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ABC LUNES 18 s 6 s 2007 La UE debate su futuro INTERNACIONAL 35 España se suma al minitratado francés para la UE con una propuesta conjunta Para evitar malentendidos, lo primero que dice la iniciativa hispano- francesa es que se apoya totalmente los esfuerzos que está haciendo el Gobierno alemán ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. Para asegurarse de que se pone toda la carne en el asador, la Presidencia alemana ha elegido la fórmula de un cónclave anoche de los ministros de Asuntos Exteriores, previo a la reunión formal que estos celebrarán hoy, con el lema no escrito de dirigir todas las presiones sobre Polonia, que es el país cuyas reticencias han generado mas inquietud. La novedad fue la noticia de una iniciativa franco- española que se presentaba como un mecanismo para desbloquear la situación, lo cual era la mayor evidencia de que a la hora de reunirse ayer tarde para cenar, seguía bastante bloqueada. Para evitar malentendidos, lo primero que dice la propuesta presentada ayer es que se apoya totalmente el esfuerzo que está haciendo el Gobiernos alemán, puesto que en realidad es a Alemania a quien corresponde dirigir el debate. A su llegada, el ministro Miguel Ángel Moratinos explicó que se trata de un texto en el que se plasma un esfuerzo común para sacar a Europa del estancamiento por parte de un país que apostó por el sí, como España, y el que carga con el más sonoro no, que es Francia. Es una plataforma de mínimos, la definición de lo que el nuevo presidente francés Nicolas Sarkozy ha presentado como un minitratado En lo esencial, sin embargo, esta plataforma no explica cómo resolver las reticencias de los polacos, pero sí que hace hincapié en otros asuntos que han interesado desde siempre a España y mucho al actual presidente francés en su anterior época de ministro, para consagrar la toma decisiones por mayoría en vez de por unanimidad en asuntos de Interior y Justicia. Los ministros pretenden dejar las cosas todo lo avanzadas que se pueda, para que la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del jueves y viernes pueda concluir con al menos una imagen de serenidad. Después del Consejo de ministros del lunes, el martes se reunirán Sarkozy con Tony Blair, que asistirá a su ultima cumbre el jueves, y con su sucesor, Gordon Brown, a quien va a corresponder gestionar el acuerdo al que se llegue. Blair se había comprometido a llevar el tratado constitucional a referéndum. El miércoles aún habrá las últimas reuniones bilaterales en distintas direcciones, para ver si se puede llegar al jueves con gran parte del camino allanado. La posición polaca se percibe como desconcertante, porque no está sustentada en argumentos coherentes. A diferencia de España, que se emparejaba con este país en número de habitantes cuando se empezó a negociar la nueva fórmula de toma de decisiones, Polonia se ha quedado estancada en 37 millones de ciudadanos. España tiene ahora casi un 20 por ciento más de habitantes y sigue creciendo, con lo cual crece también su peso en los mecanismos de voto y está más cómoda con la propuesta del tratado de lo que lo podía estar entonces. Pero la idea de introducir ahora un cálculo basado en la raíz cuadrada de la población es vista como un pretexto para obstaculizar las discusiones. La república checa mantiene una posición de estricto alineamiento con Polonia, aunque se considera una posición testimonial de apoyo a un país con el que le unen intereses estratégicos. En todo caso, la presidencia alemana ha pedido a los países que reserven también la noche del viernes en los hoteles donde se alojan los presidentes en Bruselas, porque al parecer Angela Merkel no piensa dejarles regresar a sus capitales hasta que lleguen a un acuerdo. Alberto Sotillo EUROPA DESCUARTIZADA omo dijo el descuartizador de Boston: Vayamos por partes Tal parece la reflexión que se hacen quienes quieren esquilmar la Constitución europea. Algunos socios proclaman que sólo tienen algún que otro reparo parcial, pero amenazan con el veto. Y esperan así descuartizar el Tratado entre todos, y pasar así a la historia como quienes enterraron de una vez por todas a la Unión. El problema no está en Francia. Ni siquiera en el Reino Unido, que es el hereje necesario. La crisis viene de los nuevos socios, de esos países como Polonia o la República Checa, que no entienden los mecanismos sutiles, pero básicos, sobre los que se basa la Unión. La UE es un gran negocio- -esto sí lo comprenden los nuevos socios a los que les está llegando un inmenso chorro de dinero. Pero para que el negocio exista es imprescindible compartir soberanía. Y ésta parece una condición inasumible para unos Estados a los que les cuesta olvidar el trauma de su antiguo vasallaje a la URSS en el Pacto de Varsovia. Pero la UE nació también de la superación de la historia. Si Francia y Alemania no hubiesen ido más allá del trauma de sus varios siglos de guerras, no habría Unión, sino más guerra. A veces parece que lo que necesitan los actuales dirigentes polacos no es un Consejo Europeo, sino un buen diván de psicoanalista, que les libere del trauma de su más reciente historia. Existe el muy probable peligro de que la UE no se reponga jamás de la Ampliación. O que tenga que reinventarse para salir del marasmo. Pero, a corto plazo, el único camino para sortear la crisis es aprobar un Tratado concebido para agilizar la toma de decisiones en un club ampliado, heterogéneo y bajo inminente peligro de parálisis. España no tendría que cruzarse de brazos frente al descuartizador. Una de las prioridades de nuestro país, por ejemplo, es la creación de un espacio único de seguridad y justicia, en el que hacer frente a los retos de la inmigración y combatir el terrorismo. Un objetivo perdido si no hay un nuevo Tratado que elimine el veto en la materia. La inmigración, la seguridad, el euro y el buen negocio no se defienden con nacionalismos propios del diván del doctor Freud. C La posición polaca se percibe como desconcertante, porque no está sustentada en argumentos coherentes Plataforma de mínimos