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ABC DOMINGO 17 s 6 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA TIEMPO MUERTO E hahechodeprontoun espesovacío sobrelaescena públicaespañola, amputadaprovisionalmente de su principal debateporun armisticio patrióticoy democrático en el que nadie parece creer demasiado. Y en ese marco ficticio de espera latente flota la política como una especie de balsa mecida por la deriva incierta de este pacto quebradizo cosido con el tenue hilo de la prudencia. La amenaza de ETA ha dejado caer un velo de cautelas en mitad de un escenario envenenado por el encono, y la clase dirigente se tapa con él las vergüenzas mientras se pregunta en voz baja hasta IGNACIO cuándo será posible sosteCAMACHO ner este apretado disimulo de conveniencias. El terrorismo es la piedra angular de esta legislatura, la pieza sobre la que Zapatero ha pergeñado su frágil esquema de supervivencia política. El Proceso ha sostenido su agenda contaminando todos los movimientos tácticos, que a duras penas podrían llamarse proyectos, del presidente: la reordenaciónterritorial en tornoalEstatutodeCataluña, la reforma camuflada de la Constitución, el aislamiento del Partido Popular, la superficial alianza con los nacionalistas, la sumisión del estamento fiscal y judicial a un concepto retráctil y relativista de las leyes, el regreso de los filoterroristas a las instituciones locales. Todo eso no han sido más que maniobras de cobertura de una improvisada estrategiadestinadaacreary dar sentidoaun marco parahacerposible la fatuaquimera zapaterista de reconvertir a ETA- Batasuna en una fuerza democrática. Y al fracasar el objetivo único, al venirse abajo la clave de bóveda, carcomida de errores, pasos falsos, ocultaciones y engaños, el precario tinglado amenaza desplomarse sobre la cabeza de quien lo ha levantado con la inconsciente osadía de un aprendiz de brujo. Para apuntalarlo de cualquier manera, el presidente se ha refugiado en el consenso que antes despreciaba, y que la oposición no podía ahora rechazar sin caer en una grave irresponsabilidad moral y política, impropia de quien aspira a gobernar la nación. Zapatero se ha agarrado a la cintura de Rajoy como esos boxeadores noqueados por el castigo que buscan una pausa, un respiro de oxígeno para sostenerse sobre la lona. La maniobra es antirreglamentaria y ventajista, pero el jefe de la oposición no puede evitarla sin un golpe bajo, y además en este combate hay un tercer actor, la ETA, que puede derribarlos a los dos al mismo tiempo. La situación es absurda, aunquelosciudadanos noparecen descontentos: han pasado demasiado tiempo asistiendo a una pelea tan bronca que agradecen esta especie de parada técnica a la espera de acontecimientos que no van a ser agradables. La solución lógica consistiría en detener el amaño y suspender la lid mediante la correspondienteconvocatoria deelecciones. Pero el único que puede tomar esa decisión es el boxeador asfixiado y tambaleante que gana tiempo abrazado a su asombrado rival. Quizá confíe en evitar el K. O. impidiendo más golpes sobre su rostro ya tumefacto, pero aun en ese caso en las papeletas de los jueces de la pelea han quedado anotados los puntos que le sitúan en desventaja frente al aspirante. S HORROR: NUEVA COCINA DE HELADOS EL RECUADRO C ONTRA lo que nos temíamos, y tras la Medalla de las Bellas Artes, no le dieron el Príncipe de Asturias de las Artes a Ferrán Adriá, genio inconmensurable de la nueva cocina. Se lo dieron a Bob Dylan, que no sé qué será peor. Pero, tranquilos, que el acta en que el jurado justificaba el premio a Dylan parecía sacada de la carta de El Bulli: Fiel reflejo del espíritu de una época que busca respuestas en el viento para los deseos que habitan en el corazón de los seres humanos ¡Toma ya! ¿Cómo se te ha quedado el cuerpo? Pero espera, que hay más. Dylan es faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo Pues qué pronto se le fundió la bombilla al faro, oé. Esa generación tendría el sueño de cambiar el mundo, pero por lo que respecta a España, se despertó con la corrupción, el crimen de Estado y el nepotismo de la mangoleta de Mienmano, del GAL y de Filesa. ¡Y eso que querían cambiar el mundo! Anda que si no llegan a querer cambiarlo... Lo que un sevillano comentaba cuando vio a la generación de la trenka, la pana y los pantalones de campana que llegó al poder en octubre de 1982: Lo malo no es lo granujas que ANTONIO son, sino lo pronto que han aprendido a BURGOS serlo Y hasta hoy, que siguen así, así. Para olvidarme de estas cosas, y como en Sevilla hemos pasado ya del calor a la calor, me voy a una heladería que tiene fama de ponerte un glorioso mantecado, como lo llaman en Puerto Rico, con voz tan nuestra como antigua. Mas con harto dolor de mi corazón compruebo que las tonterías de la nueva cocina no se han quedado en los fogones y en la Guía Michelín. Horror y pavor: compruebo que han llegado a las heladerías los discípulos de Ferrán Adriá, los que han llenado los restaurantes de España de unos platos cuadrados así de grandes con unas tonterías en emulsión así de chicas, a unos precios así de gordos. En las heladerías clásicas con que la trabajadora gente alicantina había llenado España, de modo que en cada pueblo de veraneo había una Ibense, antes no se pasaba de los clásicos del géne- ro: vainilla, fresa y chocolate. Se llegaba todo lo más al turrón o al tributo italianizante de la estrachiatela. Eso ya casi ni existe. Al rico mantecado helado como Manuela la de la Berza lo pregonaba en Guadalcanal, ha llegado la tontería de la Gastronomía Molecular. Ferran Adriá, solo o en compañía de otros, ha impuesto la moda de los helados con sabor salado. Que es la mejor forma de estropear el mantecado helado, qué riquillo es. Aquí no llegamos a lo de Bosi o a lo Alajmo. Claude Bosi, de Hibiscus, en Ludlow, ofrece un helado de foagrás con aderezo caliente de brioche y vinagre balsámico yo creo que es algo. Y Massimiliano Alajmo, en Padua, sirve helado de queso gorgonzola con salsa de ciruelas No, lo de aquí es peor. En la heladería, buscando mi mantecado de vainilla, me he quedado helado al ver con estos ojos la vitrina llena de helados de cocido, de gazpacho, de fabada y de queso manchego. ¡Déjese usted de cachondeo! De verdad, que hay helados de esas cosas. Y peores. ¿Pues no ponen en un restaurante de Gerona helados de bacalao con menta? ¿Y no hay una famosa heladería de Alicante que te los vende de sangría y de cerveza? ¿Qué de raro tiene que haya helados de fabada asturiana? En Ribadesella los hacen ya de queso de Cabrales. Y en las Vascongandas, de Idiazábal. ¿Y nadie ha inventado aún el helado de huevos fritos con chorizo? Yo, yo lo voy a inventar. Puestos así, no hay quien me gane en tomar el pelo al personal en nombre de la Gastronomía Molecular. Cuando me retire de la escritura pienso poner en Matalascañas una heladería que va a temblar el misterio. Allí podrá usted pedirme helado de sangre encebollada, helado de bisté empanado, helado de pavías de merluza, helado de calentitos de papas, helado de huevas aliñadas, helado de bacalati con tomati, helado de berza con tagarninas y helado de puchero con tós sus avíos. ¿Con heladitos salados y garrapiñados me vas a venir a mí, Ferran Adriá, que soy de la Macarena y tengo dos cortes en la cara (uno de vainilla y otro de tres gustos)