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26 ESPAÑA SÁBADO 16 s 6 s 2007 ABC RELIGIÓN Los obispos tratan de frenar la división interna a un año de las elecciones Algunos prelados admiten no ser ejemplo de comunión para los fieles en temas como la educación o el proceso de paz s La Permanente abordará la cuestión JESÚS BASTANTE MADRID. Es cierto que, en más de una ocasión, hemos demostrado no ser ejemplo de comunión para los fieles, que se han podido encontrar perdidos y observar una división entre nosotros. Eso afecta a la vivencia de la fe en España y debemos hacer todo lo posible por frenarlo de inmediato De este modo admitía esta semana un importante prelado, en conversación con ABC, la falta de unidad existente en el Episcopado español denunciada el pasado domingo, entre otros, por el cardenal de Toledo, Antonio Cañizares, y los arzobispos de Valencia (Agustín García- Gasco) y Santiago (Julián Barrio) La imagen de una Iglesia española que parece desgarrada, como hecha jirones tal y como la presentó el vicepresidente del Episcopado, está causando profundo pesar en el seno de la Conferencia Episcopal. Al debate se han unido, en estos días, los arzobispos de Valladolid, Braulio Rodríguez, o el propio presidente del Episcopado, Ricardo Blázquez. La cuestión de la unidad en el seno de la Iglesia española fue uno de los puntos abordados el pasado jueves durante la reunión del Comité Ejecutivo del Episcopado y será motivo de debate en la sesión reservada de la Comisión Permanente, que se reunirá la próxima semana en Madrid, informaron fuentes episcopales. Entre los motivos para la falta de unidad en el seno del Episcopado, que se traslada a lo que los obispos han denominado creciente secularización interna entre los católicos de a pie, fuentes episcopales han subrayado cuatro: la cuestión educativa, el proceso de paz el descenso en la práctica sacramental y la proximidad de las elecciones a la presidencia del Episcopado. El primer punto de fricción se encuentra en las diferentes opiniones de los obispos respecto a las acciones contra la reforma educativa y, en especial, sobre Educación para la Ciudadanía. No son pocos los prelados- -muchos de ellos miembros de la Comisión Permanente- -que estiman inconveniente asociar el Episcopado con los movimientos a favor de la objeción de conciencia, como pretenden otros. En esta tesitura, se encuentran, entre otros, el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo, el obispo de Ciudad Real y responsable de Sostenimiento de la Iglesia, Antonio Algora- -quien el pasado miércoles reclamó diálogo con el Estado para consensuar un acuerdo de mínimos en torno a la futura asignatura- -y el presidente Blázquez. Esta semana, el obispo de Bilbao afirmó estar a la espera de conocer los medios y contenidos de dicha materia, antes de adoptar una toma de postura definitiva. En cambio, otros significativos prelados, como los cardenales de Madrid y Toledo (Antonio María Rouco y Antonio Cañizares) opinan que la materia supone una invasión en la función de padres e Iglesia. Por su parte, el obispo de Córdoba, Juan José Asenjo, apuntó ayer que la asignatura conculca los derechos de los padres Fuentes episcopales constataron a este diario la falta de consenso suficiente en este punto. La diferencia de criterios respecto a la cuestión educativa se agrava a la hora de analizar la labor realizada por los responsables de los colegios católicos en la negociación con el Gobierno y ante la futura implantación de la polémica asignatura en sus centros. De hecho, tras la reciente Asamblea Plenaria estaba prevista la publicación de un documento sobre la Escuela Católica que, finalmente, se ha paralizado hasta la celebración de la Permanente. La ruptura del alto el fuego por parte de ETA y la postura de la Iglesia vasca frente al proceso de paz también han sido motivo de conflicto entre las distintas sensibilidades de la Iglesia española. Así, la mayoría de los obispos españoles, en sintonía con las recientes instrucciones pastorales sobre nacionalismo y terrorismo, esperaban una respuesta más dura de los prelados vascos. No obstante, el martes Ricardo Blázquez exigía a ETA que desaparezca sin contrapartidas lo que, en buena medida, ha rebajado las tensiones que sobre este tema se preveían de cara a la Permanente. Y es que ETA, para la mayoría de los obispos, no debería ser motivo de división Rubalcaba, Cañizares y Rouco, juntos en el CEU La Universidad CEU San Pablo y la Fundación García Morente celebrarán los próximos 26 y 27 de junio un curso de verano que, bajo el tema Educación para la Ciudadanía congregará en Madrid, entre otros, al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, el secretario general de Educación, Alejandro Tiana, y los cardenales Rouco y Cañizares. Según sus organizadores, el objetivo es dar a conocer la situación actual en la que se encuentra esta asignatura Diálogo o invasión La falta de unidad en la Iglesia está causando un profundo pesar en el seno de la Conferencia Episcopal Puntos de fricción Los obispos también han detectado una creciente secularización entre los católicos que afecta en el descenso en la participación sacramental y en la vivencia pública de la fe. En este sentido, el arzobispo de Valladolid indicó en su carta para esta semana su preocupación ante las incoherencias de tantos católicos Todo ello a menos de un año de las elecciones en la Casa de la Iglesia donde, a día de hoy, no existe un candidato que goce del consenso mayoritario. No obstante, fuentes episcopales reconocen movimientos en cuya óptica podrían situarse la predisposición de Ricardo Blázquez a repetir en su cargo, o la creciente toma de posturas públicas de los cardenales de Toledo o Madrid. Eso sí, recuerdan que los obispos no se presentan a las elecciones LA MISIÓN Jesús Higueras PLURALIDAD UNIDAD Y SANA E n estos días pasados hemos oído la preocupación que algunos Obispos españoles tienen sobre la unidad dentro de la Iglesia, y específicamente dentro de la Iglesia española. Es verdad que nosotros, los cristianos, vivimos una sana pluralidad y somos diferentes, porque Dios ha querido suscitar diferentes carismas, modos de rezar y de actuar dentro y fuera de la Iglesia. Esa sana pluralidad y diferencia no tiene que llegar nunca a provocar divisiones, puesto que los cristianos tenemos un denominador común, la fe y el Credo, que es la fe que anunció Cristo a los apóstoles, y la que nos transmitieron a lo largo de los siglos. También, la disciplina de los Sacramentos que, sin duda ninguna, nos unen a todos los cristianos del mundo en un mismo Pan Eucarístico; y, por supuesto, los Mandamientos, ya que la moral y la conducta del cristiano siempre es única. No hay morales en función de países o grupos. Así, este es el denominador común, qué es la fe, los Sacramentos y la conducta moral del cristiano. Es bueno y necesario que en la Iglesia haya diferentes carismas, eso sí, siempre desde un profundo respeto y una profunda unidad. Cualquiera que en- tienda a la Iglesia como un conjunto de grupos que luchan entre sí por destacar más o tener más protagonismo, no entiende el verdadero misterio de la Iglesia, puesto que el gozo del cristiano es identificarse con su Maestro, que vino a servir y no a ser servido y que siempre proponía la verdad, pero nunca la imponía. Nosotros siempre seremos constructores de unidad, siempre tendremos que considerar que ese Dios uno y trino se refleja en la Iglesia, que también es una y a la vez diversa. Donde está Dios hay unidad, donde está el Enemigo de Dios siempre hay fracturas y divisiones. Seamos todos conscientes de que es tarea de cada día, pero especialmente cuando participamos en actividades intraeclesiales, construir la unidad de todos los creyentes, siempre en plena comunión con nues- tros pastores, que están en comunión con el Romano Pontífice, y, por tanto, nos vinculan con la Iglesia universal. Existe una frase desde el principio de la Iglesia: Nihil sine episcopo nada sin el Obispo, puesto que cualquier actividad pastoral que queramos realizar, siempre ha de estar en sintonía y en comunión plena con aquél que es el sucesor de los apóstoles y que es Cristo en medio de nosotros. El Obispo es el que garantiza la unidad y el que realmente hace de vínculo de unidad entre todos los cristianos. En este mes de junio, acabando de celebrar la fiesta del Corazón de Jesús- -un Corazón que rogó al Padre por la unidad de los cristianos- seamos nosotros constructores de unidad y examinemos si tal vez las diferencias nos dividen o nos unen y enriquecen.