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24 ESPAÑA CONSTITUCIÓN DE LOS AYUNTAMIENTOS ETERNA BISAGRA EN BALEARES DOMINGO 17 s 6 s 2007 ABC Munar, el enigma que siempre gana Desde su nacimiento en 1982, Unión Mallorquina no ha pasado de ser una fuerza minoritaria, pero la llegada de María Antonia Munar supuso un cambio ideológico y la conversión en una formación bisagra que ya ha pactado con todos POR JOSEP MARIA AGUILÓ PALMA DE MALLORCA. Desde hace ya más de una década, en Baleares gane quien gane las elecciones, siempre acaba ganando Munar, la líder de Unión Mallorquina (UM) A pesar de llevar más de dos décadas en la actividad política, y de haber sido, por ejemplo, alcaldesa del pequeño municipio mallorquín de Costix o consejera de Cultura en uno de los primeros ejecutivos autonómicos con Gabriel Cañellas, María Antonia Munar es todavía un enigma para casi todos los analistas políticos isleños y para la mayor parte de los ciudadanos de las Islas. Quizás por ello es amada y odiada por igual, porque es difícil saber qué piensa sobre cualquier asunto que no tenga que ver con la política, o cuáles son sus aficiones, aparte de la lectura, o cuáles son las razones por las que actúa de un modo o de otro en su mismo partido. Licenciada en Derecho, casada y madre de un hijo, es una persona que siempre suele aparecer en sus intervenciones públicas y en las entrevistas como una persona fría y distante en el trato, lo que para quienes la valoran positivamente sería un signo de sofisticación y elegancia, mientras que para quienes son más críticos con ella lo interpretan como un signo de suficiencia o de engreimiento. Sus defensores suelen recordar que Munar ha defendido siempre con intensidad el valor de la mallorquinidad, la lengua catalana o los bienes patrimoniales y culturales de Mallorca, mientras que sus críticos, en especial los más acérrimos, suelen recordar sus cuando menos ambiguas referencias a la población inmigrante, que a veces han sido calificadas incluso de xenófobas, o la patrimonialización deliberada de valores y sentimientos que formarían parte de todas las personas que viven en Mallorca, con independencia de sus ideas políticas o su lugar de procedencia. María Antonia Munar, momentos antes de dar comienzo al consejo de gobierno de Unión Mallorquina, el pasado lunes El caso es que Munar es quien dirige los designios de UM, un partido que nació en octubre de 1982. En aquel momento sus estatutos decían que era una formación regionalista y de centro. La mayor parte de sus integrantes procedían entonces de la Unión del Centro Democrático, incluido su principal impulsor, Jeroni Albertí, que había sido el presidente del primer gobierno preautonómico con que contó Baleares. En sus primeros años de existencia, UM dio su apoyo de manera regular a la entonces AP y posteriormente al PP, tanto en el Gobierno autonómico como en la mayor parte de los ayuntamientos de Mallorca. Desde sus orígenes, UM luchó por ser la tercera fuerza en votos en Mallorca, por detrás del PP y del PSOE, y en dura pugna con el Partido Socialista de Mallorca (PSM) El cambio decisivo en esta formación se produjo en su quinto congreso, celebrado en 1992, cuando María Antonia Munar (Barcelona, 1955) fue elegida presidenta y el partido se declaró por primera vez de forma explícita como nacionalista, con lo que a partir de ese momento empezaría a compartir parte del ámbito electoral que hasta entonces era exclusivo del PSM, que desde su fundación en la segunda mitad de los años setenta se definía como nacionalista, y también empezó un lento distanciamiento del PP, que ha dado lugar desde entonces a que cada vez que los populares han perdido la mayoría absoluta en el Parlamento balear o en el Consejo de Mallorca haya tenido lugar un gobierno de centroizquierda en el Archipiélago. Quien ha conseguido que esta formación sea un auténtico partido bisagra, a la manera del antiguo Partido Liberal alemán, es Munar, que en 1995 accedió por primera vez a la presidencia del Consejo de Mallorca EFE La transformación En sus primeros años de existencia, Unión Mallorquina dio su apoyo de manera regular a AP y al PP Las tres instituciones clave, en manos de los socialistas La venganza que Munar va a llevar a cabo contra el PP se va a materializar en acuerdos de gobierno de UM con los socialistas en las tres instituciones más importantes de las Islas: el Gobierno balear, el Consejo de Mallorca y el ayuntamiento de Palma. En los tres casos, el dirigente que se hará con la presidencia- -alcaldía en el caso de Palma- -será socialista. El primer paso está ya dado, puesto que la socialista Aina Calvo preside ya desde ayer el Ayuntamiento de Palma de Mallorca con el apoyo de la coalición Bloc (formada por el PSM, IU, Los Verdes y Esquerra Republicana) y UM. Y la próxima semana UM confirmará su apoyo al PSOE para que la socialista Francina Armengol y el también socialista Francesc Antich presidan, respectivamente, el Consejo de Mallorca y el Ejecutivo autonómico, donde se repite el llamado Pacto de Progreso que gobernó entre 1999 y 2003. En las pasadas elecciones, el PP ha obtuvo nada menos que el 47 por cien de los votos, al borde de la mayoría absoluta que logró en 2003, pero se han peleado con Munar, y es ella quien, con un ínfimo apoyo por parte de la ciudadanía, tiene la llave para alcanzar el poder. gracias al apoyo que recibió del PSOE, el PSM, Izquierda Unida y Los Verdes. Cuatro años después, el pacto se repitió de nuevo en la institución insular, de nuevo con Munar como presidenta, que, a su vez, dio su apoyo al socialista Francesc Antich para que presidiera el Gobierno balear entre 1999 y 2003, bajo el llamado Pacto de Progreso. UM, no obstante, fue muy crítica con la medida más polémica de aquel gobierno, la implantación de la ecotasa. Fue en 1999 cuando, por primera vez, el PSOE presidió el Ejecutivo autonómico, que hasta entonces había estado siempre en manos del PP, primero de Gabriel Cañellas, luego de Cristòfol Soler y posteriormente de Jaume Matas. Y luego llegó el pacto con el PP entre 2003 y 2007 por el cual Munar ha sido la presidenta del Consejo de Mallorca. Pero ese acuerdo explotó durante la campaña electoral, con continuos enfrentamientos dialécticos entre populares y nacionalistas, por lo que cuando el pasado 27 de mayo se supo que el PP no había conseguido la mayoría absoluta en el Ayuntamiento de Palma de Mallorca, en el Consejo de Mallorca y en el Gobierno balear, cabían ya muy pocas esperanzas de que UM volvieran a pactar. Más información sobre los pactos poselecotales en: www. abc. es españa