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ABC SÁBADO 16 s 6 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 69 Los Beastie Boys suben la temperatura del Sónar El trío neoyorquino ofreció anteanoche el primero de sus dos conciertos en el festival barcelonés DAVID MORÁN BARCELONA. La programación del Sónar puede causar estragos e incluso efectos secundarios pero, que se sepa, la visión doble no es una de ellas. Tampoco es una errata del cartel ni un desliz de la organización: los Beastie Boys, en efecto, pasaron como un ciclón y por partida doble por el Festival de Música Avanzada y Arte Multimeda, Sónar 2007. Anoche, el trío neoyorquino se calzó el mono de trabajo para rescatar lo más selecto de sus rimas, pero el del jueves fue otro cantar. Venían los autores de Licensed To Ill a protagonizar una velada de gala eminentemente instrumental y, aunque al final sí que hubo voces, el resultado acabó siendo demasiado irregular. Sin apenas clásicos que echarse a las orejas y con un repertorio centrado en el aún inédito The Mix Up Mike D, Ad- Rock y MCA solventaron su primera cita con el público barcelonés con un ejercicio de estilo que, se mire por donde se mire, supo a poco. Subieron la temperatura de la jornada inaugural, exhibieron pericia como instrumentistas, picotearon del hardcore y revelaron de principio a fin el libro de estilo del funk de los setenta; pero su inquietud estilística acabó convirtiéndose en un monumental empacho de groove. Tampoco es que su acercamiento al funk, formalmente impecable Cartas marcadas Consiga mañana, con ABC, la última entrega de la colección de cine clásico, Camino de Santa Fe por tan sólo un euro y el cupón del día MANUEL LUCENA GIRALDO Cuando se filmó Camino de Santa Fe Santa Fe Trail en su título original- hacía sólo 75 años que la esclavitud había sido abolida en Estados Unidos. Corría el año 1940, y mientras los nazis se apoderaban de Europa, el aislacionismo se mantenía fuerte todo ello cambió de la noche al día con Pearl Harbour- -en un país cuya fragmentada opinión pública, en sectores nada desdeñables, prefería ocuparse de sus propios asuntos, pues para líos bélicos los europeos (todavía) se bastaban solos. Michael Curtiz, fue el encargado de llevar a cabo Camino de Santa Fe un drama de emociones fuertes y aventuras sobre el trasfondo de la guerra de secesión, que se presiente (la referencia a la contemporánea guerra mundial es obvia) como el siguiente e inevitable escenario que tendrán que confrontar un país dividido y una sociedad desgarrada. Acusada de mostrar un punto de vista demasiado comprensivo hacia la experiencia histórica de la esclavitud, la película narra, con una mezcla magistral de elementos ficticios y reales, una serie de tramas individuales y colectivas que se entrelazan atraídas por una fuerza incon- Ad- Rock, de los Beastie Boys, durante el concierto y reforzado por la presencia de un percusionista, un teclista y el habitual Mixmaster Mike a los platos, desbordase originalidad. De hecho, por momentos, daba la sensación de que habían saltado al escenario tras memorizar coma por coma la discografía completa de Isaac Hayes o, en el mejor de los casos, David Holmes. Veníamos avisados, de acuerdo, pero eso no evita que el desembarco de los neoyorquinos tuviese algo de capricho y mucho de segundo plato del concierto que ofrecieron anoche. Máxime cuando, entre pasajes instrumentales, ritmos gruesos e irónicos desafíos- ¿Queréis oír Sabotage Pues volved aquí mañana bromeó AdRock ante la insistencia del público- clásicos retocados como Three MC s And One DJ no hacían más que recordar EFE que es encuadrados en el hip hop donde resultan fiables, efectivos y vibrantes. Ayer por la tarde, y de vuelta al Centre de Cultura Contemporànea, el protagonismo se repartía entre las sacudidas electrónicas de Nettle, banda con la que DJ rupture intenta reformular el concepto de mantra, las vibrantes rimas de Emanon y la cavernosa y asfixiante experimentación de Sunn O) Estos últimos, rodeados de brumas y con una propuesta extrema en la que voces guturales, distorsión y oscuridad ponen a prueba la resistencia de los tímpanos, provocaron las primeras aglomeraciones en el Hall, signo inequívoco de que, una vez más, el Sónar va por buen camino. Más información sobre el festival: http: www. sonar. es Desenlace fatal tenible hacia un desenlace fatal que afecta a todos. El hilo conductor es la peripecia biográfica del abolicionista John Brown (Raymond Massey) cuya misión humanitaria le lleva a la sangrienta Kansas, todavía un territorio de frontera en 1854. Allí se sitúa Fort Leavenworth, un peligroso puesto militar donde terminaban el ferrocarril y la civilización y comenzaba el camino de Santa Fe, la vieja ruta española a México y también el lugar de reunión de varios egresados de la Academia de West Point de la promoción de aquel año, como J. E. B. Stuart (Errol Flynn) de Virginia y George Custer (Ronald Reagan) de Ohio. Se encontrarán en bandos opuestos en la guerra, pero la película, lejos de caer en simplificaciones, incide en su estricto cumplimiento de las órdenes recibidas, llevar a John Brown ante la justicia, vivo o muerto, dejando al margen sus sentimientos personales.