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74 CULTURAyESPECTÁCULOS MARTES 19 s 6 s 2007 ABC Casi todo valía y la tarea era dura: pintar de colores una ciudad (y un país) recién salido del blanco y negro que diría Rosendo, uno del rollo) de ser y de estar. Con los ojos y los oídos muy abiertos. Casi todo valía y la tarea no fue pequeña: pintar de colores una ciudad (y un país) recién salido del blanco y negro, aquel de Gil de Biedma, aquel de las calles de un invierno poblado de infelices gabardinas Con estas eclécticas y siempre vitalísimas arcillas, a primeros de año la Comunidad organizó una muestra (diseñada por Blanca Sánchez y Sigfrido Martín Begué) que tanto tuvo de recopilación como de homenaje a la Movida. Volvieron a sonar las guitarras en la madrugada de la sala El Sol, y los chicos (cuarentones como poco) creyeron que volvían a estar enamorados de la moda juvenil. Lo que fue esta muestra, que en general valió muy bien como botón de aquellos días, ha sido recogido en un catálogo que hoy mismo (21.30 h. se presenta en el mencionado garito de la calle Jardines. Pasemos mínimamente lista, aun a riesgo de olvidos, a esta singular tripulación que puebla las casi ochocientas páginas del catálogo. Por el apartado de Artes Plásticas desfilan a ritmo, quizá, de La estatua del Jardín Botánico de los Radio Futura, tipos y tipazos como Ceesepe, Costus, El Hortelano, Javier de Juan, Mariscal y Guillermo Pérez- Villalta, entre otros. Una época tan marcada por la imagen (entonces siempre valió más que mil palabras) tenía por supuesto que dejar un material fotográfico importante como el desarrollado por García- Alix, Ouka Lele, Pérez- Minguez, Jordi Socías, Miguel Trillo... gente siempre con el objetivo muy claro. Pero también hay que ponerle banda sonora a este catálogo. Por ello, y con notas introductorias de Jesús Ordovás (un rollo más, un masaje más) y artículos de Alaska, Nacho Canut, José Manuel Costa (gracias por repetirlo, maestro, lo más importante fue la gente) Granados, de Mamá, Loquillo, El Zurdo, Sabino, en fin, una nómina de antología. Cierran el volumen los apartados del diseño gráfico y la ilustración, de la moda, la arquitectura, la literatura y el cine. Veintimuchísimos años después, la vida y otras sustancias igual de adictivas y peligrosas han ido poniendo a todos en su lugar. Fueron años vividos a El Sol que más calienta Personajes a la salida de un concierto de rock de Guillermo Pérez Villalta (1979) El tiempo fija la Movida Hoy se presenta en la madrileña sala El Sol el catálogo de la exposición La Movida que, organizada por la Comunidad, rindió homenaje a primeros de 2007 a aquellos intensos y creativos años ochenta MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Antes de llegar al oasis de las barras de los bares, antes incluso de aquel mar de revistas y aquel océano de fiestas, la Movida había echado raíces en los corazones de docenas de jóvenes, apenas quinceañeros cuando la Naturaleza tuvo a bien que el viejo régimen pasara, quién sabe si a mejor, pero seguro que a otra vida. Aún no eran los ochenta y ya desde la cubierta de aquel castizo y transgresor portaaviones que era el Rastro madrileño partían cada domingo las escuadrillas juveniles para surcar los aires de la modernidad, que inmediatamente fue posmodernidad, y hacer de la rebeldía cultural y social su causa. Se trapicheaba con fanzines, se intercambiaban discos, Cartel de Ceesepe para la inverosímil Pepi, Luci, Bom... de Pedro Almodóvar se sacaba brillo a los imperdibles del inconformismo, y las ideas eran tan refrescantes como la espuma de la cerveza de la Bobia: aquel bar donde las gambas, en vez de ir con gabardina, vestían chupa de cuero. la movida no tuvo horarios, ni fecha en el calendario. No hubo partidas de nacimiento ni asambleas fundacionales. Cada cual la vivió cómo, dónde y cuánto pudo. Fueron miles de individualidades que en un instante coincidían en un estribillo, ante un cuadro, en un fotograma de Almodóvar, una pincelada de Ceesepe, en el negativo de García Alix o a la sombra de un (a) adolescente en flor. Hubo muchos nombres, y muy propios, pero también centenares de militantes de base la gente luego llamada la peña que sudaban la tinta china del rock and roll en el Martín y en el Rockola, que le tiraban los tejos a la chica de ayer en el Penta, que enloquecían escuchando Onda 2. Pero, por encima de todo, (y de todos) la movida fue una manera de vivir (o unas maneras, ¿Dónde estaba usted en el 77? ¿Dónde estabas tú en el 77? o, ¿dónde estabas tú el 9 de febrero de 1980, el día del concierto de homenaje a Canito? Porque