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90 DEPORTES El Real Madrid, campeón de Liga s El banquillo, un volcán LUNES 18 s 6 s 2007 ABC El sufrimiento de Capello El técnico fue perdiendo confianza con el presidente porque se sintió desnudo en los momentos críticos s Ha debido lidiar situaciones críticas en el vestuario, como el arrinconamiento de Beckham o Cassano J. ÁVILA MADRID. Cuando Ramón Calderón salió elegido en las urnas, a primeros del mes de julio, Fabio Capello sabía que se metía en una piscina llena de tiburones. Lo que desconocía el entrenador italiano era el tamaño de los dientes de sierra de los bichos. La mayoría del madridismo avaló la llegada del técnico para poner orden en un vestuario acomodado plácidamente en contratos millonarios y recuperar el juego de un equipo a la deriva en tres años de descomposición futbolística. El presidente lo entregó todo el poder imaginable y puso todos los mecanismos del club a su servicio. Pese a este escenario, su fama de hombre rígido, de entrenador exigente, de italiano testarudo no fue suficiente para escapar del tsunami continuo que es el Real Madrid. Capello lo pasó mal desde el primer momento. Tuvo que lidiar un carrusel de problemas desde que aterrizó en el club. Llegaba al Madrid con el cartel de cirujano y se vio obligado a utilizar el bisturí enseguida para extirpar los quistes que detectó en el vestuario. El primero fue Ronaldo. Con el brasileño mantuvo una relación infectada de tensión, que salpicó incluso la convivencia en el vestuario hasta que fue traspasado en el mercado de invierno al Milán. Se metió hasta la cintura en un charco repleto de fango cuando decidió por su cuenta y riesgo apartar del equipo a David Beckham a primeros de año porque se había comprometido con los Angeles Galaxy para la próxima temporada. David ya no jugará más con nosotros. Sólo se entrenará. Necesitamos jugadores que estén pensando en nuestros intereses. Y él no lo está sentenció de manera espontánea en una rueda de prensa a espaldas de sus superiores. Este capítulo le costó un tirón de orejas de la presidencia y de la dirección deportiva hasta el punto de dar marcha atrás y rehabilitar el futbolista inglés. En medio de la travesía manejó, con distinto éxito, los peliagudos casos de arrinconamiento de Iván Helguera, los desplantes consecutivos de Antonio Cassano, la negativa a jugar de Emerson ante el Bayern, el desmayo futbolístico de Míchel Salgado, los desmadres de Robinho, los despistes de Roberto Carlos... Hasta la incontinencia verbal de Ramón Calderón, quien un buen día puso el vestuario patas arriba durante una conferencia en una Universidad privada madrileña. Tampoco ha sido sencillo el camino deportivo, siempre minado de mediocridad y elevadas dosis de fortuna. Fabio se vio obligado a construir un equipo completamente nuevo y a rescatar valores intrínsicos del club como la casta, el honor, el orgullo... que habían sido dilapidados en la etapa del florentinato y de la galactización Una misión compleja, que se vio entorpecida por la elaboración tardía de la plantilla con motivo de las elecciones presidenciales y por el bajo rendimiento inicial de los fichajes de su confianza como Fabio Cannavaro, Emerson o Diarrá. La primera parte de la temporada transcurrió entre tinieblas. El Real Madrid dejó esca- En el fango hasta la cintura Escapan 17 puntos