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92 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 17 s 6 s 2007 ABC POPULAR Madrid Encanto Concierto de Dulce Pontes. Lugar: Teatro Albéniz, Madrid Dibujos en la arena LUIS MARTÍN Era muy difícil superar las barbaridades acometidas con el experimento Morricone pero, contra todo pronóstico, tres años y medio más tarde, el repertorio de la cantante Dulce Pontes ha empeorado cualitativamente. Dulce presenta ahora un espectáculo de variedades en el que rige el principio de Juan Palomo: ella toca el piano, ella canta, baila, compone y también produce. La filosofía rupturista que, antaño, algunos entendimos esquiva, me sabe mal admitirlo, ahora es puritita confusión, un disparate de dimensiones mayúsculas. El corazón tiene tres puertas título del espectáculo, se apoya en un disco recientemente publicado y disfrutable en buena parte de su temario. En la escena, el asunto adquiere, sin embargo, tintes surrealistas. Un bolillo placébico para los incondicionales y una propuesta verde, de esas que Dulce Pontes DANIEL G. LÓPEZ echan en falta suelo firme, para el resto del mundo. Y eso por decirlo de un modo amable, que la indeclinable querencia por el grito de Dulce Pontes po- Dulce Pontes presenta un espectáculo de variedades en el que rige el principio de Juan Palomo ne a prueba la paciencia del monstruo que muchos llevamos dentro. Y es que, a rebufo del despropósito conceptual de lo diverso, Dulce Pontes ha decidido tocar el piano y cantar- -es un decir- -como Björk, bailar una muñeira mutante, acometer un fado cortesano, otro de aliento acongojado y, finalmente, acabar en los brazos de aquellas elaboraciones de scat que la cantante Clare Torry grabó en el disco The dark side of the moon de Pink Floyd. De alucine. El grupo acompañante, que crece y se aquilata a voluntad, es una interesante traslación instrumental de esa filosofía que aúna lo aprendido en la propia tierra con lo admirado en el resto del mundo. Lástima que muchos dispongamos de demasiadas ocasiones precedentes de veladas arrasadoras como para saber que ésta naufragó hasta el desastre. En suma: desde el vestuario de Dulce- -que, cuanto menos, puede aspirar a un Goya si algún día se estrena la segunda parte de Juana la Loca al inasible repertorio, es complicado discutir que nada se hubiese perdido prescindiendo de tan voluntarioso como poco logrado experimento. Su endeble huella artística se disolverá con la misma facilidad de los dibujos en la arena del mar. Adrià prueba un plato en su cocina de El Bulli EFE El Bulli, sucursal de la Documenta A las ocho y media de la tarde de ayer, el restaurante El Bulli, en Rosas (Gerona) se convirtió en el Pabellón G de la Documenta de Kassel. Invitado por esta feria artística, Ferran Adrià ha querido que su aportación sea su actividad creativa diaria en el restaurante, adonde acudirán comensales invitados por la Documenta