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90 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos DOMINGO 17- -6- -2007 ABC Mick Jagger, cantante de los Rolling Stones, y Keith Richards, durante el concierto que ofrecieron el miércoles pasado en Fráncfort AFP Hasta que la muerte los separe Sus satánicas majestades están de nuevo en la carretera The Rolling Stones retoman el jueves en el Estadio Olímpico de Barcelona los conciertos que suspendieron el verano pasado. San Sebastián, Madrid y El Ejido completan el plan de ruta DAVID MORÁN BARCELONA. Cuarenta y tres años han pasado desde que su primer álbum, inocente reflejo de su devoción por el rythm n blues y los sonidos negros, salió a la venta y, como reza la canción y corrobora el socorrido tópico, The Rolling Stones siguen teniendo el tiempo de su lado. Cada vez les queda menos, de acuerdo, pero el que tienen lo aprovechan como pocos. Se autoproclamaron la más grande banda de rock n roll a finales de los sesenta y, desde entonces, ahí siguen, dándole vueltas al ser o no ser de su leyenda y deshojando una margarita en la que cada día crecen nuevos pétalos. ¿Morir sobre el escenario? Eso sí que sería un buen hándicap para dejarlo anunció hace poco el socarrón Keith Richards, pirata de vocación y pulmón de una banda que el próximo jueves, 21 de junio, desembarcará en el Estadio Olímpico de Barcelona para emprender una nueva gira por la península. Otra más. San Sebastián (23 de junio) Madrid (26 de junio) y El Ejido (30 de junio) completan la hoja de ruta. Se trata, de hecho, de la continuación del tour que debería haber pasado por la península el pasado verano y que se vio truncado por el ya célebre episodio de Keith Richards y el cocotero. Seguro que lo recuerdan: el guitarrista se precipitó desde lo alto de un cocotero de un lujoso complejo hotelero de las islas Fidji, impactó contra el suelo y un coágulo en la cabeza obligó a suspender sus actuaciones programadas en Barcelona y Madrid. Semanas más tarde, una inoportuna afonía de Mick Jagger se llevó por delante los conciertos de Valladolid y El Ejido. Cuatro de cuatro, cabreo generalizado y todos los seguidores con un palmo de narices. El viento sopla de nuevo a favor para Jagger, Richards, Ron Wood y Charlie Watts quienes, animales de costumbres, llegan para presentar A Bigger Band álbum publicado en 2005 que, sorpresa, aportaba los primeros picos de intensidad a un encefalograma creativo que permanecía plano desde, pongamos, Bridges To Babylon (1997) Llegan con un nuevo álbum bajo el brazo, sí, pero hace tiempo que The Rolling Stones dejaron de lado las ataduras del presente para recrearse en la voltereta histórica, los pellizcos a la memoria y los nutrientes del pasado. Es ésta su quinta década en activo y tres de ellas las han pasado revisando las dos primeras. Sólo los surcos cada vez más profundos que atraviesan sus rostros y los achaques propios de la edad parecen atender a la lógica del paso del tiempo. Así, con el pasado en conserva y el presente en busca y captura, los Stones siguen forzando la máquina y aportando nuevas lecturas a la definición de inmortalidad. ¿Retirarnos? No sabemos hacer otra cosa han llegado a asegurar recientemente. Lo que ya ni siquiera se molestan en decir es si ésta será o no su última gira. Por si acaso, la prensa ya afila titulares. Se hablará, claro, del mastodóntico escenario principal, de la proximidad de ese entarimado secundario al que se desplazan para buscarle las cosquillas a Street Fight Man y Midnight Rambler de los 95 trailers articulados que necesitan para trasladar todo el material, de los quinientos operarios necesarios para completar el montaje... Se hablará de The Rolling Stones como corporación del mundo del espectáculo, aunque también habrá quien prefiera fijarse en esos prestidigitadores del rock and roll que repartían amor en vano, mostraban simpatía por el diablo, preparaban banquetes para los mendigos y te invitaban a derrochar toda la noche a su lado. De todo esto apenas queda ni rastro, pero ahí están, cuidadosamente plastificadas, las gloriosas páginas que dejaron escritas en tinta y sangre entre finales de los sesenta y principios de los setenta. Su historia está repleta de tópicos y clichés, pero también de imprescindibles pasajes que capturaron y definieron el paisaje de una época: el empacho psicodélico de Their Satanic Majesties Request (1967) la cruda apropiación del blues de Beggars Banquet (1968) los borbotones de rabia y dolor que se escapaban de Let It Bleed (1969) las legendarias sesiones del no menos legendario y genial Exile On Main Street (1972) ¿Qué más puede hacer un chico pobre que cantar en una banda de rock n roll se preguntaba Mick Jagger en Street Fight Man De pobres ya no tienen ni un pelo aunque, eso sí, siguen cantando y lanzándose de cabeza a la carretera para alimentar la mitología del rock y tratar de ganarle la partida al paso del tiempo. Y, lo que son las cosas, cada nueva gira llega acompañada de alguna noticia Pasado en conserva La gira española 21 de junio: Barcelona (Estadio Olímpico Lluís Companys) 23 de junio: San Sebastián (Estadio de Anoeta) 28 de junio: Madrid (Estadio Vicente Calderón) 30 de junio: El Ejido, Almería (Estadio Santo Domingo)