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S 6 16 6 07 ROSA BELMONTE LA VACA QUE RÍE 16 S 6 LOS SÁBADOS DE Patriotas de ocasión Homenaje a Vértigo y al Golden Gate, vendido a veces por algunos listos ABC Elvis tampoco rimero fue Barbra Streisand la que no cantaba en Barcelona, pese a que algún listillo puso entradas fantasma a la venta. Ahora es Prince (o como se llame) el que dicen que no actúa en Benidorm, aunque se había dado la noticia del concierto para el 25 de agosto. Aunque no está muy claro que no venga, porque la cosa parece un lío de promotores. Como sigamos con esta inseguridad, me temo que tampoco va a venir Elvis. Antes, como estafa pintoresca, se vendía el puente Golden Gate ¿y para qué podría querer alguien el Golden Gate? Ahora se venden, de verdad, parcelas de la Luna. Según la empresa lunera e inmobiliaria, un tratado de la ONU sobre Espacio Exterior de 1967 establece que los gobiernos no pueden reclamar propiedad alguna sobre la Luna, pero no dice nada sobre empresas o individuos, así que en los años 70 un individuo con más cara que un presidente del monte Rushmore registró a su nombre la Luna y todos los planetas del sistema solar. Anillos de Saturno incluidos, supongo (vamos, si tú llegas a un Registro en España a poner a tu nombre la luna te mandan a Júpiter) Y también se venden entradas para conciertos inexistentes. Aunque mucho peor es que se vendan para tantos que sí se celebran. Algunos podrían ser en la Luna. P mo Evelyn Waugh, que es la virtud de los aburridos. Minutos de reloj no deja de ser una memez más que añadir a una gran camada de melonadas. ¿Dejará el personal de llamar a las pesetas las antiguas pesetas ¿Hay alguna confusión posible entre pesetas de distinta especie o datación? Lavado de imagen L Streisand y el concierto fantasma REUTERS sas como volvemos en dos minutos de reloj Lo que nos sorprendería es que pudieran volver en dos minutos de patas de silla. O de carne empanada. Objetos, en fin, a los que no concedemos la capacidad de medir el tiempo. Claro que lo hacen para expresar que lo de dos minutos no es un decir ni una valoración aproximada sino una unidad cierta de medida. Es como si avisaran de que esta vez sí va en serio. Como cuando en algunas invitaciones, al lado de la hora del acto, se añade un vergonzoso hora exacta no vaya usted a creer que es una aproximación puesta al tun tun. Y no crea, como Wilde, en la puntualidad como una pérdida de tiempo. O, co- Minutos de reloj Ú ltimamente, a la gente de la tele le ha dado por decir co- Un individuo con más cara que un presidente del monte Rushmore registró a su nombre la Luna y todos los planetas del sistema solar os anuncios de Corporación Dermoestética han cambiado. Da la impresión de que son distintos desde la publicación de las denuncias de señoras a las que habían cobrado prótesis mamarias caras pero habían puesto otras más baratas (nunca es al revés, vaya con la equivocación) Ahora los anuncios son de unas tías guapas, ideales y superguays que viven en casas de revista de decoración y que deciden quitarse un michelín o una cartuchera de más (igual que podían haber decidido comprar un Samuro de Tresserra para ese espacio vacío de su hogar) Parece un lavado de imagen. Pero pagado. A Fernando Alonso, sin embargo, la campaña se la están haciendo de forma gratuita. Los medios de comunicación británicos, quiero decir. Al final van a conseguir ellos y su propio niñato (entrenado mentalmente por un matemático, astrofísico y neurólogo, lo cual da bastante miedo) que los que aquí no tragan al piloto asturiano acaben poniéndose de su parte. Es el síndrome Pantoja (cuanto más te metas conmigo más partidarios me saldrán) aderezado con patriotismo de saldo y ocasión.