Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4- 5 S 6 LOS SÁBADOS DE Joyce Musy EX MODELO Y EMPRESARIA Las mujeres hoy son prisioneras de su belleza POR CARMEN FUENTES mpezó a los 17 años con Mac Bohan, el hombre que tomó las riendas de la Casa Dior tras la muerte del maestro. En aquellos salones pasó modelos para la Princesa Gracia de Mónaco- era encantadora, guapísima y con una piel excelente y, al contrario que hoy, su nombre, como el otras maniquíes- -entonces las llamaban así- -no tenía la repercusión mediática de las modelos actuales, aunque a cambio se sentían parte de una Casa, algo de lo que hoy las top no pueden presumir. Alternó en las pasarelas y en los ateliers con su amiga Inés de la Fresangge y pasó ropa para Yves Saint Laurent, Hermès, Patou... Hoy, Joyce Musy tiene 55 espléndidos años y recuerda cómo, cuando cumplió los 25, dejó la pasarela y puso los pies en la tierra; primero en su Suráfrica natal y, después, en París donde acaba de lanzar una línea de cosmética milagrosa a tenor de las propiedades que, asegura, tiene la planta Ferox Pure Pulp. -El mundo de la belleza parece colapsado de productos, ¿qué tiene el suyo de novedoso? -El mío es un producto de tratamiento capaz de dar a la mujer, rápidamente, un toque de belleza. Nada más maquillarse se dará cuenta de ello. Pienso que no hay en el mercado ninguno como este, capaz de transformar a la mujer de inmediato en algo bello. Se aplica tanto por la mañana como por la noche. La base es una planta salvaje, el Aloe Ferox, que sólo se da en África del Sur, y es muy diferente a otros aloes del mundo, porque es muy rico en polisacáridos que son los que actúan sobre la piel de la mujer. ¿Cuando era maniquí cómo se cuidaba la piel? -No me la cuidaba. Tuve la suerte de heredar una buena piel, pero a conservarla sí me ha ayudado el estilo de vida que he llevado: he sido bastante feliz, he dormido bien, he bebido mucha agua y mucho té, no he tomado el sol sin pro- E Joyce Musy, de las pasarelas al negocio de la cosmética tección, no he fumado y nunca me tomé una copa de alcohol... -Demasiado sacrificio... -Bueno, miento, me he tomado alguna copa de champán, pero con moderación. ¿Los cuidados de la mujer han variado muchos en estos últimos 40 años? ABC La mujer negra es más coqueta y se arregla más que la blanca, pero se acepta mejor tal como es. La mujer blanca está más sometida a la tiranía de los cánones de belleza -En cosmética sí. Todos los productos buscan retrasar el envejecimiento aunque últimamente se ha impuesto la idea de que la belleza es tener una piel fresca; antes era combatir a toda costa las arrugas. ¿Qué mujeres se cuidan más? -Quizás las americanas, las francesas también, pero no tanto. ¿La obsesión por la belleza no es ya una enfermedad? -Está llegando demasiado lejos. Nos quejamos de lo terrible que es que haya mujeres que llevan velo, pero no pensamos en los sacri- ficios y en la tiranía que supone estar día y noche pendiente del cuerpo y de su belleza. Las mujeres hoy no son totalmente libres porque son prisioneras de la belleza, de su cuerpo, de no tener ni un gramo de más... -Las modelos, con sus espléndidas figuras, ¿deforman la realidad de la mujer? -Por supuesto. Son jóvenes y bellas, pero también tienen el mejor fotógrafo, el mejor iluminador y el mejor maquillador para corregir cualquier pequeño defecto y para hacer de ellas otra mujer. Esa no es la realidad. Sin pintar, sin luz y sin un buen fotógrafo, muchas pasarían desapercibidas. ¿Es duro descender de la pasarela a la calle? -No. Estuve hasta los 25 años. Después me pregunté qué hacer. Me case con un médico y me ocupé, durante 10 años, de la dirección clínica. Más tarde trabajé en Air Liquide, como responsable del departamento de ingeniería de la salud, montando centros por los hospitales, salas de recuperación etc. Después trabajé con un médico estético hasta que creé este producto de belleza. -En pocos años la mujer ha pasado de confiar en el confesor... a confiar en el Spa (balnearios urbanos) ¿Dónde vamos? -Darle más importancia al cuerpo que al espíritu es nuevo. Lo ideal es tener bien la cabeza y con ello se tendrá también bien el cuerpo. Para algunas, lo del Spa es una locura, porque ha derivado en una actitud de vida para olvidarse de otros problemas, aunque les cueste mucho dinero. ¿Está globalizada la belleza? -No lo sé. Creo que hay países donde las mujeres son mucho más libres que en otros, en el sentido de vivir como ellas quieren y con el cuerpo que ellas quieren. Esto sucede, por ejemplo, en África del Sur, donde para las mujeres cuenta más el interior que el exterior. No siguen la tiranía de la moda, ni de la belleza. Conozco bien a las mujeres blancas y a las negras y, curiosamente, a las de color les importa mucho su apariencia física. Mucho más que a las blancas. La burguesía femenina negra va más arreglada, peinada y maquillada que las mujeres de la burguesía blanca. La mujer negra es más coqueta y se acepta como es mejor que la blanca que tiene más cadenas: la moda, la belleza... y está más sometida a los cánones de belleza que propagan, bajo engaño, las revistas femeninas y los programas televisivos. ¿Quién decide esos cánones? -Las propias mujeres. Creo que la mirada de una mujer a otra es peor que la de un hombre a una mujer (que es la seducción) porque cuando una mujer mira a otra la juzga como una rival.