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48 MADRID SÁBADO 16 s 6 s 2007 ABC Sandra Mihanovich, estrella en Buenos Aires, debutante en Madrid JULIO BRAVO MADRID. Lleva treinta años de carrera artística, y a pesar del fluido diálogo entre España y Argentina, su tierra natal, no había actuado en nuestro país. Ayer lo hizo por vez primera en el moribundo teatro Albéniz, dentro del ciclo MadridEncanto. Sandra Mihanovich es una de las grandes voces de la música argentina reciente, y anoche, confiesa, cumplió un sueño. Tenía una gran ilusión por venir a España a cantar. Y me genera una sensación de volver a empezar, de renacimiento, aunque sin las ansiedades ni las omnipotencias de la juventud Llega la cantante, además, con un disco bajo el brazo, Creciendo grabado en directo y en el que se resume su carrera. Ha sido muy lindo comenzar con este disco, que es una combinación de pasado y actualidad y que me representa absolutamente; que es un disco de festejo y que se grabó junto a la gente que ha compartido durante años las canciones No sabe- -no quiere- -definirse; no soy totalmente rock, no soy totalmente pop... Digamos que soy más que nada baladista. Mi música es ciudadana, y he tratado siempre de ser ecléctica y abierta. Yo soy una intérprete, no una compositora, y eso me ha hecho buscar en todo tipo de géneros. Soy una cantante de canciones, que defiendo como si fueran mías Treinta años después de subirse por vez primera a un escenario, Sandra Mihanovich sigue sintiendo un cosquilleo de placer cada vez que sale a cantar; es un descubrimiento maravilloso ver cómo vibran a tu alrededor, y me gusta que descubran conmigo el placer de la música y que esa chispa que tiene que haber entre el artista y su público se prenda; a mí me sigue gustando mucho cantar AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano 15- J M ás que una lista de premios, lo de Asturias parece una redada de progres: primero Al Gore, la Casandra de Tennessee, y luego, Bob Dylan, el jilguero de Minnesota. El resultado no se ha hecho esperar: agua a manta, y no sólo en Asturias, sino en toda España. ¡Menudo tiempo de junio para celebrar el trigésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas! A ocho días de San Juan, las tardes se nos hacen tristes como en diciembre. ¿Qué fue del calentamiento global que nos iba a meter al infierno en casa? Los medios, por meter ruido, hablan y no acaban de la epopeya presuntamente waltwhitmaniana de nuestra democracia. Echo de menos en los platós de TV una recitación de las Hojas de hierba a cargo, por ejemplo, del torero Chenel, que posee esa voz gargajienta que hace falta para hacer verosímil a Walt Whitman: Retoza conmigo sobre la hierba, quita el freno de tu garganta ¿Dónde estaba Chenel el 15- J? ¡Dios Santo! Exiliado (sic) en Suramérica. ¿Como Gila? Según se mire. Chenel estaba en Venezuela como Descartes o Spinoza estuvieron en Holanda, como Luis Vives estuvo en Brujas, como Rousseau estuvo en Ginebra o como Voltaire estuvo en Fernay. Es decir, desterrado ¿Por qué? Quizás a Franco no le gustó la faena del ensabanao Pero el exilio es un invento renacentista y liberal. ¿Quién resistió más tiempo sin regresar ¿Voltaire? ¿Rousseau? ¿Vives? ¿Spinoza? ¿Descartes? ¿Chenel? Desterrado como un jesuita de los de Carlos III, Chenel se llevó su media verónica como León Felipe se había llevado la canción (Ruano sostenía que la expulsión de los jesuitas, que para cualquier pazguato, confusamente anticlerical, es un acto relumbrante de liberalismo plausible, no fue sino el triunfo de los jesuitas del otro lado y la decisión de un monarca que cometió el mayor atentado de su época contra un exponente fundamental de españolismo. En La patria chica los Quintero dejan caer un confite que determina la educación sentimental de las generaciones con la misma fuerza que un motete de Bob Dylan: Aquel que hable mal de España un castigo ha de tener; llevarlo a una tierra extraña y no dejarlo volver ¡Ay, los Quintero!