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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE correcto sentido de las proporciones y permite una mejor relación con la comida: Cuando comemos fuera de casa tomamos muchas grasas que no vemos y muchos fritos, mientras que la cocina francesa casera se hace a base de alimentos que se cocinan al vapor o salteados brevemente en la sartén, una forma de comer mu- Metro y báscula nos informan de nuestro peso, pero nada como el terrorífico test de la ropa del pasado verano... cho más sana Además está convencida de que la cocina es una excelente terapia en la que intervienen todos los sentidos: Es un acto sensual, porque se cocina para dar placer. Y forma parte del arte de la mesa, que es una cultura que va muchos más allá del hecho de comer y beber, es una forma de convivencia, de conversación, todo va unido, risas, relajación. Así comemos más despacio y menos cantidad y por tanto engordamos menos ¿Comer o atiborrarse? No sólo lo que comemos es importante para esta francesa, sino también cómo lo comemos: Hay muchas personas que engordan porque comen como robots. Comer así es verdaderamente es un derroche de calorías, porque en realidad no hay placer alguno Y refiere una anécdota: Mientras estaba esperando enlazar con otro vuelo en el aeropuerto de Chicago, me fijé en que todas las personas estaban comiendo hamburguesas, patatas fritas y pizza, y bebían refrescos o café en grandes vasos de cartón sin dejar de teclear en sus ordenadores portátiles, hablar por el móvil y hojear periódicos. Y lo más curioso es que eran las diez de la mañana. Me preguntaba por qué comían a esa hora, ¿estaban desayunando, almorzando o sólo comían para pasar el rato? En realidad más que comer se atiborraban, y la mayoría tenía exceso de peso. Me hizo sentirme triste de verdad porque no encontré ni un solo rostro que verdaderamente sintiera placer comiendo Y es que Guilliano cree que comemos muy a menudo por motivos psicológicos: Porque estamos cansados, estresados o frustrados. O incluso creemos que tenemos hambre y lo que tenemos es sed Por eso aconseja llevar un registro diario de lo que comemos durante una temporada, para que la memoria no nos traicione, y podamos ver realmente cómo nos alimentamos y en qué momentos lo hacemos. Y después, los sensatos consejos de toda la vida. Tres comidas equilibradas, con especial atención al desayuno- -que si se hace en condiciones nos evita el picoteo de media mañana y permite llegar con menos apetito al almuerzo- Y la vuelta a la saludable cocina mediterránea, en la que se incluyen verdura y fruta en abundancia. Sin olvidar que hay que beber agua en cantidad suficiente. Ni tampoco del ejercicio, realizado de forma regular, incluyendo más trayectos a pie en nuestros desplazamientos: Ustedes, las españolas, no andan tanto como nosotras en Francia asegura la autora, que ve en esto una ventaja: Así no necesitamos ir al gimnasio, con lo que también se ahorra mucho tiempo Y es que Guiliano comprende que ir al gimnasio para compensar las calorías consumidas, no es un buen planteamiento: Si te mueves para poder comer más, en lugar de comer para moverte, te estarás dejando el pellejo inútilmente Cuando nos asalta la duda de si esta filosofía de vida es compatible con los apretados horarios, Guiliano no tiene ninguna duda: Nadie tiene tiempo de ir todos los días a comprar y hacer tres comidas como hacía mi madre. Pero basta con hacerlo el fin de semana. Yo vuelvo de trabajar a las siete de la tarde. Y he aprendido a cocinarme una cena en veinte minutos. Y los fines de semana me organizo para preparar platos que podré comer entre semana. Hay que tener imaginación, la cocina es algo imaginativo El verano es una época estupenda para iniciarnos en este nuevo estilo de vida, porque tenemos disponibles una gran variedad de frutas y verduras muy apetecibles, que podemos complementar con pescados a la plancha, que aportan pocas calorías. Y todo esto, sin prescindir de ningún alimento, incluido algún dulce. Aunque eso sí, tomándolos todos con moderación.