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ABC MARTES 19- -6- -2007 GENTE www. abc. es gente 89 Victoria siguió el partido desde las gradas, acompañada por sus hijos y sus amigos, Tom Cruise y Katie Holmes EFE Los Beckham cuidan a sus nuevos vecinos Con la marcha de Beckham también se va el glamour en las gradas del Bernabéu. Victoria y los Cruise pusieron la nota hilton con sus gafas de sol a pesar de la nocturnidad. Cenaron en un asador y luego se reunieron con Beckham en una discoteca POR BEATRIZ CORTÁZAR MADRID. Si hay un ejemplo claro de cómo una película es capaz de poner de moda un complemento, ahí está el caso de Tom Cruise cuando protagonizó Risky Business en 1983 e impuso a todos los jovencitos norteamericanos las famosas gafas negras con las que el niño pijo ocultaba sus ojos de resaca cada vez que sus papás se iban de viaje. Aquello fue antológico, y no sé si de aquello queda ahora el recuerdo de usar gafas a cualquier hora del día y de ahí que el matrimonio Cruise apareciera en el Bernabéu con gafas de sol, a pesar de que el partido comenzara a las nueve de la noche. Pero no fueron los únicos. Tom y Katie estaban invitados por los Beckham en su casa de La Moraleja con el fin de asistir al último partido de David con el Real Madrid. En lugar de ir al palco prefirieron sentarse en las gradas con su anfitriona, Victoria, que también recurrió a sus gafas último modelo y a su escote palabra de honor que ya se sabe, antes muerta que sencilla. No es la primera vez que los Cruise acuden al Bernabéu o se alojan en la casa de los Beckham, pero sí la última, puesto que la próxima vez que vean a su amigo vestido de futbolista será para debutar con Los Angeles Galaxy. Y es que una vez en Estados Unidos los Beckham y los Cruise podrán estrechar aún más sus lazos de amistad que va tejiendo puntada a puntada la propia Victoria encantada de instalarse en Hollywood y codearse con lo más granado de la industria cinematográfica, donde seguro que encuentra su papel. Entre los proyectos de la ex Spice figura su participación en un reality en el que contará hasta su propio desembarco en esa ciudad. Con Paris Hilton entre rejas, la llegada de Victoria Posh va a ser más un soplo de aire fresco: va a suponer la dosis de frivolidad que necesitan para no añorar a una Hilton que llora sus penas sin la presencia de sus chihuahuas. Pero eso será dentro de unas semanas. Lo de ahora es la estancia de los Cruise en Madrid. En compañía de Victoria y sus suegros, los Cruise se fueron a cenar al asador Txistu y después se reunieron con David en la discoteca Sabay para festejar la copa. En varios momentos se pudo ver a un emocionado Cruise que vibraba con la afición. Fue el único gesto espontáneo del cienciólogo más internacional. La única nota preocupante es saber hasta dónde llegará el influjo de la estrella del celuloide sobre el astro deportivo. Si Victoria es fuente de inspiración de Katie Holmes a la hora de vestir y hasta peinarse (ya son dos clones) algunos temen que Cruise pueda ser también fuente de referencia a la hora de acercar a los Beckham a la Cienciología. Pero eso también será dentro de unas semanas. Lo de este domingo pone sobre la mesa la excelente relación de los dos matrimonios. Cruise acababa de pasar por Berlín donde busca exteriores para su próximo filme, mientras Katie visitaba la tienda de Chanel siempre bajo la atenta mirada de una Victoria que debió avisarle de que su vestido mini de rayas que llevó al partido ya lo había lucido hace apenas dos semanas Carolina de Mónaco durante el Gran Premio de Fórmula 1. Atreverse con un Chanel que ya ha llevado Carolina sólo puede significar dos cosas: que Katie está muy segura de sí misma o que su asesora de imagen le ha metido un gol. No todos los partidos se juegan sobre la hierba. Victoria debió avisar a Katie de que el modelo de Chanel que llevaba ya lo había lucido Carolina de Mónaco