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ABC MARTES 19- -6- -2007 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo 77 Médicos españoles implantan una bomba cardiaca de carácter permanente Un equipo del Hospital de Bellvitge (Barcelona) colocó a una paciente que no podía recibir un trasplante el dispositivo de asistencia mecánica Incor JANOT GUIL BARCELONA. Su maltrecho corazón sólo le concedía una esperanza de vida de semanas, y por culpa de una enfermedad no podía recibir un trasplante salvador. Ahora, la Ciencia ha venido en su auxilio, aunque aún es pronto para decir por cuánto tiempo. Cirujanos cardiacos del Hospital de Bellvitge, en Hospitalet de Llobregat (Barcelona) implantaron el pasado día 5 un dispositivo de asistencia mecánica cardiaca de carácter permanente- -una suerte de corazón artificial, si bien no reemplaza del todo al órgano humano- en una paciente que sufría insuficiencia cardiaca terminal. Se trata de la primera vez que se implanta en España un dispositivo de estas características con el fin de que funcione permanentemente, ya que en ocasiones se han utilizado de forma transitoria hasta la realización de un transplante. La paciente, de 43 años, no podía recibir un trasplante de corazón porque sufre, además, otra enfermedad- -no revelada por los médicos que la trataron- -que se lo impedía y su expectativa de vida era de pocas semanas. Ahora, con esta bomba cardiaca artificial, que ya ha sido utilizada en Estados Unidos y en países de la Unión Europea como Alemania, podría vivir varios años- -un paciente norteamericano lo lleva desde hace siete- si no surgen complicaciones. Con todo, los responsables de la operación en Bellvitge no descartan que en un futuro la enfermedad que impide ahora el trasplante remita y sea posible. La intervención efectuada en Bellvitge fue realizada por el equipo quirúrgico del Servicio de Cirugía Cardiaca, que dirige el doctor Eduard Castells. El dispositivo implantado, llamado Incor, tiene 120 milímetros de longitud por 30 de diámetro. Es una turbina recu- Alta en cuatro semanas La operación en la que los médicos del Hospital de Bellvitge implantaron con éxito a una paciente el dispositivo de asistencia mecánica cardiaca Incor duró unas cinco horas. La mujer intervenida fue ingresada posteriormente en la Unidad de Medicina Intensiva del hospital catalán para seguir un curso postoperatorio, del que ya ha recibido el alta. Continúa ingresada, por ahora, en el centro sanitario de Hospitalet de Llobregat, donde se espera que reciba el alta definitiva en cuatro semanas. Unas 370 personas en todo el mundo llevan un corazón artificial, o un dispositivo de ayuda cardiaca que les permite seguir con vida de forma más o menos permanente. El doctor Castells (derecha) y su equipo presentaron ayer la intervención en Hospitalet bierta interiormente de titanio y exteriormente de un material biocompatible que levita magnéticamente e impulsa la sangre desde el ventrículo izquierdo del corazón a la arteria aorta (y de allí a todo el cuerpo) Sus reducidas dimensiones permiten colocarlo dentro de la cavidad torácica del paciente. El aparato se conecta mediante un cable, que pasa por debajo de la piel, con unas baterías externas que se recargan mediante corriente eléctrica. Según explicó el doctor Eduard Castells, las baterías tienen una autonomía de unas 16 horas y se tienen que llevar continuamente colgadas en la cintura o en una bolsa El Incor permite recuperar una calidad de vida muy ELENA CARRERAS Siete años en un paciente El dispositivo se conecta a unas baterías externas que tienen una autonomía de 16 horas Podrá recuperar calidad de vida, aunque le pediremos no hacer muchos esfuerzos aceptable, ya que el enfermo puede estar en su domicilio, salir a pasear o a comprar, hacer desplazamientos, aunque le recomendaremos cierta prudencia y no hacer muchos esfuerzos explicó el médico adjunto de Cardiología Josep Roca. Más información sobre esta técnica en: http: www. csub. scs. es Identifican una enzima que explica cómo las células tumorales eluden la apoptosis ABC MADRID. Un equipo dirigido por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha identificado una enzima que podría explicar los mecanismos que permiten a las células tumorales evitar la muerte celular programada, la apoptosis, y continuar así su replicación descontrolada. Dicho trabajo, dirigido por la investigadora Ana Colell y publicado en la revista Cell identifica la enzima GAPDH como un potente inhibidor de la apoptosis en circunstancias muy similares a las que se dan en algunas células tumorales. El estudio concluye que el mantenimiento de unos niveles elevados de GAPDH permitiría a la célula evadir la apoptosis, contribuyendo a su transformación oncogénica. Dentro de este contexto, Colell explica que la mayoría de los estímulos que conducen a la muerte celular programada convergen en un único fenómeno: la permeabilización de la membrana externa de la mito- condria, un órgano de la célula. Este suceso, añade la investigadora del CSIC, se considera un punto de no retorno hacia la muerte celular, porque la permeabilización libera una serie de proteínas que activan las caspasas, un tipo de proteasa a las que se considera responsables de la apoptosis No obstante, diversos tumores presentan defectos genéticos que impiden la activación de las caspasas, lo que les permite superar ese punto de no retorno y evadir la muerte celular.