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ABC SÁBADO 16 s 6 s 2007 ETA rompe la tregua s La banda regresa a las instituciones ESPAÑA 13 Víctima de un pacto envenenado En la localidad navarra de Sartaguda se va a sellar un pacto entre los concejales del PSN y el que obtuvo ANV para arrebatar la alcaldía a UPN. Como aberración añadida, tal alianza dejará sin bastón de mando a Íñigo Pascual, hijo de un ingeniero asesinado por ETA POR BLANCA TORQUEMADA MADRID. Un pueblo agrícola navarro de poco más de 1.400 habitantes, sin especiales reclamos monumentales ni turísticos, ha puesto a prueba no sólo al PSN, sino también a la casa madre de Ferraz. Sartaguda, localidad bañada por el Ebro y próspera gracias al regadío intensivo, a dos pasos de Lodosa, ha saltado a los titulares por el empecinamiento del cabeza de lista del Partido Socialista, José Ramón Martínez, en pactar con el único concejal de ANV Gabriel Martínez, para desalojar al hasta ahora alcalde. La anómala alianza resulta singularmente siniestra, en este caso, porque quien ha llevado el bastón de mando en la última legislatura como independiente por UPN, Íñigo Pascual, es hijo de Ángel Pascual, ingeniero de Iberduero asesinado por ETA en 1982 dentro de la salvaje ofensiva de la banda terrorista contra el proyecto de la central nuclear de Lemóniz. Yo tenía 17 años e iba con él en el coche cuando le mataron. La herida cicatriza, pero siempre está ahí. Precisamente fue mi padre quien nos inculcó el amor por Sartaguda, su pueblo. Aquí se construyó la casita a la que nos veníamos todos los viernes a las ocho, cuando terminaba de trabajar en Bilbao Su circunstancia personal como víctima de ETA (que jamás utiliza y de la que sólo habla cuando se le pregunta específicamente por la cuestión) nada tuvo que ver con su decisión de entrar en política: No, no hay ninguna relación entre una cosa y otra. En absoluto. Simplemente, UPN me propuso presentarme porque no tenían candidato y yo acepté, como independiente Si en las anteriores elecciones Unión del Pueblo Navarro obtuvo en Sartaguda 5 representantes y 4 los socialistas porque Batasuna, ilegalizada, no pudo concurrir, la entrada ahora en escena de la nueva marca proetarra ha descuadrado la gobernabilidad: el vencedor, UPN, tiene 4 ediles, otros tantos el PSN y 1 ANV De poco ha servido la firmeza de la Ejecutiva Federal socialista al advertir de que expulsará del partido a su Martínez si pacta con el otro Martínez, porque el destinatario de las admoniciones lo tiene claro: le trae sin cuidado que le echen porque él no se apea del burro: será alcalde. Pascual asiste a este espectáculo con cierta melancolía, pero sin estupor: Hay que co- marxista muy ligada a ETA, a pesar de que en esta zona nadie habla euskera Así, los descendientes de aquellos represaliados o votan al PSOE o, más minoritariamente, a los batasunos, que suelen conseguir un 12 ó 13 por ciento de los votos. De hecho, el ala izquierda de los habitantes del pueblo se ha dedicado en los últimos años a enarbolar la bandera de la memoria histórica con más fuerza que ninguna otra localidad navarra, para exigir reparación. Sus esfuerzos han fructificado con la creación de un parque en recuerdo de los caídos pero sólo de los del bando republicano algo que, según Pascual, no contribuye a la reconciliación Cuando conseguí la alcaldía- -relata- hubo gente que lloró de rabia, porque existe un odio enconado. Hasta ese momento, en democracia sólo había gobernado la izquierda. La legislatura no ha sido fácil: me he topado con pintadas en mi casa, con contenedores volcados. Todo provocado por los simpatizantes de Batasuna Pese a ello, no piensa batirse en retirada: Me debo a los 400 vecinos de Sartaguda que me han votado Y, quizá, a los votantes socialistas estafados. La memoria histórica Íñigo Pascual ABC Aunque el PSOE echará a sus concejales de Sartaguda por el pacto con ANV, el acuerdo no tiene vuelta atrás nocer la peculiar idiosincrasia del lugar- -explica a ABC- Aquí hubo un fusilamiento masivo de republicanos después de la Guerra Civil, cayeron de golpe 86 hombres en un pueblo que entonces tendría unos mil habitantes. Eso dejó una huella profunda que muchos años después dio entrada a una influencia batasuna, en su veta llamémosla