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16 ESPAÑA CONSTITUCIÓN DE LOS AYUNTAMIENTOS NAVARRA DOMINGO 17 s 6 s 2007 ABC El PSOE y NaBai culminan su alianza en seis municipios navarros El candidato socialista en Sartaguda se proclama alcalde gracias al voto de ANV B. LÓPEZ PAMPLONA. Para unos, el cambio en Navarra reside en el pacto entre PSN- NaBai, y otros ven lo ven en un acuerdo PSNUPN. Entre tanto han sido varias las localidades en las que los socialistas han vuelto a obtener alcaldías con el apoyo nacionalista y en otros, éstos han investido alcaldes como contrapartida a ese apoyo. ANV por su parte, ha irrumpido en la alcaldía de ocho localidades. La capital, sin embargo, vuelve a ser para los regionalistas de UPN, merced a que el PSN no ha querido contar para ningún candidato con votos de ANV Así, Yolanda Barcina será por tercera vez alcaldesa. Uno de los ejemplos más polémicos de esos apoyos fue Sartaguda. El socialista José Ramón Martínez Benito, pese al expediente disciplinario abierto por el PSOE, se convirtió en alcalde al aceptar el voto del edil de ANV Martínez despla. zó de la alcaldía a UPN, la fuerza más votada. La decisión de aceptar el voto de ANV- -el del edil Gabriel Martínez- -conllevó también la petición de devolución del acta de concejal y la de dimisión. Los nacionalistas lograron las alcaldías en Barañáin, Zizur Mayor, Villava y Alsasua, mientras que los socialistas se hicieron con las de Burlada y Olite. Los concejales de Nafarroa Bai, PSN e Izquierda Unida cumplieron con el acuerdo alcanzado por las ejecutivas de los tres partidos para garantizar el acceso a la alcaldía en seis municipios a la lista más votada de entre esos tres partidos. Además, en este pacto entraron en juego otras dos alcaldías, las de Berriozar y Ansoáin. En ellas, los tres partidos acordaron facilitar el poder a la lista más votada del municipio. Así, Berriozar es para Nafarroa Bai y Ansoáin para el PSN. Instantes antes de la constitución del Ayuntamiento de Barañáin, dos miembros de la lista anulada de ANV ocuparon dos escaños de UPN y leyeron en euskera y castellano un comunicado. Mila Urbieta y Alberto López, de ANV fueron abucheados por el público y desalojados por la Policía Municipal. Durante la toma de posesión de las actas de concejal, el más joven de la Corporación, Juan Pablo Gómez, de UPN, fue insultado en varias ocasiones por una persona del público vinculada a ANV El edil regio. nalista respondió a las acusaciones de ladrón lanzando un beso. En la calle, entre fuertes medidas de seguridad, unos 30 simpatizantes de ANV se concentraron frente al Ayuntamiento. La voluntad de cambio Germán Yanke mo si fuese un dogma o una conclusión científica, que el hecho de haber obtenido el 23,6 de los votos significa que los navarros los quieren en el Gobierno? Más bien son el PSOE y los nacionalistas los que quieren el cambio. Pero no, en el fondo, el mismo cambio. Nafarroa Bai quiere estar en el Gobierno como un paso más para acercarse, tácticamente, al cumplimiento de su programa, que no sería inmediatamente el de la coalición gobernante. El proyecto de unificación con el País Vasco (con el resto de los territorios de Euskal Herria según la terminología de Nafarroa Bai) se acercará si el Gobierno de Navarra tiene influencia nacionalista en Educación y Cultura, si se va imponiendo la idea de un ámbito de decisión propio y se concibe el autogobierno como una realidad frente a la España Uniforme que nos imponen Es un planteamiento minoritario, típicamente nacionalista, difícil de casar con el Estado liberal, pero legítimo, claro, salvo en la idea de que sólo a los navarros- -y no a la soberanía de los españoles- -correspondería modificar el actual estatus constitucional. En el caso de los socialistas el cambio es distinto. Es decir, se va extendiendo la idea de que no importa tanto ceder en estas cuestiones cuanto dejar fuera a UPN, a pesar de ser la lista más votada (20 puntos por encima de la suya) Ceder en cuestiones que suponen quebrar el trasunto ideológico del socialismo vasco de los últimos decenios. No son ETA- -dicen algunos para ponerse la venda de antemano- -y, para demostrar nuestra posición, con ANV no queremos nada Ya sabemos que no son ETA, aunque ahora va a resultar que, como disculpa de la estrategia navarra, ANV se acerca demasiado a serlo. Pero la paradoja no es que Nafarroa Bai no sea ETA, sino que se defienda un pacto con quienes tienen un programa político que es la antitesis de lo que creíamos que defendía el PSOE. Una discrepancia que parece diluida hasta en la entraña de la concepción política, a la vista de la decisión de Nafarroa Bai de no tomar posesión de los concejales que en tres poblaciones de la comarca de Sakana hubieran (sic) correspondido a ANV atendiendo a una exigencia de respetar la voluntad popular Así que la voluntad popular no está en las urnas ni, al parecer, el principio democrático debe estar acorde al principio de legalidad. Para interpretar la voluntad de cambio no está mal... El drama del PSOE es que, en ese ejercicio de cesión al nacionalismo y de desplazamiento de UPN, está la prueba de fuego de una política que, si se confirma el entendimiento con los nacionalistas, no cambiará. Se trata de un ejercicio en el que la arquitectura constitucional puede estirarse, doblarse y debilitarse mientras se mantenga el hilo con el que el Gobierno de Rodríguez Zapatero quiere atraer a una hipotética pista de aterrizaje a ciertos sectores de la izquierda abertzale. Fracaso tras fracaso, este parece ser el plan B del destartalado proceso Dicen que en el PSOE son bastantes los que se oponen al acuerdo de los socialistas navarros con los nacionalistas. Es lógico. Pero el núcleo del debate es que darles la razón sí que supondría la rectificación de la estrategia apaciguadora del presidente. Tanto los socialistas como los nacionalistas interpretan el resultado electoral en Navarra como la manifestación de una voluntad de cambio Se trata, naturalmente, de justificar el desplazamiento de UPN del Gobierno foral, como si fuese voluntad de los electores y no de los partidos votados, como si el elector- -con su papeleta- -apoyase de antemano a un partido, una determinada coalición entre las posibles y un programa determinado. Pero la voluntad de cambio es relativa porque UPN, incluso con el desgaste de muchos años de poder, consiguió el pasado mes más votos y mayor porcentaje que en 2003 a pesar de haber perdido un escaño. No hubo, por tanto, fracaso de la derecha navarra ni el electorado advirtió la situación insostenible de la que hablaba en su día el manifiesto de Nafarroa Bai. Es cierto que también mejoraron sus posiciones relativas los socialistas, a pesar de pasar a ser la tercera fuerza en el Parlamento (para que se vea que todo tiene dos caras) pero esto no revela sino que las cosas han cambiado poco aunque hayan cambiado las posibilidades aritméticas a la hora de formar nuevo Gobierno. Los nacionalistas han sido los mejor parados. Han mejorado globalmente y, además, ha resultado fructífero presentarse en coalición en vez de por separado. ¿Pero se puede decir, co-