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ABC LUNES 18- -6- -2007 El Real Madrid, campeón de Liga s El partido 3 1 DEPORTES 81 Real Madrid Mallorca Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Salgado, Cannavaro, Sergio Ramos, Roberto Carlos; Beckham (Reyes, m. 65) Diarra, Emerson (Guti, m. 46) Robinho; Raúl y Van Nistelrooy (Higuaín, m. 32) Mallorca (4- 4- 2) Moyá; Héctor, Ballesteros, Nunes (Ramis, m. 36) Navarro; Jonás, Pereyra (Trejo, m. 88) Basinas, Varela; Víctor (Maxi López, m. 67) y Arango. Árbitro: Muñiz Fernández. Mostró tarjeta amarilla a Víctor, Jonás, Roberto Carlos, Guti, Reyes, Ballesteros, Maxi y Salgado. Goles: 0- 1. m. 16: Varela. 1- 1. m. 68: Reyes. 2- 1. m. 80: Diarra. 3- 1. m. 83: Reyes. Otra noche cargada de angustia y de éxito El público sufrió como nunca hasta el gol de Diarra y estalló con el de Reyess Fría despedida para Roberto Carlos y más cariñosa para David Beckham. Beckham, divorciate y quédate s El pitido final desbordó todas las previsiones JULIÁN ÁVILA MADRID. Noche de mucho miedo. Y de más dodotis El gol de Varela en la primera parte derrumbó de un plumazo el ambiente festivo que inundó la antesala del partido. Los rostros sonrientes y los cánticos victoriosos cambiaron de registro. Un vistazo a la grada más cercana servía para corroborar la mutación. Los más debiles no podían ocultar su desencanto. Cara larga, rictus serio, las manos revolviendo los cabellos y muy pocas ganas de hablar con el compañero de localidad. Otro desafío a la suerte, pensaron la mayoría. Otro pulso a la ley de la gravedad. La gente aguantó el tostón de su equipo hasta el minuto cuarenta. Harta de desidia y de la propuesta de su entrenador tomó las riendas del partido. Del ¡Capello quédate! de La Romareda se pasó al ¡Guti, Guti, Guti! El centrocampista no había entrado una vez más en los planes del italiano en detrimento del músculo y de la destrucción, perso nificada en Diarrá y Emerson. ¡A sus órdenes! pensó. Y Guti salió a calentar El descanso no mitigó el miedo de los madridistas. El Madrid siguió atrapado en su empanada mental y creció el desasosiego. El reloj no caminaba. Volaba como Fernando Alonso en su F 1. Hasta Rafa Nadal se comía las uñas en una zona VIP del estadio. Menos entendía un Tom Cruise que se había desplazado hasta Madrid para participar en la fiesta que había programado su amiguísimo David Beckam en un local de la capital. El gol de Reyes levantó al Bernabéu. El mismo guión del partido ante el Español, el Deportivo o el Recreativo. Faltaba el golpe de gracia. La estocada hasta los gavilanes. Y la puso Diarra. El de Mali remató un saque de esquina. Respiró el Madrid, enloqueció el Bernabéu. Saltó el banquillo, en el palco se perdieron las formas en el palco. Con el tanto de Reyes llegó el éxtasis. El césped quedó inundado Quedaban ocho minutos, pero ya no hubo partido. La hoja de ruta se había cumplido al dedillo. Y el Real Madrid era campeón Menos tacto tuvo la grada con la historia. Se olvidó de Roberto Carlos. Once años de servicios merecían un reconocimiento más sonoro y más visual. Colgaban muchas pancartas alusivas al éxito. Ánimos para el presidente, para el entrenador. Sólo en una, y compartida, se rendía homenaje al brasileño. Roberto David el Bernabéu será siempre vuestra casa El resto de sábanas hacían referencia al de siempre. Beckham, divorciate y quédate Beckham quédate un año más para ganar la Copa de Europa José Antonio Reyes, de denostado a salvador Hace semanas que José Antonio Reyes conoce el veredicto del Real Madrid: que debe volver al Arsenal porque el Madrid ha rechazado el derecho de compra. Su irregular temporada le había colocado de patitas en la calle. Era suplente desde hace muchos partidos y sólo ha aparecido en la recta final de los encuentros en los que su equipo estaba con el agua al cuello. Anoche tocó salir, una vez más, a arreglar el desaguisado inicial. Y vaya si cumplió. El sevillano levantó el ánimo de su equipo con el primer gol y dio la puntilla. Había pasado de denostado a salvador. Corrió como un poseso cuando logró el segundo tanto de su cuenta particular. Liberaba una carga de ansiedad importante y se reivindicaba como jugador de fútbol de elite. Y el público se lo agradeció al final de partido de manera muy sonora, mientras su familia era incapaz de contener las lágrimas en la grada. Se va del Real Madrid sin rencor, aunque la próxima temporada podría seguir dando guerra deportiva a pocos kilómetros del Bernabéu, defendiendo los colores del Atlético de Madrid. Fue su primera y última noche, la más feliz, como madridista. que no es la suya- -tuvo el segundo gol en su pierna derecha en el minuto 55, pero el remate se le marchó fuera. Se creció el Mallorca. Sus contragolpes hacía más daño que los arreones blancos. Beckham lanzó una falta contra la parte alta del larguero y Capello quemó su último cartucho con la entrada de Reyes por un Beckham renqueante. Volvió a aparecer su flor. Su inmensa flor. Reyes empató el partido en el primer balón que tocó, tras una buena acción de Higuaín. El Madrid renació. Lo buscó entonces con ahínco, con los avales de los últimos partidos... y lo consiguió. En la salida de un córner. En un cabezazo de Diarra que en la primera parte había sido gritado por su afición. El árbitro perdonó la roja a Reyes y el sevillano lo agradeció con su segundo tanto y el comienzo de la fiesta. El actor Tom Cruise y el tenista Rafa Nadal saltaron como entusiastas en sus localidades VIP y en el palco se perdieron hasta las formas Moya hace una estirada inútil ante el primer gol marcado por Reyes (en presencia de Raúl) anoche en el Santiago Bernabéu EFE