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ABC LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M EN LA RECTA FINAL DEL JUICIO MIÉRCOLES 20- -6- -2007 ESPAÑA 21 El defensor de Aglif acusa al fiscal Zaragoza de hacer un informe político Reconoce que su defendido estuvo en una reunión clave para la ejecución del 11- M N. VILLANUEVA D. MARTÍNEZ MADRID. El turno de las defensas lo abrió Andrea Chalaris, abogado del Rachif Aglif. Para el procesado, también conocido por el alias de El Conejo la Fiscalía pide 21 años de cárcel por pertenencia a organización terrorista y por cooperar en el suministro de explosivo. De hecho, el Ministerio Público le considera uno de los ocho asistentes a la reunión que los miembros de la célula islamista mantuvieron con los de la trama asturiana el 28 de octubre de 2003 en el McDonalds de Carabanchel para cerrar la operación de compra de explosivo a cambio de hachís. Chalaris admitió que su defendido asistió a esa reunión, considerada por la investigación como uno de los puntos clave de la gestación del 11- M. Pero el letrado, que cumplió la advertencia de que su alegato iba a ser largo- -duró una hora y media- comenzó con un ataque directo al fiscal- jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, por haber tachado a algunas acusaciones de esquizofrenia procesal El abogado devolvió esta expresión al representante del Ministerio Público y, tras afirmar que la causa ha estado politizada criticó que el informe de Zaragoza fuera un discurso de contenido político y que el interés político hubiera entrado en el juicio En este contexto, el letrado llegó a referirse hasta al alto fuego de ETA para afirmar que durante la celebración de la vista había un estatus político: la tregua. Quien quiera entender que lo entienda No dio más explicaciones. Luego centró su alegato en rebatir los dos delitos que pesan contra El Conejo Tras afirmar que en el banquillo faltan Víctor, Rafa, Manolón controladores de Zouhier y Trashorras y otros funcionarios policiales reconoció que su defendido era amigo de Jamal Ahmidan, El Chino pero no su lugarteniente El letrado se esforzó en argumentar- -con poco éxito- -que los autores del 11- M no formaban una banda armada, aunque sí reconoció que en el juicio se ha acreditado que el explosivo salió de Mina Conchita. De esta operación trató de desvincular a su defendido, pero admitió que Rachif Aglif, además de asistir a la reunión de Carabanchel, estuvo junto a Zouhier cuando a éste le estalló un detonador que le había facilitado la red asturiana. Como el Ministerio Fiscal dijo qué más da al referirse al tipo de explosivo pues yo digo qué más da si el detonador estaba allí o no afirmó el letrado. Cuestionó el suicidio de Leganés y sostuvo que este atentado es un saco, no de pruebas, sino de agujeros, y no me refiero a los negros A continuación expuso su informe la defensa de Sergio Álvarez Sánchez. La letrada Carmen Pérez afirmó que su cliente trasladó a Madrid DVDs piratas y no explosivo como mantiene la Fiscalía, que ha rebajado su petición inicial para el procesado de 8 a 4 años de cárcel por un delito de asociacion ilícita y de suministro de explosivo. Para la abogada, si Álvarez hubiera transportado Goma 2 Eco hubiera sido un suicida porque al llegar a Madrid se sentó encima de la bolsa durante los 45 minutos que estuvo esperando al enlace del ex minero. Además, afirmó El procesado Suárez Trashorras dio una cabezada durante la sesión de ayer POOL Díaz de Mera, suma y sigue N. V. MADRID. Al ex director general de la Policía Agustín Díaz de Mera le crecen los enanos. Si el pasado 30 de marzo salió del juicio del 11- M con una multa de mil euros y una deducción de testimonio por desobediencia (se negó a revelar al Tribunal el nombre de la fuente que le había hablado de la existencia de un informe que vinculaba a ETA con el 11- M) ayer una acusación particular, la del abogado Manuel Murillo, anunció que procederá contra él por un delito de encubrimiento. Considera este letrado que Díaz de Mera pudo cometerlo cuando insistió en la autoría de ETA sabiendo que eran los islamistas los que habían perpetrado el atentado. A ello se suma la solicitud de deducción de testimonio, por parte de otra acusación, por un delito de falso testimonio. que en el tráfico de llamadas no se ha detectado que el procesado tuviera contactos con los miembros del red asturiana. El último en tomar la palabra fue Santiago Tejero, defensor de Javier González, El Dinamita a quien la Fiscalía ha retirado su inculpación, no así algunas acusaciones. Por ello, el letrado consideró a su cliente como una víctima más por una acusación injusta ABC. es Especial sobre el Juicio del 11- M, en www. abc. es Germán Yanke SOBREACTUACIÓN o sé ustedes, pero yo tengo la impresión de que, en el juicio del 11- M, se sobreactúa demasiado, es decir, que hay muchos que exageran el tono de su papel. Ayer le tocó al letrado Manuel Murillo, que representa en la causa a Guillermo Pérez Ajates, que planteó sus conclusiones con aire superla- N tivo hasta en los elogios: según el abogado, el informa del fiscal Javier Zaragoza fue el mejor de su vida. De la vida del fiscal se entiende. Cuando Murillo toca tierra, sabe que los atentados del 11- M se encuadran en una estrategia del terrorismo islamista que pretende socavar lo que llamamos valores occidentales y que, al final, no son sino la defensa de una sociedad democrática abierta que se basa en el valor relativo de las opiniones y no acepta los dogmas indiscutibles. Hace bien el abogado en citar, en esa acción mundialmente agresiva casos en los que el terrorismo islamista ataca en lugares en los que esos valores tienen carta de naturaleza (co- mo Estados Unidos, Londres y Madrid) y otros en los que podrían abrirse paso, aunque sea levemente (Indonesia, Marruecos, Túnez) Podría añadir Irak, en donde los terroristas pretendían precisamente eso a la misma hora que él hablaba en la Sala, pero la referencia no le va bien a otro de sus argumentos, entreverado de curiosas apreciaciones sociológicas. Porque Murillo entiende que, quienes quieren implicar a ETA, desean alejar la imagen de los atentados de la foto de las Azores y añade, sobreactuando, que la venganza contra el pueblo madrileño era la venganza contra los que se habían opuesto en las calles a la guerra de Irak. Los que sobreactúan los que, más allá de los hechos y las pruebas, hacen valoraciones políticas y es paradójico que haya que sobreactuar para criticar a los que sobreactúan. En esa misma línea, el letrado anuncia acciones legales contra Díaz de Mera por encubrimiento de actos terroristas Díaz de Mera, tras su espectáculo lamentable en el juicio, debería, sinceramente, abandonar la política, pero definir su absurdo trabalenguas sobre hipotéticos informes como encubrimiento de actos terroristas me parece un exceso. Y si la Justicia es, como dice el lema de L Osservatore Romano, unicuique suum dar a cada uno lo suyo, no estaría de más evitar las sobreactuaciones y los excesos.