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30 INTERNACIONAL Explosión de violencia en Oriente Próximo SÁBADO 16 s 6 s 2007 ABC La Liga Árabe respalda a Abbás por temor al islamismo El órgano colegiado apoya al presidente de la Autoridad Palestina y advierte de las desastrosas consecuencias de la lucha PAULA ROSAS SERVICIO ESPECIAL EL CAIRO. La Liga Árabe mostró anoche su apoyo total al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbás, tras una maratoniana reunión de emergencia que el organismo panárabe mantuvo en El Cairo. Un representante de la delegación argelina adelantó en los pasillos del organismo que la Liga Árabe, como ya ha hecho en otras ocasiones, apoyaría la legitimidad de la Organización de Liberación Palestina (OLP) y a su presidente, Abbás, como cabeza de la organización. El secretario general de la Liga, Amro Musa, ya pidió el pasado jueves el cese inmediato de los combates entre Al Fatah y Hamás en Gaza y advirtió de las desastrosas consecuencias que esta ola de violencia podría tener para el futuro de los palestinos. El representante argelino señaló anoche también que el comunicado de la Liga se limitaría, sin embargo, a legitimar a la autoridad palestina, pero que no haría de juez en los enfrentamientos. De hecho, la Liga Árabe podría crear una comisión para intentar negociar con ambas partes. Muchos de los miembros del organismo, sobre todos los estados más pro- occidentales, acudían a la cita con el temor de que Hamás decidiera instalar un régimen islamista en la franja de Gaza. Especialmente preocupado está Egipto, que ha intentado sofocar el islamismo de los Hermanos Musulmanes dentro de sus fronteras y que teme que una entidad controlada por Hamás aliente la causa islamista en su territorio. Egipto no puede dejar que se cree un estado de estas características porque ya está sufriendo el islamismo de los Hermanos Musulmanes, y Hamás es una facción de estos explicó a este periódico Emad Gad, analista del prestigioso centro de estudios políticos y estratégicos Al Ahram Egipto, que había pedido adelantar la reunión de la Liga Árabe prevista en un principio para hoy sábado, ha sido el principal mediador entre Hamás y Al Fatah en las últimas semanas, donde sólo ha conseguido sin embargo alcanzar algún breve alto el fuego. No obstante, la caótica situación que se vive en la franja de Gaza ha obligado al gobierno de El Cairo a retirar la misión de seguridad que intentaba mediar entre las facciones, así como el resto de diplomáticos egipcios que se encontraban en este territorio. Ante la situación que se le avecina, Egipto va a intentar dos cosas: ayudar a Mahmud Abbás a controlar la situación en Cisjordania y ayudarlo también para que intervenga en Gaza con la ayuda de Arabia Saudí, Jordania e Israel para debilitar a Hamás en Gaza analizó Gad. Egipto ha acogido asimismo a cerca de 150 miembros de Al Fatah que habían cruzado la frontera por el paso de Rafah huyendo de los combates con Hamás. Las autoridades egipcias están tramitando actualmente la residencia de estos palestinos, que permanecerán cerca de la frontera hasta que la situación se normalice. Jordania y Arabia Saudí también tienen un especial interés en que se resuelva la situación, sobre todo Arabia Saudí, cuya reputación como mediador se ha visto comprometida por la violencia en Gaza. 150 huidos de Al Fatah EPA Cuatro soldados libaneses muertos Al menos cuatro soldados libaneses murieron ayer por la explosión de una bomba (como se aprecia en la imagen) colocada por los suníes de Fatah al Islam en el campo de refugiados palestinos de Nahar al Bared. Los militares tenían cercado el campamento donde estaban atrincherados los milicianos de Fatah al Islam. LO PEOR ESTÁ POR VENIR Al Qaida, que hasta ahora había sido incapaz de asentarse en los territorios palestinos, ha logrado hacerlo entre los sectores islamistas más radicales del pasado año, de mejorar las condiciones de vida de la población palestina y de avanzar en el camino del pragmatismo reconociendo, de manera clara e inequívoca, el derecho a la existencia de Israel y renunciando a toda forma de terrorismo. Quizás su mayor problema haya sido confundir el masivo respaldo electoral, que fue ante todo un voto de castigo contra Fatah por sus reiterados errores de cálculo en el Proceso de Oslo, con un cheque en blanco de la población palestina a favor del proyecto de Estado islámico regido por la sharia. El choque de trenes entre este proyecto de corte teocrático y las credenciales laicas de Fatah era, tan sólo, una cuestión de tiempo. Por su parte, Fatah no ha sido capaz, en estos últimos 18 meses, de digerir los resultados de las urnas ni de aprovechar este tiempo para emprender la limpieza de su casa, acometiendo la profunda reforma de sus estructuras que le reclamaban sus bases, hastiadas del personalismo, el nepotismo y la corrupción de sus dirigentes. Por el contrario, ha aprovechado el descontento internacional para presentarse como el ala moderada del movimiento nacionalista palestino, inclinada a aceptar un compromiso histórico con Israel, y presentando a Hamás como el enemigo a batir, hecho que sin duda ha repercutido en el mantenimiento del boicot internacional contra el Ejecutivo islamista. Aunque los análisis de urgencia de las últimas horas tiendan a pasar por alto las responsabilidades externas, está claro que la ocupación israelí, que se Ignacio Álvarez- Ossorio a Franja de Gaza se encuentra al borde del colapso. Los enfrentamientos callejeros, los asesinatos sumarios y la toma de cuarteles anuncian que la guerra civil palestina ha dejado de ser una remota posibilidad para convertirse en una incontrovertible realidad. A la hora de repartir responsabilidades, es evidente que la parte palestina no está exenta de crítica. Hamás ha sido incapaz, tras su arrolladora victoria en las elecciones L perpetúa desde hace ya cuarenta años, también ha influido de manera determinante. La ausencia de un horizonte político para la creación de un Estado palestino viable, acompañada de la política unilateral israelí destinada a anexar buena parte de los Territorios Ocupados mediante la construcción del muro, han convencido a los partidos palestinos de que, ahora más que nunca, están totalmente desamparados. La actitud de la comunidad internacional, que prefiere mirar hacia otro lado mientras la tragedia palestina no deja de agudizarse, ha sido interpretada como un plácet para que Israel prosiga su política anexionista. Al respaldar el boicot contra el Ejecutivo palestino, Bruselas se ha inclinado por la opción menos embarazosa a corto plazo- -ya que evitaba condenar a la parte israelí por su sistemática violación de los derechos humanos palestinos y, al no cuestionar la actitud pasiva de la Administración Bush, lograba que la brecha trasatlántica no creciese- pero la más costosa a largo plazo ya que san- cionaba a la población palestina por las posiciones de sus dirigentes y sentaba las bases para que, tarde o temprano, estallase una lucha fraticida por el poder entre Fatah y Hamás. Lo más probable es que lo peor esté por venir. La asfixia del Ejecutivo islamista ha provocado que los sectores más pragmáticos de Hamás hayan quedado en minoría y los sectores maximalistas, partidarios del sólo hablan las bombas hayan recuperado el terreno perdido en los últimos tiempos. Al proceder de esta manera, se ha abierto la puerta para que el régimen teocrático iraní, el enemigo número uno de Israel, adquiera una plataforma privilegiada en Gaza, algo que ni tan siquiera se había atrevido a soñar el propio ayatolá Jomeini. No sólo eso: Al Qaida, que hasta ahora había sido incapaz de asentarse en los territorios palestinos, ha logrado hacerlo entre los sectores islamistas más radicalizados, que se han distanciado de Hamás al considerar un error estratégico su entrada en la escena política.