Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 18- -6- -2007 TOROS www. abc. es toros 75 José Tomás da la vuelta al ruedo con la Monumental abarrotada hasta la bandera de veinte mil seguidores, defensores de la Fiesta Nacional ELENA CARRERAS Y el mito se hizo carne en Barcelona ZABALA DE LA SERNA BARCELONA. La ovación subió como un géiser azul desde el rojo volcán de la Monumental de Barcelona. Irrumpía en el ruedo canela José Tomás, impávido y silencioso como se fue. Ni un gesto sobre el terno azulado eléctrico, de oro de nuevo bordado. Cinco años de ausencia quedaban atrás en el lento paseíllo. Fundían las palmas ardientes el silencio espumoso de la espera. Una gaviota blanca surcaba la plaza imponiendo paz; Tomás, ya en el callejón, no movía un músculo del enjuto rostro, clavados los pómulos, hundidas las cuencas de los ojos, más delgado el enfibrado cuerpo de junco. El ensordecedor clamor de veinte mil almas lo empujó al tercio, montera en mano, con la solemnidad de siempre, el capote a rastras, la sonrisa tímida. El mito se hacía carne de nuevo en los ruedos. Y habitó entre nosotros. Los clarines levantaron el telón de la ceremonia, tras un buen toro de Núñez del Cuvillo que Finito de Córdoba había toreado con la expresión inexpresiva de trazar más líneas que curvas. J. T. acarició el capote con las yemas de los dedos y dos verónicas ralentizaron el tiempo perdido. Los oles brotaron con una fuerza atronadora que acallaba y alejaba los gritos provocadores de los animalistas de la calle. Nada para cómo ya había enronquecido el ambiente en un quite por gaoneras en el turno de Fino. Nada para cómo surgieron en un quite de impertérritas chicuelinas que lamían los machos de la taleguilla. Nada para cómo rugieron los trincherazos suaves de apertura de faena. Trincheras sin tralla. Todo temple en los medios, barrió la arena en derechazos de pureza descarnada, ligados y profundos, con los vuelos. En el remate de la serie el nuñezdelcuvillo, que no era tonto ni tonta, y por el izquierdo picaba, se revolvió y volteó al tótem de Galapagar, que rodó y rodó en croqueta enharinada por el suelo. Los pitones, (Pasa a la página siguiente)