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42 INTERNACIONAL Elecciones legislativas en Francia DOMINGO 17 s 6 s 2007 ABC cial. Conforme avanzó la campaña, se puso en evidencia que Royal y Hollande no sólo decían cosas distintas, si no que se evitaban física y llamativamente. En sus contactos con la prensa, Hollande no dudaba en coger por el hombro a simpáticas periodistas. Por su parte, los portavoces de Ségolène reconocían en público que la pareja estaba en crisis. En un ataque de sinceridad, Ségolène, en una rueda de prensa, llegó a pedir en matrimonio (civil) a su compañero de hecho, sugiriéndole una boda en una isla lejana. Poco elegante, Hollande respondió a la demanda en un tono apenas chistoso, afirmando que esa proposición le parecía una locura, resumiendo su relación son Ségolène con esta frase ¿cruel? ¿cínica? Una pareja, dos libertades Ante la crudeza de tales comentarios, el alejamiento de la pareja, en público y en privado, tomó una rara violencia. Las dos mujeres que cubrían para Le Monde la campaña electoral cuentan un encuentro brutal entre el más íntimo de los consejeros de Ségolène y Hollande. La candidata hacía saber al primer secretario que nunca volvería a ver a sus hijos, si el primer secretario hacía campaña a favor del retorno político de un posible rival de la candidata... En la recta final de la campaña, los más inquietantes rumores se sucedían a ritmo de infarto de miocardio. Hollande sería el padre del hijo por venir de una periodista que había cubierto la actualidad socialista. Ségolène habría intervenido ante el director de la tal periodista exigiendo su destitución. El divorcio político atizaba el fantasma del divorcio conyugal. Los hijos de la pareja tomaron partido por la madre y candidata derrotada. Las familias socialistas se consideran víctimas de las tribulaciones sentimentales de una pareja de ambiciosos trepadores, descarriados en el lecho. Una pareja, dos libertades Royal y Hollande, juntos en público. Una imagen ya nada frecuente desde el terremoto de las presidenciales francesas AP Socialismo despechado Las desavenencias políticas y sentimentales de la pareja Ségolène Royal (candidata a la Presidencia) -François Hollande (primer secretario del PS) ahondan la crisis ideológica, cultural, táctica y estratégica del PS francés POR JUAN PEDRO QUIÑONERO PARÍS. El bikini, las señoritas periodistas, la fiscalidad de las parejas de hecho y las desavenencias políticas y sentimentales de la pareja que forman los socialistas Ségolène Royal y François Hollande han hecho más honda la crisis ideológica, cultural, táctica y estratégica en el PS francés. La historia comenzó el verano del 2006, cuando Royal fue fotografiada en bikini azul, sonriente, cuando los sondeos la cotizaban como candidata victoriosa a la presidencia de la República. ¿Aceptó Ségolène ser fotografiada a cierta distancia? En cualquier caso, nunca se querelló por violación de su intimidad. Y sus tímidas protestas fueron pronto enterradas, a la luz de la saludables rentas de unos sondeos al alza, consecuencia de la belleza modernidad y audacia de una posible presidenta de la República. Sin embargo, durante tres meses, en el PS, en los pasillos de la Asamblea Nacional, las imágenes de Ségolène en bikini, sola, sin hijos, esbelta, sonriente, fueron motivo de incontables comentarios irónicos, seguidos de un largo rosario de rumores casi siempre endemoniados sobre las aventuras nada conyugales de François Hollande. No es un secreto que el primer secretario del PS, simpático, vividor, adora alargar las comidas de trabajo con señoras y señoritas periodistas preferentemente jóvenes. Y que también él aspiraba a la candidatura socialista a la presidencia de la República francesa. Cuando los sondeos impusieron a Ségolène al PS, a sus rivales, incluso a su compañero, padre de sus hijos, primer secretario del PS, la guerra sucia, vía internet, entró en una fase aguda. Se atribuyeron a Hollande varios romances y casi otros tantos a Ségolène. Rumores pronto barridos con un gesto de desprecio. Hasta que los rumores se transformaron en algo mucho más grave. Cuando Ségolène instaló su propio equipo de campaña, en el bulevar Saint- Germain, los sucesivos portavoces de Ségolène dejaron caer: Bueno, ya saben ustedes... Hollande está poniendo zancadillas a Ségolène Arnaud de Montebourg, portavoz oficial de la candidata, fue más lejos, en una emisión de TV: El único defecto de Ségolène es su compañero Por vez primera, las disputas conyugales de la pareja Royal- Hollande estallaron a la luz pública, percibiéndose como un problema político de fondo, agravado por la publicación en Le Canard echaînè de sus declaraciones de la renta. La pareja de hecho RoyalHollande declara los impuestos a través de una sociedad especialmente creada con el fin de desgravar más, beneficiándose de una fiscalidad espe- Un bikini azul Disputas conyugales han derivado en un problema político de fondo al estallar a la luz pública La familia como arma arrojadiza J. P. Q. PARÍS. Ségolène tiene en su mano una granada. Le ha dicho a François Hollande: Si te atreves a apoyar a Lionel Jospin, como candidato a presidente, contra mí, no volverás a ver nunca a tus hijos. Raphaëlle Bacqué y Ariane Chemin, cronistas en Le Monde autoras del libro La femme fatale (Albin Michel) ponen en boca de Julián Dray, consejero íntimo de Ségolène Royal, esa frase textual, para explicar mejor hasta qué punto las desavenencias conyugales entre Ségolène y su compañero, se convirtieron en un campo de minas políticas durante la reciente campaña electoral. En ese mismo libro se cuenta una reunión en un famoso restaurante, Lipp entre Hollande y otros dos consejeros, concluida con una misteriosa llamada de teléfono. Tras esa llamada, Hollande, en plena campaña, abandonó precipitadamente la cena. Quiere el rumor que esa llamada le anunciase el nacimiento de un niño, del que sería madre una conocida periodista que atizó los celos bien conocidos de Ségolène. Ségolène y Hollande han presentado una querella contra las autoras de La femme fatale Pero la historia circula mucho más allá y ha sido objeto de incontables exégesis periodísticas, radiofónicas, audiovisuales, con prolija profusión de datos íntimos sobre las infidelidades y diversas desavenencias conyugales.