constataron las agencias de noticias internacionales en las imágenes divulgadas por la televisión estatal. Pero, al cierre de esta edición, ni rastro de Fidel Castro. Débora Alicia Mónica y Mariela -sus seudónimos en la clandestinidad- nació el 7 de abril de 1930 en una acomodada familia de Santiago de Cuba. En su árbol genealógico figura el yerno de Carlos Marx y fundador del Partido Socialista Francés, Paul Lafargue, primo de su abuela materna. Estudió Ingeniería Química en Santiago y en una universidad de elite de Estados Unidos, y se convirtió en una de las primeras ingenieras químicas de la isla. En la Universidad de Santiago perteneció a varios grupos progresistas, pronto se implicó en organizaciones revolucionarias y en el Movimiento 26 de Julio- -surgido tras el frustrado asalto al cuartel Moncada, dirigido por Castro y considerado el germen de la revolución- -e integró su dirección nacional en la clandestinidad. Espín conoció en 1954 a los hermanos Castro durante el exilio de éstos en México, a donde viajó para ayudar a los rebeldes. AP Cuatro años más tarde se incorporó al II Frente Oriental Frank País donde combatió junto a Raúl Castro y otros líderes. Según relató en una entrevista a Juventud Rebelde publicada en 1999, fue en Sierra Maestra donde se enamoró del hoy segundo hombre de la jerarquía cubana, el mismo lugar en el que quedarán sus cenizas. Contaba 28 años y no había tenido un novio. Nadie me había puesto un dedo encima. Yo cantaba viejas canciones cubanas. Él dice que lo embrujé cantando Se casaron poco después del triunfo de la revolución y tuvieron cuatro hijos. Alberto Pérez Giménez Ni rastro de Fidel Castro EL GENERAL MÁS FIEL A CASTRO ilma Espín, nacida en una burguesa familia mulata de la Cuba de Batista, hija de un directivo de la norteamericana Bacardí, estudiante de V Químicas (como Elena Ceaucescu, a quien admiró) en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, fue el auténtico hermano que siempre quiso tener Fidel. Guerrillera en Sierra Maestra con el alias de Débora se casó con Raúl Castro en 1960 y siempre fungió como primera dama del país, en la vanguardia de los foros y los focos, todo lo contrario que la verdadera mujer del dictador, Delia Soto: sólo se conoce una foto de 1999 de Delia y Fidel juntos mientras que Vilma aparecía a su lado en multitud de actos. Presidenta vitalicia de la Federación de Mujeres Cubanas desde hace casi medio siglo -desde donde reguló el aborto libre hasta el reparto de tareas del hogar- -no le tembló el pulso cuando firmó, como única mujer del Consejo de Estado cubano, la sentencia de muerte contra el general Ochoa mientras su marido, amigo del condenado, lloraba por la ejecución. Desde siempre, los rumores persiguieron a la pareja: dormían separados (según Vázquez Montalbán) y ella llevaba los pantalones mientras a Raúl le llamaba el pueblo la China por sus rasgos orientales y sus gustos sexuales. Ayer, Vilma moría. Raúl depositaba una rosa ante su retrato y Fidel lloraba por su general más fiel.